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El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los azucareros de Estados Unidos arreciaron los ataques contra la ratificación
del Tratado de Libre Comercio (TLC) que se firmó con Centroamérica,
pero no han conseguido la atención de la Casa Blanca.
El Comité de Agricultura del Senado de Estados Unidos midió
el pulso de los industriales del sector y de los congresistas que defienden
los intereses agrícolas del país, en una audiencia a la
que se invitó a la Unión Nacional de Granjeros (NFU) y a
la Alianza Americana de Azucareros (ASA, ambas por sus sigla en inglés),
entre otros.
El republicano Saxby Chambliss, presidente de dicho Comité, dijo
que el Presidente George Bush debe hacer más que garantizar
los precios locales del azúcar, para asegurar a los industriales
que el TLC no los afectará.
Advirtió que la falta de un arreglo al respecto hará que
el Senado no apruebe el Tratado. La amenaza de Chambliss fue respaldada
por los senadores republicanos Craig Thomas y Norma Coleman. El demócrata
Max Baucus también insistió en que Bush podría
y debe renegociar provisiones de azúcar.
Sin embargo, en una reunión que el senador Craig Thomas dijo tener
con el Presidente Bush, se le informó que nada puede hacerse
para cambiar el TLC. Thomas considera que la Casa Blanca podría
acomodar el azúcar fuera del TLC, es decir, sin enmiendas
al acuerdo.
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En juego. La batalla por el libre comercio se ha desatado en los
campos estadounidenses, con la oposición de los azucareros.
Foto: EDH
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Mañana, el Comité de Finanzas del Senado hará un
simulacro de votación, para saber si el TLC tiene los puntos necesarios.
Chambliss y Thomas declararon a los medios de comunicación estadounidenses
que esperan un diálogo entre la administración y los azucareros,
para que haya comodidad en ambos lados.
La republicana Norma Coleman dijo que hay posibilidades de que haya una
carta paralela al TLC que garantice que el programa nacional de azúcar
no será interrumpido aumentando las importaciones.
Allen Johnson, negociador agrícola de Estados Unidos, negó
que el TLC haya violado el programa nacional azucarero, aclarando de dicha
forma que no habrá cambios al Tratado.
Justificaciones
En la audiencia del Comité Agrícola del Senado, Jack Roney,
director de la ASA, emplazó al gobierno estadounidense a defender
a la industria, porque es el único sector agrícola que no
le ocasiona costos en el presupuesto, ya que los excesos de producción
y la baja de precios son asumidos directamente por los productores, no
por el Estado.
Roney también instó a la administración a utilizar
la Ley Agrícola, para balancear el mercado interno, mediante cupos
máximos establecidos por la Organización Mundial del Comercio
(OMC) y por asignaciones domésticas.
Actualmente, recriminó Roney, los productores estadounidenses deben
hacer fila tras los importadores de azúcar, para vender en su propio
mercado.
Los cultivadores de remolacha no pueden canjear sus cosechas, como otros
granjeros, para pagar deudas bancarias o con el gobierno, porque han comprometido
su producción con los ingenios, ejemplificó.
Su modo de proceder resulta de la promesa de la Ley Agrícola de
2002, en la que hubo compromiso de mantener los precios internos, para
asegurar a la industria la permanencia en el negocio y el pago de sus
créditos. Ahora, el TLC y otros acuerdos de libre comercio
amenazan con romper esta promesa, enfatizó.
La ASA se ha convertido en el principal obstáculo de la Casa Blanca
y los republicanos, para ratificar el TLC con Centroamérica con
un número holgado de votos.
Se considera que el gremio es muy poderoso y bien representado en el Congreso,
tanto por republicanos, como por demócratas.
La ASA aglutina a 146 mil granjeros, a los trabajadores, y a sus familias
en 19 estados, e involucra directa e indirectamente, la producción,
el procesamiento y refinado de caña de azúcar y remolacha.
La industria genera casi 10 mil millones de dólares anuales. El
azúcar es el producto de mayor importancia en Luisiana, donde el
44 por ciento de sus facturas anuales se debe a dicho artículo;
en Wyoming representa el 37 por ciento; en Hawaii el 24; y, entre el 10
y 20, en Idaho, Minnesota, Florida, Dakota del norte, Montana, y Michigan,
según datos de la ASA.
Los votos de los congresistas que representan a dichos estados son los
que están en juego, mientras la industria no apoye el TLC.
No hay exclusión
Chuck Grassley, líder del Comité de Finanzas del Senado
y también miembro del Comité Agrícola, intervino
para frenar la intención de los azucareros, al advertirles que
el azúcar no puede excluirse del TLC.
Explicó que ello tampoco pudo suceder cuando se negoció
el acuerdo, porque implicaba el cierre de los mercados centroamericanos
para productos estadounidenses, tales como carne de cerdo, de res, de
pollo, arroz, maíz y lácteos, según la Oficina del
Representante Comercial (USTR, sigla en inglés)
Allen Johnson, negociador agrícola de la USTR, respaldó
a Grassley, al recalcar que la cuota de azúcar abierta para los
centroamericanos y dominicanos es minúscula y no afectará
el programa interno del país.
Reconoció que en otros TLC, la USTR fue más restrictiva
al negociar la exclusión del azúcar, tal como ocurrió
con el acuerdo con Australia, mientras que en los casos de Chile y Marruecos,
las cuotas concedidas con anterioridad a los convenios quedaron intactas.
Con Centroamérica y Dominicana, agregó, se acordó
una pequeña y limitada expansión de cuota de azúcar
para los importadores, la cual se incrementará un poco más
de 1 por ciento del consumo nacional, 15 años después de
la vigencia del TLC.
Agricultores están divididos por los efectos
En la audiencia del Comité de Agricultura del Senado, la semana
pasada, el republicano Saxby Chambliss consiguió evidenciar que
no todos los agricultores de Estados Unidos respaldan la ratificación
del TLC con Centroamérica y Dominicana.
Invitó a la Unión Nacional de Agricultores (NFU, sigla en
inglés), considerada como el mayor gremio de productores de Estados
Unidos, creado en 1902 e integrado por cerca de 250 mil miembros en todo
el país. Sus líderes no respaldan el TLC.
Chambliss también invitó al Buró de Federaciones
Agrícolas Americanas (AFBF), que data de 1920 y que aglutina a
una considerable porción de productores estadounidenses. Este gremio
sí apoya el Tratado.
La NFU enumeró una serie de razones por las cuales no apoya el
acuerdo, para finalmente enfatizar que la industria azucarera será
muy afectada por el convenio.
Tom Buis, de la NFU, catalogó a los promotores de los TLC como
incumplidos, por promover las bondades de dicho tipos de acuerdos, sin
que hasta la fecha sean palpables.
Según dijo, es falso que los TLC eleven las exportaciones de los
agricultores. Este año, ejemplificó, por primera vez en
cerca de medio siglo, Estados Unidos importó bienes agrícolas
más de los que exportó.
El balance
Las exportaciones crecieron casi 41%, mientras que todas las importaciones
agrícolas se elevaron cerca del 35%, en lo que va de 2005. Después
del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las
importaciones ascendieron a 86.1%, contra 34.4% de lo exportado entre
1994 y 2003, comparó.
Buis expuso en el Senado que los productos de terceros países han
desplazado a los productores estadounidenses, lo cual no descarta que
suceda, para empezar, con el azúcar, en el caso del TLC con Centroamérica.
Recriminó que los autores del libre comercio negocien cada vez
más a favor de los países que quieren ingresar a Estados
Unidos, en lugar de los que buscan comprar más mercaderías
agrícolas estadounidenses.
Robert Stallman, presidente del AFBF, contradijo a la NFU, al argumentar
que las exportaciones agrícolas estadounidenses a la región
podrían aumentar cerca de $1.5 mil millones, al final de la implementación
total del Tratado.
Tras enumerar una serie de productos que tienen interesante futuro en
el mercado centroamericano, Stallman se concentró en anotar que
la inclusión del azúcar en el TLC posibilita que un potencial
incremento en las exportaciones estadounidenses de carnes de cerdo, de
res, de aves de corral y arroz.
Sólo puedo concluir en que sí voto por el TLC, porque
es un voto a favor del agro y de las exportaciones agrícolas,
apuntó.

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