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Foto : EDH /AP
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The New York Times
Thomas L. Friedman
Agencias
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Nueva Delhi, India. -Unos cuantos años atrás, mi hija
menor participó en el Programa del Día Nacional de Historia,
y los niños en edad escolar a lo largo del territorio fueron invitados
a presentar un proyecto de investigación que iluminara cualquier
giro decisivo en la historia.
El proyecto de mi hija fue: Cómo el Sputnik (primer satélite
-no tripulado- que fue enviado a orbitar la Tierra) dio paso a la Internet.
El proyecto exponía un registro de cómo nosotros, los estadounidenses,
reaccionamos al lanzamiento del Sputnik por parte de los rusos para crear
una mejor red de nuestros centros de investigación y cómo
esas primeras redes en bruto se extendieron y, con el tiempo, se entretejieron
en el ciberespacio. El texto subyacente fue cómo nuestra reacción
a un giro decisivo, sin esa intención, otro giro un par de decenios
más tarde.
Me preocupa que en 20 años algún estudiante del octavo grado
esté haciendo su proyecto del Día Nacional de Historia con
respecto a cómo la reacción de Estados Unidos a los atentados
del 11 de septiembre dio paso, aunque no deliberadamente, a una erosión
de elementos centrales de la identidad estadounidense. ¿Qué
desata pensamientos tan sombríos en un viaje de Londres a Nueva
Delhi?
En parte, son las horrendas barreras que actualmente rodean a la Embajada
de los Estados Unidos en Londres, sobre la Plaza de Grosvenor. Tienen
todas estas cajas en torno a la embajada ahora, y hay enormes bloques
de concreto, y todo el mensaje dice: ¡Váyanse!,
según Kate Jones, agente literaria de nacionalidad británica,
quien a menudo camina por ahí. Esa es la idea que la gente
tiene de Estados Unidos actualmente, y en verdad es triste.
En parte, fue una conversación con amigos en Londres, uno de ellos
catedrático en Oxford, otro un banquero de inversiones, los cuales
hablaron de las molestias, toma de huellas dactilares, papeleo y costos
que ellos, profesionales a favor de Estados Unidos, ahora deben soportar
para obtener una visa de acceso a Estados Unidos.
En parte fue una reciente conversación con los tipos de Intel con
respecto a los obstáculos que enfrentan al tratar de obtener visas
para jóvenes musulmanes de Pakistán y Sudáfrica,
los cuales fueron finalistas del concurso de ciencia de Intel en este
año. Una conversación con científicos del Instituto
Tecnológico de Massachusetts, MIT, acerca de las nuevas restricciones
sobre los contratos de investigación del Pentágono -en términos
de las nacionalidades de los investigadores que pudieran estar involucrados
y el grado de confidencialidad requerido- que estuvieron constriñendo
su capacidad para llevar a cabo un excelente trabajo en algunas áreas,
así como obligando a que el capital intelectual saliera del país.
El comité asesor de la Red Mundial de Información cambió
en fecha reciente su reunión semianual de Boston a Montreal, para
así no tener que someter a sus integrantes a las molestias de obtener
visas de entrada para Estados Unidos.
Blindados
El otro día fui a ver la obra Billy Elliot en Londres. Durante
el intermedio, un sujeto se me acercó y me preguntó, ¿usted
es el señor Friedman?. Cuando respondí afirmativamente,
él se presentó: Emad Tinawi, sirio-estadounidense que trabaja
para Booz Allen. Él me dijo que si bien no estaba de acuerdo con
algunas cosas sobre las que yo escribía, había una columna
que aún conserva. Era la columna titulada Donde los
pájaros no vuelan, dijo.
Recordé que había escrito ese encabezado, pero no podía
recordar la columna.
Después, él me recordó: era acera del nuevo Consulado
de Estados Unidos en Estambul posterior a los atentados del 11 de septiembre,
el cual se ve exactamente como una prisión de máxima seguridad,
a grado tal que un terrorista turco que fue capturado dijo que si bien
sus amigos habían considerado atacarla con una bomba, llegaron
a la conclusión que el lugar era tan seguro que incluso los pájaros
no podían volar ahí.
Más tarde, Tinawi y yo intercambiamos impresiones con respecto
al corrosivo impacto que ese tipo de restricciones de seguridad estaban
teniendo sobre la percepción de los extranjeros con respecto a
Estados Unidos.
En Nueva Delhi, el escritor indio Gurcharan Das me comentó que,
en cada visita a Estados Unidos en fechas recientes, él ha sido
obligado por oficiales fronterizos a explicar la razón de su visita
a Estados Unidos.
Te hacen sentir muy indeseado actualmente, notó Das.
Estados Unidos era un país que siempre se estaba reinventando
a sí mismo, agregó, porque era una nación que
siempre daba la bienvenida a todo tipo de excéntricos
y tenía un maravilloso espíritu de apertura.
La apertura estadounidense siempre ha sido una inspiración para
el mundo entero, concluyó. Si ustedes entran a la oscuridad,
el mundo entra a la oscuridad.
En resumen: Necesitamos de manera urgente una comisión nacional
para que examine todos los pequeños cambios que hemos hecho en
respuesta al 11 de septiembre -desde políticas con respecto a las
visas hasta los fondos para investigaciones, así como la forma
en que hemos cerrado nuestros edificios federales, amén de dictámenes
legales en torno a prisioneros de guerra- y formule la siguiente pregunta:
Si bien ningún cambio es decisivo por sí solo, ¿acaso
podría sumarse todo en una forma que, de aquí a 20 años,
descubramos que una parte de la esencia cultural y legal de Estados Unidos
-nuestro *ADN como nación- se haya deformado notoriamente o haya
mutado?
Eso sería una tragedia para nosotros y para el mundo. Eso porque,
como he argumentado, donde los pájaros no vuelan, la gente no se
mezcla, las ideas no se encienden, las amistades no se forjan, los estereotipos
no se rompen y la libertad no repica.
*Mapa genético del ser humano y por analogía la cultura
integral de una nación.

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