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| Macabro. Los sujetos le asestaron alrededor
de cuarenta disparos. Foto : AP |
El Diario de Hoy
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Durante varias semanas, nadie se presentó para solicitar el cargo
de jefe policial de Nuevo Laredo porque muchos consideraban ese puesto
como una sentencia de muerte.
Pero Alejandro Domínguez tomó posesión del cargo
el miércoles y manifestó con orgullo que no tenía
miedo de nada.
Nueve horas después fue emboscado y asesinado por desconocidos
que le hicieron alrededor de 40 disparos. Sus restos eran sometidos a
una autopsia ayer.
El asesinato de Domíngue fue el revés más reciente
sufrido por las autoridades de Nuevo Laredo, una ciudad mexicana que se
encuentra al otro lado de la frontera de Laredo, Texas, y que ha sido
afectada por una oleada de violencia relacionada con el narcotráfico.
Desde enero, más de 60 personas han sido muertas aquí, incluyendo
varios agentes de la policía.
El director de la policía estatal Fernando Vallejo informó
que sus agentes habían encontrado de 35 a 40 casquillos de fusiles
de asalto, similares a los utilizados por las pandillas de narcos.
Nuevo Laredo está a la vanguardia de una batalla entre las dos
pandillas de drogas más poderosas del país: los carteles
de Juárez y el Golfo.
Domínguez era un hombre de negocios y trabajó para la Procuraduría
General.
Funcionarios dijeron no tener sospechosos en el caso.

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