elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Palabras
Leyenda huichol del ciervo azul

Existe una leyenda huichol, en la tierra de los dioses del desierto, que habla de un ciervo azul, como manifestación de la divinidad.

Publicada 10 de junio 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


En el viaje místico de los indios huicholes, de México, al desierto -buscando los capullos del peyote, el cactus sagrado- sólo los puros de mente y de corazón pueden ver al ciervo azul.

En su éxodo ritual, los huicholes, hijos del desierto, van en busca de la antigua leyenda del ciervo azul, que es transmitida de padres a hijos. La tierra del ciervo azul es sagrada para la tribu de los huicholes en el desierto de Chihuahua.

La leyenda cuenta que un cazador mató a un ciervo azul. Cuando fue herido, el ciervo huyó a lo profundo de la estepa. Se dice que en sus huellas fueron creciendo cactus del peyote.

Desde ese lejano episodio de su mitología, los huicholes acostumbran usar en sus ceremonias sagradas los capullos de peyote, que se vuelve centro de su sortilegio místico. El cactus sagrado expande sus conciencias al ser ingerido y, según sus relatos, los vuelve uno con la vida, con sus dioses y con la belleza del mundo natural.

En la actualidad aún conservan los indios huicholes intacta la tradición. Todos los años la tribu parte en peregrinación en busca de los capullos de peyote. Brotes que —según la leyenda— vuelven a nacer en las huellas que dejara en la arena del tiempo aquel ciervo azul de la leyenda.
(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a Día
La impunidad

Son muchas las causas de la delincuencia, pero la principal es la impunidad. En El Salvador, esta última se apoya principalmente en dos hechos: El primero, las permisivas leyes, “las leyes para suizos”, entre las que destaca la “Ley del Menor Infractor”, culpable de la perversión de tantos jóvenes.

La segunda es la facilidad con que los delincuentes se esconden y toman otra identidad. Como señalamos, las quebradas, el enorme desorden de los centros de las ciudades, las colonias tomadas por malhechores, la barriada, son guaridas de delincuentes, desde donde atacan para volver a ellas.

Como también es natural, muchísimas personas honestas viven en esos sitios, las que se convierten en una especie de escudo protector, como cuando la guerrilla rodeaba sus campamentos de “masas”, las que estaban en primera línea de fuego.

 


elsalvador.com WWW