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Eduardo
Torres*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Tomo el nombre y algunos conceptos del libro You are the message
de Roger Ailes, de quien observé productos en los medios electrónicos
estadounidenses, como parte de su consultoría en las campañas
políticas presidenciales de la década de los 80 en los Estados
Unidos que ganó Reagan, dos veces, y una, Bush padre,
ya que para la campaña de reelección de éste, la
cual perdió ante Bill Clinton, Ailes se quedó en Nueva York,
al frente de Ailes Communications, asesorando a líderes
empresariales y de la industria del entretenimiento.
Me baso en algunos conceptos suyos de comunicación, para comentar
desde esa óptica la políticamente convulsionada semana que
hemos vivido acá, en nuestro país.
Dentro de los diez problemas más comunes en la comunicación
al público, se citan en el libro de Ailes y Jon Kraushar, los siguientes:
falta de empatía con la audiencia; mal uso del lenguaje corporal;
fallar en atraer emocionalmente a la audiencia cuando de presentarle material
intelectual/académico se trata.
Además, reflejar inseguridad por temor a fallar; pobre uso del
contacto visual y de la expresión facial; falta de sentido del
humor; falta de preparación, lo cual implica discurso vago, sin
objetivos; imposibilidad de utilizar pausas para enfatizar algo; falta
de energía chispa, afectando la velocidad
y la convicción en el discurso; lenguaje aburrido y falta de presentación
de material atractivo.
Quien esto escribe trata de no criticar a personas ni instituciones, más
bien busca destacar lo esperanzador y lo positivo porque siempre
lo hay, pero como han sido de tal envergadura los últimos
acontecimientos políticos, los mensajes y las imágenes me
motivaron a expresarme sobre el tópico, porque de que hubo contraste,
pues lo ha habido.
Me explico: claros quedaron los objetivos en el mensaje de quienes abandonaron
al FMLN el pasado martes. Entre sus argumentos estaban el dogmatismo y
el aislamiento de la cúpula, así como la falta de debate
en el interior del seno partidario.
En cuanto al apoyo visual, fuerte, muy fuerte fue la imagen grupal que
reflejó decisión y cierta especie de alivio, captada
por las diferentes cámaras que, además de pasar en los noticieros
de televisión, llegó a ser portada de periódico.
En sentido contrario, poco innovadora me pareció en el juego de
imágenes la conferencia informativa del miércoles, de la
cúpula rojiblanca, en respuesta a la acción del día
anterior. Y el discurso fue vago, repetitivo y poco atractivo.
El mundo ha cambiado. También lo ha hecho la forma en que
nos comunicamos. Aquellos que fallan en adaptarse quedarán atrás.
Para aquellos que quieren alcanzar el éxito, sólo hay un
secreto: el mensaje eres tú.
Así inicia el libro anteriormente mencionado.
Por el lado de ARENA, lamento decir que traicionó a un buen y leal
hombre, la expresión facial y el lenguaje corporal, mientras que
el otro, sonriendo, tenía claro su objetivo y dijo lo que tenía
que decir, ofreciéndole su apoyo al candidato para la alcaldía
capitalina.
Así, señores, como se esperaba una vez pasara el primer
aniversario de gestión presidencial, estamos ya en campaña
política. Mejor dicho, estamos ya otra vez en campaña política.
Ojalá lográramos pronto reformar nuestro ineficiente calendario
electoral, y 2009 nos ofrece la oportunidad para equiparar de ahí
en adelante todo cada cuatro años, o alargar a seis años
los períodos presidenciales manteniendo alcaldías y asamblea
cada tres, justo a mitad de período. De no haber opciones mejores.
En todo caso, 2006 está a la vuelta de la esquina.
Quien esto escribe comparte la tesis de muchos sectores y de muchas personas,
de que uno de los principales problemas del país es el alto grado
de polarización política, lo cual influye negativamente
en las diferentes áreas, pero principalmente en el grado de inversión
y en la pérdida de esperanza de hermanos salvadoreños.
Desconozco, y no es el punto a este momento, si terminarán afectando
o no electoralmente al principal partido de oposición los mensajes
que del interior de su seno salen hacia el gran público. Lo que
sí tengo claro es que igual que se hace a nivel individual, grupal,
sectorial o partidista, El Salvador necesita refrescar el mensaje que
estamos enviando hacia el exterior.
Con una sociedad en transición hacia la modernidad, al haber hecho
disciplinadamente la tarea pendiente, bien podríamos reempaquetar
lo logrado y exponer el centro logístico regional que intentamos
ser.
Porque al hablar del país, somos, al menos, la mayoría de
salvadoreños los que formulamos nuestro mensaje, y éste
debe tener objetivos claros, reflejando modernidad y apertura.
¡Así sea!
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista
de El Diario de Hoy.

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