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Comentario de la semana
El mensaje eres tú

Con una sociedad en transición hacia la modernidad, al haber hecho disciplinadamente la tarea pendiente, bien podríamos “reempaquetar” lo logrado y exponer el centro logístico regional que intentamos ser.

Publicada 11 de junio 2005, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Tomo el nombre y algunos conceptos del libro —“You are the message”— de Roger Ailes, de quien observé productos en los medios electrónicos estadounidenses, como parte de su consultoría en las campañas políticas presidenciales de la década de los 80 en los Estados Unidos —que ganó Reagan, dos veces, y una, Bush padre—, ya que para la campaña de reelección de éste, la cual perdió ante Bill Clinton, Ailes se quedó en Nueva York, al frente de “Ailes Communications”, asesorando a líderes empresariales y de la industria del entretenimiento.

Me baso en algunos conceptos suyos de comunicación, para comentar desde esa óptica la políticamente convulsionada semana que hemos vivido acá, en nuestro país.

Dentro de los diez problemas más comunes en la comunicación al público, se citan en el libro de Ailes y Jon Kraushar, los siguientes: falta de empatía con la audiencia; mal uso del lenguaje corporal; fallar en atraer emocionalmente a la audiencia cuando de presentarle material intelectual/académico se trata.

Además, reflejar inseguridad por temor a fallar; pobre uso del contacto visual y de la expresión facial; falta de sentido del humor; falta de preparación, lo cual implica discurso vago, sin objetivos; imposibilidad de utilizar pausas para enfatizar algo; falta de energía —“chispa”—, afectando la velocidad y la convicción en el discurso; lenguaje aburrido y falta de presentación de material atractivo.

Quien esto escribe trata de no criticar a personas ni instituciones, más bien busca destacar lo esperanzador y lo positivo —porque siempre lo hay—, pero como han sido de tal envergadura los últimos acontecimientos políticos, los mensajes y las imágenes me motivaron a expresarme sobre el tópico, porque de que hubo contraste, pues lo ha habido.

Me explico: claros quedaron los objetivos en el mensaje de quienes abandonaron al FMLN el pasado martes. Entre sus argumentos estaban el dogmatismo y el aislamiento de la cúpula, así como la falta de debate en el interior del seno partidario.

En cuanto al apoyo visual, fuerte, muy fuerte fue la imagen grupal —que reflejó decisión y cierta especie de alivio—, captada por las diferentes cámaras que, además de pasar en los noticieros de televisión, llegó a ser portada de periódico.

En sentido contrario, poco innovadora me pareció en el juego de imágenes la conferencia informativa del miércoles, de la cúpula rojiblanca, en respuesta a la acción del día anterior. Y el discurso fue vago, repetitivo y poco atractivo.

“El mundo ha cambiado. También lo ha hecho la forma en que nos comunicamos. Aquellos que fallan en adaptarse quedarán atrás. Para aquellos que quieren alcanzar el éxito, sólo hay un secreto: el mensaje eres tú”.

Así inicia el libro anteriormente mencionado.

Por el lado de ARENA, lamento decir que traicionó a un buen y leal hombre, la expresión facial y el lenguaje corporal, mientras que el otro, sonriendo, tenía claro su objetivo y dijo lo que tenía que decir, ofreciéndole su apoyo al candidato para la alcaldía capitalina.

Así, señores, como se esperaba una vez pasara el primer aniversario de gestión presidencial, estamos ya en campaña política. Mejor dicho, estamos ya otra vez en campaña política. Ojalá lográramos pronto reformar nuestro ineficiente calendario electoral, y 2009 nos ofrece la oportunidad para equiparar de ahí en adelante todo cada cuatro años, o alargar a seis años los períodos presidenciales manteniendo alcaldías y asamblea cada tres, justo a mitad de período. De no haber opciones mejores.

En todo caso, 2006 está a la vuelta de la esquina.

Quien esto escribe comparte la tesis de muchos sectores y de muchas personas, de que uno de los principales problemas del país es el alto grado de polarización política, lo cual influye negativamente en las diferentes áreas, pero principalmente en el grado de inversión y en la pérdida de esperanza de hermanos salvadoreños.

Desconozco, y no es el punto a este momento, si terminarán afectando o no electoralmente al principal partido de oposición los mensajes que del interior de su seno salen hacia el gran público. Lo que sí tengo claro es que igual que se hace a nivel individual, grupal, sectorial o partidista, El Salvador necesita refrescar el mensaje que estamos enviando hacia el exterior.

Con una sociedad en transición hacia la modernidad, al haber hecho disciplinadamente la tarea pendiente, bien podríamos “reempaquetar” lo logrado y exponer el centro logístico regional que intentamos ser.

Porque al hablar del país, somos, al menos, la mayoría de salvadoreños los que formulamos nuestro mensaje, y éste debe tener objetivos claros, reflejando modernidad y apertura.

¡Así sea!

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

 


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