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Francisco Imendia*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
17 de mayo.10:30 a.m. La comitiva del Presidente Elías Antonio
Saca arriba por la puerta número cuatro de la residencia oficial
de Los Pinos, donde minutos más tarde el Presidente de México,
Vicente Fox Quesada, encabezará la ceremonia de bienvenida al mandatario
salvadoreño.
El protocolo mexicano coloca debidamente en su lugar a las comitivas.
Se oye una voz de mando y de inmediato todo un pelotón se pone
firme. Mientras tanto, los salvadoreños comentamos los pormenores
de la reunión que el Presidente Saca había sostenido con
más de 200 compatriotas la noche anterior en un hotel capitalino.
De pronto aparece el vehículo que transporta a la pareja presidencial
salvadoreña. En la angosta calle esperan el Presidente Fox y su
esposa, doña Marta Sahagún. De un Audi compacto, color plata,
se baja la Primera Dama, doña Ana Ligia Mixco de Saca, seguida
de su esposo, el señor Presidente. Saludos efusivos entre las parejas.
Todos firmes. Se anuncian los himnos nacionales. La comitiva salvadoreña
canta con la ayuda de unos 40 niños y niñas de la Escuela
República de El Salvador.
Luego vienen los discursos. El Presidente Fox, al dar la bienvenida a
su homólogo salvadoreño, a su distinguida esposa y comitiva,
dice: Celebro que esta visita de Estado, señor Presidente,
nos brinde una nueva oportunidad de continuar trabajando, de manera conjunta,
por el bienestar de los pueblos hermanos de México y El Salvador.
Por su parte, el Presidente Saca manifiesta: Al iniciar mi visita
de Estado, quiero ser portador de un fraternal saludo del pueblo salvadoreño
al querido pueblo de México. Con él nuestro profundo agradecimiento
por las muestras de solidaridad y cooperación que siempre hemos
gozado de parte suya.
Al filo de las 11:00 de la mañana, los jefes de Estado sostienen
una reunión privada y conversan sobre temas obligados, como la
migración, los procesos de integración y el comercio.
Posteriormente los mandatarios son testigos de la suscripción de
un importante acuerdo migratorio. También se firma un memorando
en materia de regulación telefónica y, al final, los mandatarios
rubrican una declaración conjunta.
Al finalizar la tarde, el Presidente Saca, en una maratónica actividad,
brinda conferencias informativas.
A eso de las seis y media el mandatario es conducido rápidamente
a un encuentro con el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano
Azuela, nieto del famoso escritor, del mismo nombre, autor de Los
de abajo, novela de la revolución mexicana.
A los pocos minutos, de nuevo en la calle. El tráfico intenso,
ulular de sirenas y los motorizados apartando vehículos en la ciudad
más grande del mundo. 7:30 p.m. La meta: llegar a tiempo a la cena
de Estado, programada para las ocho de la noche en Los Pinos.
Arribamos justo a tiempo. Los comensales ya se encuentran en sus puestos
en el Salón Adolfo López Mateos. Ingresan los jefes de Estado
con sus esposas. Himnos nacionales y condecoraciones.
El Presidente Fox impone la Orden Mexicana del Águila Azteca,
en Grado de Gran Collar. El Presidente Saca, por su parte, impone la Condecoración
del Libertador de los Esclavos José Simeón Cañas,
en Grado de Collar. Los discursos de estilo y luego a cenar.
Ya más relajados, Fox y Saca platican largo y tendido. De fondo,
una orquesta toca música instrumental. Las primeras damas conversan
amenamente.
De repente la voz del senador Diego Fernández de Cevallos se abre
paso entre el bullicio de los invitados. El político mexicano felicita
al Presidente Saca, diciéndole: Oiga, excelencia, admiro
su estilo. Se refiere a la forma en que el mandatario había
contestado, directamente, a las preguntas que el periodista y conductor
de televisión Joaquín López Dóriga formulara
la noche anterior en un enlace en vivo.
López Dóriga estaba impresionado con el plan antidelictivo
Súper Mano Dura. ¿Mano Dura, señor Presidente?
Sí, contesta el Presidente Saca, no se trata
de boy scouts o rezadores del Rosario.
Entre los invitados a la cena se encontraban políticos, embajadores,
secretarios de Estado y muchos empresarios.
El miércoles 18 la agenda se complica. El Presidente Saca tiene
que acortar un desayuno con empresarios y suspende una visita al Senado,
ante la emergencia que provocara la tormenta Adrián.
El mandatario y su comitiva parten rumbo a San Salvador a las 10:50 a.m.,
en vuelo comercial, cuatro horas antes de lo previsto; sin embargo, el
objetivo se cumple a cabalidad: se han fortalecido, en 36 horas, las relaciones
de amistad, comerciales y de cooperación entre El Salvador y México.
La visita de Estado constituye un éxito para nuestra política
exterior.
*Embajador de El Salvador en México.

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