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| Estilo. Hamacas, música y vegetación
se mezclan para hacer del sitio un lugar acogedor. Foto
EDH |
Redacción Vida
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Lo clásico se mezcla con lo campestre. La melodía Balada
para Adelina, de Richard Clayderman, suele servir de fondo mientras que
los clientes disfrutan de la paz que ofrece Mi bello San Juan.
El restaurante está en el cantón que lleva ese nombre, ubicado
a la orilla del embalse del lago de Suchitlán, en Suchitoto.
El lugar es una nueva opción para quienes gustan del ambiente del
campo.
La comida que allí se ofrece es preparada en utensilios de barro
y a fuego de leña, lo que le da un toque especial a los platillos
de pescado a la plancha y carnes, por mencionar algunos.
Mi bello San Juan está rodeado de árboles frutales de diferentes
clases: Aguacates, mangos, nísperos, zapotes, limones; además,
hay un rancho desde donde se puede apreciar de cerca el lago artificial.
El restaurante, con a penas cuatro meses de apertura, cuenta con dos parqueos
con capacidad para 150 vehículos y 350 personas dentro de las instalaciones.
Además, junto a Mi bello San Juan está un negocio que ofrece
un recorrido en lancha y en ferry para visitar la Isla del Ermitaño
y la de los Pájaros, a un kilómetro y medio, y a cinco,
respectivamente, del restaurante.
El propietario Mario Parada comenta que un hay proyecto de instalar un
museo de los presidentes del país, resaltando a los nacidos en
esa localidad, como Alfonso Quiñónez Molina.

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