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Crónica de una visita de estado
El Presidente Saca en México

El miércoles 18 la agenda se complica. El Presidente Saca tiene que acortar un desayuno con empresarios y suspende una visita al Senado, ante la emergencia que provocara la tormenta Adrián

Publicada 10 de junio 2005, El Diario de Hoy


Francisco Imendia*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


17 de mayo.10:30 a.m. La comitiva del Presidente Elías Antonio Saca arriba por la puerta número cuatro de la residencia oficial de Los Pinos, donde minutos más tarde el Presidente de México, Vicente Fox Quesada, encabezará la ceremonia de bienvenida al mandatario salvadoreño.

El protocolo mexicano coloca debidamente en su lugar a las comitivas. Se oye una voz de mando y de inmediato todo un pelotón se pone firme. Mientras tanto, los salvadoreños comentamos los pormenores de la reunión que el Presidente Saca había sostenido con más de 200 compatriotas la noche anterior en un hotel capitalino.

De pronto aparece el vehículo que transporta a la pareja presidencial salvadoreña. En la angosta calle esperan el Presidente Fox y su esposa, doña Marta Sahagún. De un Audi compacto, color plata, se baja la Primera Dama, doña Ana Ligia Mixco de Saca, seguida de su esposo, el señor Presidente. Saludos efusivos entre las parejas.

Todos firmes. Se anuncian los himnos nacionales. La comitiva salvadoreña canta con la ayuda de unos 40 niños y niñas de la Escuela República de El Salvador.

Luego vienen los discursos. El Presidente Fox, al dar la bienvenida a su homólogo salvadoreño, a su distinguida esposa y comitiva, dice: “Celebro que esta visita de Estado, señor Presidente, nos brinde una nueva oportunidad de continuar trabajando, de manera conjunta, por el bienestar de los pueblos hermanos de México y El Salvador”.

Por su parte, el Presidente Saca manifiesta: “Al iniciar mi visita de Estado, quiero ser portador de un fraternal saludo del pueblo salvadoreño al querido pueblo de México. Con él nuestro profundo agradecimiento por las muestras de solidaridad y cooperación que siempre hemos gozado de parte suya”.

Al filo de las 11:00 de la mañana, los jefes de Estado sostienen una reunión privada y conversan sobre temas obligados, como la migración, los procesos de integración y el comercio.

Posteriormente los mandatarios son testigos de la suscripción de un importante acuerdo migratorio. También se firma un memorando en materia de regulación telefónica y, al final, los mandatarios rubrican una declaración conjunta.

Al finalizar la tarde, el Presidente Saca, en una maratónica actividad, brinda conferencias informativas.

A eso de las seis y media el mandatario es conducido rápidamente a un encuentro con el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Azuela, nieto del famoso escritor, del mismo nombre, autor de “Los de abajo”, novela de la revolución mexicana.

A los pocos minutos, de nuevo en la calle. El tráfico intenso, ulular de sirenas y los motorizados apartando vehículos en la ciudad más grande del mundo. 7:30 p.m. La meta: llegar a tiempo a la cena de Estado, programada para las ocho de la noche en Los Pinos.

Arribamos justo a tiempo. Los comensales ya se encuentran en sus puestos en el Salón Adolfo López Mateos. Ingresan los jefes de Estado con sus esposas. Himnos nacionales y condecoraciones.

El Presidente Fox impone la “Orden Mexicana del Águila Azteca”, en Grado de Gran Collar. El Presidente Saca, por su parte, impone la Condecoración del Libertador de los Esclavos “José Simeón Cañas”, en Grado de Collar. Los discursos de estilo y luego a cenar.
Ya más relajados, Fox y Saca platican largo y tendido. De fondo, una orquesta toca música instrumental. Las primeras damas conversan amenamente.

De repente la voz del senador Diego Fernández de Cevallos se abre paso entre el bullicio de los invitados. El político mexicano felicita al Presidente Saca, diciéndole: “Oiga, excelencia, admiro su estilo”. Se refiere a la forma en que el mandatario había contestado, directamente, a las preguntas que el periodista y conductor de televisión Joaquín López Dóriga formulara la noche anterior en un enlace en vivo.

López Dóriga estaba impresionado con el plan antidelictivo Súper Mano Dura. “¿Mano Dura, señor Presidente? “Sí”, contesta el Presidente Saca, “no se trata de boy scouts o rezadores del Rosario”.

Entre los invitados a la cena se encontraban políticos, embajadores, secretarios de Estado y muchos empresarios.

El miércoles 18 la agenda se complica. El Presidente Saca tiene que acortar un desayuno con empresarios y suspende una visita al Senado, ante la emergencia que provocara la tormenta Adrián.

El mandatario y su comitiva parten rumbo a San Salvador a las 10:50 a.m., en vuelo comercial, cuatro horas antes de lo previsto; sin embargo, el objetivo se cumple a cabalidad: se han fortalecido, en 36 horas, las relaciones de amistad, comerciales y de cooperación entre El Salvador y México. La visita de Estado constituye un éxito para nuestra política exterior.

*Embajador de El Salvador en México.


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