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Homicidios crecen a la sombra de la impunidad

Sin castigo. La Fiscalía asegura que en sólo un porcentaje mínimo de casos se logra identificar a los responsables. La policía achaca el aumento de crímenes a las pandillas. Los agentes y los fiscales de crímenes se quejan de falta de recursos para resolver casos


Publicada 19 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Imparables. Las autoridades han ensayado varias medidas para frenar las muertes, mas éstas parecen incrementarse.. Foto EDH/ archivo


Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Registros de la Fiscalía indican que en el primer trimestre de 2005, 807 personas fueron asesinadas en todo el territorio, lo que equivale a decir que en cada día de los primeros tres meses hubo nueve homicidios.

No hay registros de cuántas personas están siendo procesadas por esas 807 muertes.

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Con la justicia a medias

La policía y la Fiscalía no cuentan con esos datos. La Fiscalía habla de “muy, muy pocos” casos en los que se detiene a los sospechosos.

Pese a ello, ambas instituciones no creen que haya impunidad para los asesinos o evaden hablar del tema.

Pero si no es impunidad, qué es entonces, cuando en un municipio como Soyapango, donde de cada cien asesinatos sólo en veinte de ellos se tienen indicios de los responsables. Deberían de acuñar una palabra para definir qué es.

Pedro González, director en funciones de la Policía Nacional Civil dice que confía en el sistema de justicia, y Ovidio Portillo, jefe del área Penal de la Fiscalía, prefiere no hablar del asunto porque no está autorizado.

Pedro González
Director PNC interino

Explicación
“De nueve muertos, ocho son pandilleros. Cuando elaboramos el Plan Súper Mano Dura, una de las hipótesis es que se iban a matar entre ellos. Nosotros hacemos esfuerzos por capturar (a los asesinos) en flagrancia”.
Ovidio portillo
Jefe área penal fiscalía

Otros factores
“En los últimos meses (en los homicidios) se ha marcado con claridad las motivaciones de pandillas y drogas. Pero no son las únicas también la violencia social, rivalidades personales, pasionales y hasta laborales”.
807 salvadoreños
fueron ultimados durante los primeros tres meses de 2005. Es decir, nueve cada día.
592 ciudadanos
del total de 807 homicidios, fueron asesinados con armas de fuego. 540 fueron hombres.

Pero en los alrededores de las escenas de ultimados es fácil percibir la desesperanza de la gente en que se castigue al asesino del pariente, del amigo o del vecino. Para ellos, los homicidas gozan de impunidad para matar.

No se indagan


Y no faltan los curiosos que, resentidos con la cinta amarilla que los distancia de los cadáveres, digan que todo el ceremonial es de recolección de evidencias es por gusto, pues nunca detienen a los homicidas.

Los policías y fiscales de homicidios no desvirtúan esos razonamientos. Ellos mismos tienen sus propias excusas: falta de recursos, sobrecarga de trabajo y hasta falta de incentivos.

Las carencias van desde falta de cinta amarilla para aislar la escena del delito, hasta la falta de un banco de huellas dactilares para comparar las que se recogen en la escena.

A eso agregan que durante los fines de semana o por las noches, sólo queda un fiscal de turno, a quien le compete ver todos los delitos que ocurran en la jornada.

En la PNC ocurre otro tanto, o tal vez peor. Los fines de semana o por las noches, sólo queda un equipo de la División de Policía Técnica Científica (DPTC), para recolectar evidencias de todo tipo de delitos.

Durante una noche en la que ocurren cinco o más asesinatos, que son muy frecuentes los fines de semana, la recolección de evidencias del último caso se hace sin la acuciosidad que debieran.

Cualquier investigador sabe que la acuciosidad con que se procese la escena de delito y las evidencias que se recojan son fundamentales para la buena culminación de una investigación.

Investigadores de homicidios aseguran que en el país no existen líneas de investigación sólidas, lo que deriva en que un ultimado reproduzca el círculo violencia, ya que las posibilidades de que lo encarcelen son pocas.

Los fiscales y policías saben que no existe el crimen perfecto, sino malas investigaciones. Y en El Salvador abundan casi tanto como asesinatos ocurren.

Sin registros ni recursos
Institucionalmente la policía y la Fiscalía difieren en las estadísticas de muertes.
Los operadores de ambas instituciones se quejan.

Cifras desiguales
incoherencia
Según la Fiscalía, comparando el primer trimestre de 2004 con el de 2005, existe una disminución de homicidios de un 6.8%. Pero jefes policiales hablan de un incremento de 40%.

Fortalecimiento
instituciones
Según Fespad, ante un
problema de criminalidad como el que hay en el país, se debe fortalecer técnicamente a las instituciones para que puedan abordar el problema adecuadamente.

Críticas
Tecla equivocada
Según Fespad, cuando se quiere hacer ver que las pandillas son los principales responsables del alto índice de homicidio, y éstos siguen incrementándose, se está tocando la tecla equivocada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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