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El ADN de EE.UU.

Recomendación. La nación americana necesita con urgencia una comisión nacional para que examine los cambios realizados en respuesta a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Si bien es cierto que necesitan protección, también no deben cerrarse del todo


Publicada 7 de junio 2005, El Diario de Hoy

Foto : EDH /AP


The New York Times
Thomas L. Friedman
Agencias
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Nueva Delhi, India. -Unos cuantos años atrás, mi hija menor participó en el Programa del Día Nacional de Historia, y los niños en edad escolar a lo largo del territorio fueron invitados a presentar un proyecto de investigación que iluminara cualquier giro decisivo en la historia.

El proyecto de mi hija fue: “Cómo el Sputnik (primer satélite -no tripulado- que fue enviado a orbitar la Tierra) dio paso a la Internet”. El proyecto exponía un registro de cómo nosotros, los estadounidenses, reaccionamos al lanzamiento del Sputnik por parte de los rusos para crear una mejor red de nuestros centros de investigación y cómo esas primeras redes en bruto se extendieron y, con el tiempo, se entretejieron en el ciberespacio. El texto subyacente fue cómo nuestra reacción a un giro decisivo, sin esa intención, otro giro un par de decenios más tarde.

Me preocupa que en 20 años algún estudiante del octavo grado esté haciendo su proyecto del Día Nacional de Historia con respecto a cómo la reacción de Estados Unidos a los atentados del 11 de septiembre dio paso, aunque no deliberadamente, a una erosión de elementos centrales de la identidad estadounidense. ¿Qué desata pensamientos tan sombríos en un viaje de Londres a Nueva Delhi?

En parte, son las horrendas barreras que actualmente rodean a la Embajada de los Estados Unidos en Londres, sobre la Plaza de Grosvenor. “Tienen todas estas cajas en torno a la embajada ahora, y hay enormes bloques de concreto, y todo el mensaje dice: ‘¡Váyanse!’”, según Kate Jones, agente literaria de nacionalidad británica, quien a menudo camina por ahí. “Esa es la idea que la gente tiene de Estados Unidos actualmente, y en verdad es triste”.
En parte, fue una conversación con amigos en Londres, uno de ellos catedrático en Oxford, otro un banquero de inversiones, los cuales hablaron de las molestias, toma de huellas dactilares, papeleo y costos que ellos, profesionales a favor de Estados Unidos, ahora deben soportar para obtener una visa de acceso a Estados Unidos.

En parte fue una reciente conversación con los tipos de Intel con respecto a los obstáculos que enfrentan al tratar de obtener visas para jóvenes musulmanes de Pakistán y Sudáfrica, los cuales fueron finalistas del concurso de ciencia de Intel en este año. Una conversación con científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, acerca de las nuevas restricciones sobre los contratos de investigación del Pentágono -en términos de las nacionalidades de los investigadores que pudieran estar involucrados y el grado de confidencialidad requerido- que estuvieron constriñendo su capacidad para llevar a cabo un excelente trabajo en algunas áreas, así como obligando a que el capital intelectual saliera del país. El comité asesor de la Red Mundial de Información cambió en fecha reciente su reunión semianual de Boston a Montreal, para así no tener que someter a sus integrantes a las molestias de obtener visas de entrada para Estados Unidos.

“Blindados”


El otro día fui a ver la obra Billy Elliot en Londres. Durante el intermedio, un sujeto se me acercó y me preguntó, “¿usted es el señor Friedman?”. Cuando respondí afirmativamente, él se presentó: Emad Tinawi, sirio-estadounidense que trabaja para Booz Allen. Él me dijo que si bien no estaba de acuerdo con algunas cosas sobre las que yo escribía, había una columna que aún conserva. “Era la columna titulada ‘Donde los pájaros no vuelan’”, dijo.
Recordé que había escrito ese encabezado, pero no podía recordar la columna.

Después, él me recordó: era acera del nuevo Consulado de Estados Unidos en Estambul posterior a los atentados del 11 de septiembre, el cual se ve exactamente como una prisión de máxima seguridad, a grado tal que un terrorista turco que fue capturado dijo que si bien sus amigos habían considerado atacarla con una bomba, llegaron a la conclusión que el lugar era tan seguro que incluso los pájaros no podían volar ahí.

Más tarde, Tinawi y yo intercambiamos impresiones con respecto al corrosivo impacto que ese tipo de restricciones de seguridad estaban teniendo sobre la percepción de los extranjeros con respecto a Estados Unidos.

En Nueva Delhi, el escritor indio Gurcharan Das me comentó que, en cada visita a Estados Unidos en fechas recientes, él ha sido obligado por oficiales fronterizos a explicar la razón de su visita a Estados Unidos.

“Te hacen sentir muy indeseado actualmente”, notó Das. Estados Unidos era un país “que siempre se estaba reinventando a sí mismo”, agregó, porque era una nación que siempre daba la bienvenida a “todo tipo de excéntricos” y tenía “un maravilloso espíritu de apertura”. La apertura estadounidense siempre ha sido una inspiración para el mundo entero, concluyó. “Si ustedes entran a la oscuridad, el mundo entra a la oscuridad”.

En resumen: Necesitamos de manera urgente una comisión nacional para que examine todos los pequeños cambios que hemos hecho en respuesta al 11 de septiembre -desde políticas con respecto a las visas hasta los fondos para investigaciones, así como la forma en que hemos cerrado nuestros edificios federales, amén de dictámenes legales en torno a prisioneros de guerra- y formule la siguiente pregunta: Si bien ningún cambio es decisivo por sí solo, ¿acaso podría sumarse todo en una forma que, de aquí a 20 años, descubramos que una parte de la esencia cultural y legal de Estados Unidos -nuestro *ADN como nación- se haya deformado notoriamente o haya mutado?

Eso sería una tragedia para nosotros y para el mundo. Eso porque, como he argumentado, donde los pájaros no vuelan, la gente no se mezcla, las ideas no se encienden, las amistades no se forjan, los estereotipos no se rompen y la libertad no repica.

*Mapa genético del ser humano y por analogía la cultura integral de una nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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