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¿Cuánto estamos creciendo?
Compensando la inconsistencia

Hemos encontrado que el método de censos y encuestas parciales posteriores tiende a subestimar el crecimiento cuando la estructura de la economía está cambiando, que es el caso en El Salvador

Publicada 10 de junio 2005, El Diario de Hoy


Manuel Hinds*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


En artículos anteriores mostré cómo el método usado para calcular el PIB, que es el mismo usado en todo el mundo, tiende a subestimar su magnitud cuando la economía está cambiando rápidamente. En el caso de El Salvador, dicha subestimación parece estar más en los servicios. El problema es que el método aprobado por las Naciones Unidas comprende dos partes: una es las encuestas anuales; la otra es los censos, que tienen que hacerse frecuentemente, idealmente cada cinco años. En el país llevamos 13 años con el mismo censo.

¿Qué pasa con el PIB si estimamos que los servicios crecieron de 1989 a 2004 con la misma capacidad de respuesta que en el promedio de 1960 a 1988? La gráfica responde a esta pregunta. La construí calculando la producción de los servicios con la misma capacidad de respuesta que el sector mostró en promedio en 28 años, de 1960 a 1988, cuando, como he notado, los servicios eran mucho menos profundos que ahora.

Luego sustituí estas cifras en las cuentas nacionales publicadas por el Banco Mundial y me dio que el PIB de 2004 resulta siendo un 34.6% mayor que el reportado. La tasa de crecimiento anual promedio durante el período es 6.2% en vez de 4.1%. Nótese que la diferencia en la inclinación de las curvas se va volviendo más grande con cada período presidencial, de tal forma que la subestimación será más grande en la administración actual, que opera en una economía que es más diferente que las otras con respecto a 1990-1992.

¿Qué tan razonables son estas cifras? ¿Hay otros indicadores que apunten en la misma dirección? Como respuesta a esta pregunta, es interesante notar que estos números coinciden con la estimación de la tasa de crecimiento de largo plazo contenida en el Memorando Económico de El Salvador, 2003, del Banco Mundial.

Esta estimación está basada en una comparación de las condiciones económicas de 78 países y su relación con el crecimiento de ellos. El cálculo, hecho para 1996-1999, indica que, dadas las condiciones del país, la tasa de crecimiento que se esperaría en El Salvador en esos años y los subsiguientes sería de 6.2%, que es la misma tasa calculada con distinta metodología en nuestro ejercicio.

El mismo Memorando hace un análisis que es significativo para identificar los subsectores que, según las cuentas nacionales, redujeron la tasa de crecimiento de los servicios entre la primera y la segunda mitad de los 90. Éstos se muestran en la tabla anexa. Como se ve en dicha tabla, las mayores caídas en la tasa de crecimiento reportada por las cuentas nacionales fueron en comercio —que incluye tiendas, centros comerciales, hoteles y restaurantes— y en “otros” —que incluyen, por ejemplo, teléfonos, para los cuales ya no alcanzó la numeración—.

Cualquiera puede darse cuenta de que los comercios y restaurantes han crecido en número y tamaño de una manera exponencial en los últimos años, definitivamente más que en los primeros 90. Igualmente, dentro de los “otros”, los teléfonos crecieron de menos de 500 mil en 1998 a 2 millones en 2004, mientras que casi no crecieron en los primeros 90.

En otros rubros, la importación de automóviles, camionetas y camiones se incrementó fuertemente en la segunda parte de los 90. Entonces, ¿por qué los servicios de transporte que éstos prestan al estar ya en el país han bajado su tasa de crecimiento? Nunca en la historia se han construido tantas viviendas como en los últimos años.

Se han construido hasta ciudades-dormitorio enteras con clubes, parques, centros comerciales y todos sus servicios (ver anuncios en los periódicos). Todas estas viviendas son mejores que las que reemplazan. Sin embargo, la tasa de crecimiento de los servicios de vivienda (los servicios que prestan las viviendas al estar terminadas y ser usadas) también ha caído.

En resumen, intuitivamente es claro que hay una subestimación de la producción y el crecimiento de los servicios. Esta intuición se confirma al analizar la respuesta del crecimiento en los servicios a su demanda, que las cuentas nacionales dicen que es la más baja en 40 años, de tal forma que los servicios sólo crecen en 7.8% cuando su demanda aumenta en 10% (mientras que en los ochenta crecían 13.3% al crecer su demanda en 10%). Hemos encontrado que el método de censos y encuestas parciales posteriores tiende a subestimar el crecimiento cuando la estructura de la economía está cambiando, que es el caso en El Salvador.

Finalmente, un cálculo independiente del Banco Mundial de lo que se esperaría que fuera la tasa de crecimiento del país dadas sus condiciones coincide con la calculada con el promedio de la respuesta de los servicios a su demanda de 1960 a 1988, produciendo una tasa anual de crecimiento del PIB superior en dos puntos porcentuales a lo indicado por las cuentas nacionales.

Estos cálculos indican claramente una inconsistencia en las estimaciones de las cuentas nacionales, cuyo orden de magnitud debe andar cerca de las cifras aquí mostradas.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 


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