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La nota del día
Natural y esperado el resquebrajamiento

Una agrupación medularmente amoral, donde son características negativas las que mantienen la cohesión, tarde o temprano se derrumba

Publicada 10 de junio 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Los totalitarismos terminan por resquebrajarse y morir, como sucedió con la Unión Soviética, está pasando con China y en gran medida ocurre en el FMLN. El esquema se viene agotando desde antes de la firma de los “acuerdos de paz”; se puso en evidencia con la temprana retirada de tres de las cinco bandas que en sus orígenes constituyeron el FMLN y luego con las sucesivas purgas de sus cabecillas. Inclusive se llegó al punto en que el gran purgador está siendo purgado.

Es evidente que mantener la unidad y la disciplina era más fácil cuando hacían la guerra al país que después de acordada la paz, aunque para los comunistas “la paz es seguir con la guerra por otras veredas”.

En los campamentos y en medio de un operativo, la crispación general cohesiona; al que se rebela lo disciplinan o lo ejecutan. Pero ahora no pueden andar metiéndole tiros en la nuca a sus propios compinches, a los “compañeros” que fueron “camaradas”. Los ejecutan de manera simbólica calumniándolos, cubriéndolos de oprobio, tachándolos de vendidos y de traidores, dejándolos fuera de las prebendas y los empleos que controlan.

Es natural que al llenarse la boca con “democracia”, “concertación”, “diálogo”, “elecciones internas”, “fraternidad”, etc., muchos de los conmilitones se la iban a creer. De allí las trifulcas a sillazos, las insultadas, las mutuas acusaciones, las mortales rivalidades y por último las expulsiones.

Cuando el gran cavernícola anunció su retirada si perdía, brotaron por doquier los aspirantes a ascensos e inclusive a su puesto; de esa cosecha sólo queda Óscar. Comunistas “de toda la vida” como se confesó el alcalde, no salían de su asombro cuando los purgaron. Otros con plenas credenciales revolucionarias (matando vacas, asaltando, etc.) terminaron igual, aunque el recuerdo de Roque y de Mélida debe consolarlos.

Salen unos y llega el CDU

Pero no hay nada de extraño en el asunto. Una agrupación medularmente amoral, donde son características negativas las que mantienen la cohesión, tarde o temprano se derrumba. Lo primero, que al no existir principios de conducta ni haber una doctrina clara, cada miembro se cree en posesión de la verdad absoluta, lo que le lleva al choque abierto o disimulado con el resto. Lo segundo, que no hay compromiso permanente, y por tanto tampoco lealtades; uno de los primeros en abandonar al gran purgador es su segundo; es parte del folclor marítimo que los roedores abandonan el barco a las primeras señales de peligro.

Es también obvio que las depuraciones no pueden seguir sin que al final no quede nada, fuera del famoso “voto duro” que es más bien el “voto confundido”, el voto de los que creen en pajaritos preñados y en el reparto de bienes ajenos. Como advirtió Lincoln, no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo; el tráfico de ilusiones llega a su propio final, como nadie hoy en día se unta aceite de culebra.

En esta truculenta comedia resaltan dos hechos: el primero, como figuras históricas del “Frente”, entre ellos muchos diputados, renuncian y denuncian; lo segundo, como los “partidos independientes” estilo CDU proclaman su alianza con los comunistas para las próximas elecciones. No les asquea ir de la mano con los purgadores porque son la misma cosa.



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