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Manuel Hinds*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
En artículos anteriores mostré cómo el método
usado para calcular el PIB, que es el mismo usado en todo el mundo, tiende
a subestimar su magnitud cuando la economía está cambiando
rápidamente. En el caso de El Salvador, dicha subestimación
parece estar más en los servicios. El problema es que el método
aprobado por las Naciones Unidas comprende dos partes: una es las encuestas
anuales; la otra es los censos, que tienen que hacerse frecuentemente,
idealmente cada cinco años. En el país llevamos 13 años
con el mismo censo.
¿Qué pasa con el PIB si estimamos que los servicios crecieron
de 1989 a 2004 con la misma capacidad de respuesta que en el promedio
de 1960 a 1988? La gráfica responde a esta pregunta. La construí
calculando la producción de los servicios con la misma capacidad
de respuesta que el sector mostró en promedio en 28 años,
de 1960 a 1988, cuando, como he notado, los servicios eran mucho menos
profundos que ahora.
Luego sustituí estas cifras en las cuentas nacionales publicadas
por el Banco Mundial y me dio que el PIB de 2004 resulta siendo un 34.6%
mayor que el reportado. La tasa de crecimiento anual promedio durante
el período es 6.2% en vez de 4.1%. Nótese que la diferencia
en la inclinación de las curvas se va volviendo más grande
con cada período presidencial, de tal forma que la subestimación
será más grande en la administración actual, que
opera en una economía que es más diferente que las otras
con respecto a 1990-1992.
¿Qué tan razonables son estas cifras? ¿Hay otros
indicadores que apunten en la misma dirección? Como respuesta a
esta pregunta, es interesante notar que estos números coinciden
con la estimación de la tasa de crecimiento de largo plazo contenida
en el Memorando Económico de El Salvador, 2003, del Banco Mundial.
Esta estimación está basada en una comparación de
las condiciones económicas de 78 países y su relación
con el crecimiento de ellos. El cálculo, hecho para 1996-1999,
indica que, dadas las condiciones del país, la tasa de crecimiento
que se esperaría en El Salvador en esos años y los subsiguientes
sería de 6.2%, que es la misma tasa calculada con distinta metodología
en nuestro ejercicio.
El mismo Memorando hace un análisis que es significativo para identificar
los subsectores que, según las cuentas nacionales, redujeron la
tasa de crecimiento de los servicios entre la primera y la segunda mitad
de los 90. Éstos se muestran en la tabla anexa. Como se ve en dicha
tabla, las mayores caídas en la tasa de crecimiento reportada por
las cuentas nacionales fueron en comercio que incluye tiendas, centros
comerciales, hoteles y restaurantes y en otros que
incluyen, por ejemplo, teléfonos, para los cuales ya no alcanzó
la numeración.
Cualquiera puede darse cuenta de que los comercios y restaurantes han
crecido en número y tamaño de una manera exponencial en
los últimos años, definitivamente más que en los
primeros 90. Igualmente, dentro de los otros, los teléfonos
crecieron de menos de 500 mil en 1998 a 2 millones en 2004, mientras que
casi no crecieron en los primeros 90.
En otros rubros, la importación de automóviles, camionetas
y camiones se incrementó fuertemente en la segunda parte de los
90. Entonces, ¿por qué los servicios de transporte que éstos
prestan al estar ya en el país han bajado su tasa de crecimiento?
Nunca en la historia se han construido tantas viviendas como en los últimos
años.
Se han construido hasta ciudades-dormitorio enteras con clubes, parques,
centros comerciales y todos sus servicios (ver anuncios en los periódicos).
Todas estas viviendas son mejores que las que reemplazan. Sin embargo,
la tasa de crecimiento de los servicios de vivienda (los servicios que
prestan las viviendas al estar terminadas y ser usadas) también
ha caído.
En resumen, intuitivamente es claro que hay una subestimación de
la producción y el crecimiento de los servicios. Esta intuición
se confirma al analizar la respuesta del crecimiento en los servicios
a su demanda, que las cuentas nacionales dicen que es la más baja
en 40 años, de tal forma que los servicios sólo crecen en
7.8% cuando su demanda aumenta en 10% (mientras que en los ochenta crecían
13.3% al crecer su demanda en 10%). Hemos encontrado que el método
de censos y encuestas parciales posteriores tiende a subestimar el crecimiento
cuando la estructura de la economía está cambiando, que
es el caso en El Salvador.
Finalmente, un cálculo independiente del Banco Mundial de lo que
se esperaría que fuera la tasa de crecimiento del país dadas
sus condiciones coincide con la calculada con el promedio de la respuesta
de los servicios a su demanda de 1960 a 1988, produciendo una tasa anual
de crecimiento del PIB superior en dos puntos porcentuales a lo indicado
por las cuentas nacionales.
Estos cálculos indican claramente una inconsistencia en las estimaciones
de las cuentas nacionales, cuyo orden de magnitud debe andar cerca de
las cifras aquí mostradas.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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