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Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
rmixco@elsalvador.com
Tango a secas. La segunda propuesta musical de la Sinfónica Juvenil
remontará vuelos hacia los arrabales bonaerenses, para hacer sonar
ese erótico compás argentino.
Los aprendices salvadoreños unirán sus talentos a los de
la tanguera Lina Avellaneda y el bandoneonista Pablo Mainetti, que arribarán
desde Sudamérica para unirse a la sensual noche.
Junto a ellos, el pianista Mario Morales continuará haciendo gala
de sus dotes de músico.
Todos, en una producción concebida por el también argentino
Alejo Campos, quien durante su primera visita al país nos abrió
las puertas de los suburbios de Buenos Aires, para entrar y conocer más
de ese 2X4 que enloquece a miles.
El tango nació a fines del siglo pasado, en las barriadas de la
capital donde vivían los orilleros, sobre lo que hoy es la Avenida
Corrientes y la peatonal Florida, en Argentina; en las entrañas
de los arrabales, sumergido en el criollismo resentido que contrastaba
con el romanticismo del interior del país.
El género creció en medio de un ambiente acalorado, propio
de la metamorfosis provocada por la inmigración y el progreso.
La mezcla de los migrantes y gauchos desempleados que llegaban a Buenos
Aires tras dejar el ejército hizo del baile un producto cultural
único en el mundo, capaz de resaltar todas las características
de los habitantes.
De manera paralela surgió la milonga. Aunque en ocasiones ambos
ritmos se complementan, son muy diferentes. En un principio, la
música del tango se relacionó con los burdeles, y la milonga
fue siempre más representativa del barrio, aclaró
Campos, el gestor artístico.
Romántica y sensual
Hay quienes aseguran que la danza como tal nació en los conventillos
del suburbio rechazado por la clase privilegiada, la cual es seducida
por su magia hasta 1910.
Otros alegan que su origen está en los lupanares de 1880-1890,
con cierta influencia del apache francés.
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Lo cierto es que surge como una danza romántica y sensual, que
aunque es completamente machista no significa que promulgue el egoísmo.
Es realmente un trabajo en equipo. El hombre es quien lleva el mando,
quien decide los pasos y figuras a hacer. La mujer responde a su compañero
en aras de la armonía, respeto y prolijidad.
Un personaje característico del tango y del arrabal es el guapo
o compadrito, un profesional del barullo educado en cualquier esquina
que se especializa en la intimidación, y cuya eterna compañera
es la representante femenina de la vida fácil o ligera.
El hombre orillero (los individuos marginales) y de pobre vida crea, sin
saberlo, una religión con sus mitos y mártires, fundada
en el coraje y la cobardía, hasta crear su propia forma de expresión:
el lunfardo.
Esta jerga nace al mismo tiempo que la melodía que inmortalizó
a Carlos Gardel, y procrea todo un repertorio de términos que alimentan
el tango canción.
Su instrumental primitivo, explica Alejo, son las orquestas integradas
por guitarra, piano, flauta y violín.
En el camino se sumaron el contrabajo y el bandoneón, siendo este
último instrumento de origen alemán el que imprimió
esa personalidad única al tango del Siglo XX.
Para el espectáculo que la Sinfónica Juvenil ofrecerá,
será el virtuoso Mainetti quien hará sonar el alma del bandoneón.
La voz de Avellaneda transportará al público a los arrabales
y los artistas nacionales despertarán las emociones más
profundas.

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