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Al servicio de la equidad
El desarrollo digital

El rápido avance de la tecnología, los procesos de desarrollo en la región y la necesidad de manejar sabiamente los recursos disponibles hacen imprescindible la cooperación regional

Publicada 19 de junio 2005, El Diario de Hoy


José Luis Machinea*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


La revolución digital, impulsada por los cambios tecnológicos, está transformando al mundo que conocíamos hasta hace tan sólo unos años. Sin embargo, existe el peligro de que millones de personas queden al margen de las nuevas oportunidades. El desafío que los países de América Latina y el Caribe afrontan es cómo impulsar estrategias y políticas públicas que, promoviendo el desarrollo, reduzcan las diferencias entre ricos y pobres, entre habitantes de la ciudad y del campo, así como entre hombres y mujeres.

Para abordar este tema, los gobiernos de América Latina y el Caribe se reunieron en una Conferencia Regional Ministerial en Río de Janeiro entre el 8 y 10 de junio. De aquí surgirá la contribución de la región a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, que tendrá lugar en Túnez, en noviembre de este año. Los países de la región, en su propuesta de plan de acción, eLAC 2007, ponen el acento en iniciativas concretas y metas mensurables.

La región ha experimentado importantes progresos en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación. Por ejemplo, el número de usuarios de la Internet se multiplicó por 12 en los últimos seis años, reduciendo América Latina y el Caribe en algo la brecha con el mundo desarrollado. Sin embargo, este éxito es relativo e insuficiente: sólo el 14% de la población de América Latina y el Caribe accede a Internet, mientras que más del 50% de la población de los países desarrollados accede a esta red digital. Esta realidad se agrava considerablemente cuando se consideran zonas rurales y de bajos ingresos.

Los avances hacia el acceso universal a la Internet y los servicios digitales ayudarán a reducir la heterogeneidad estructural, pero ello exige de una combinación innovadora de políticas públicas explícitamente orientadas hacia el crecimiento y la equidad. Modernizaciones regulatorias que incentiven inversiones y abaraten costos de acceso en telecomunicaciones, el desarrollo de la infraestructura digital del sector público y la emergencia de redes nacionales de infocentros constituyen tres caminos que facilitarán el acceso ciudadano en hogares, empresas, así como a través de escuelas, municipios, comunidades locales y centros de salud.

La construcción de nuevas capacidades constituye otro reto fundamental. Es necesario expandir en forma sostenida el esfuerzo en materia educacional al campo digital, universalizando el acceso a computadoras e Internet, digitalizando contenidos e integrándolos al currículum educacional, y acelerando el aprendizaje de profesores y docentes.

Finalmente, el impulso de la sociedad de la información es la digitalización del sector público, lo que mejorará la coordinación interinstitucional e incrementará la eficiencia y transparencia del gasto.

El rápido avance de la tecnología, los procesos de desarrollo en la región y la necesidad de manejar sabiamente los recursos disponibles hacen imprescindible la cooperación regional: entre países, entre el sector público y el privado, entre el Gobierno y la sociedad civil. De allí que resulte crucial la convergencia de esfuerzos regionales que culminaron en la reunión gubernamental de Río y en la propuesta regional eLAC 2007.

Las condiciones para este paso histórico son muy favorables: existe voluntad y creciente conciencia en los países, se han desarrollado condiciones para la inversión privada, que deberán mejorar en los próximos años, al mismo tiempo que los gobiernos han acumulado más experiencia y capacidad.

Los beneficios potenciales son inmensos: avanzar hacia un comercio regional expedito y flexible basado en transacciones electrónicas y sin papeles; mayor coordinación pública en áreas tales como ciencia y tecnología, educación, salud, previsión y situaciones de catástrofes; acción mancomunada con el sector privado; ampliación de los espacios de participación de la población y las ONG.

Construir una sociedad en la que todos puedan crear, utilizar y compartir información y conocimientos, permitiendo así que individuos, comunidades y naciones utilicen todo su potencial para promover un desarrollo sostenible y mejorar su calidad de vida es un desafío del que nadie se puede restar.

*Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

 



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