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Salvadoreños acusan a Luis Posada Carriles

Desde La Habana. Los connacionales fueron entrevistados sobre quién los contrató para detonar bombas en hoteles


Publicada 7 de junio 2005, El Diario de Hoy

LOS IMPLICADOS EN EL CASO
A la espera de una apelación de su condena a muerte, ellos incriminan al cubano.
Raúl Cruz León
“Yo no duermo como un bebé, téngalo por seguro. Yo se que mis manos están manchadas de sangre”, declaró desde Cuba.
Otto René Rodríguez
“Mi error fue que (Posada carriles) me usara”, manifestó al The Miami Herald.
Le prometieron mil dólares por cada bomba.


Agencias
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Los salvadoreños Raúl Ernesto Cruz León y Otto René Rodríguez Llerena, presos en Cuba y condenados a muerte, aseguran que el cubano Luis Posada Carriles, reclamado por Venezuela para juzgarlo como terrorista, fue quien los envió a La Habana para perpetrar atentados con bombas.

Cruz León, ex miembro del Ejército salvadoreño, dijo en declaraciones al diario The Miami Herald, que había sido reclutado por Francisco Chávez Abarca, quien trabajaba para Posada Carriles.

Los casos de los salvadoreños se encuentran en apelación.
Jim Defede, columnista del Herald, fue enviado a Cuba para entrevistar a los reos. Las autoridades de la isla los pusieron a su disposición en una casa de seguridad en La Habana.

Cruz León admitió que se le prometieron 2,000 dólares por cada bomba que detonara en Cuba a fines de los años 90. Una de ellas explotó en el hotel Copacabana en 1997, matando al italiano Fabio Di Celmo.

El diario recordó que en ese entonces Posada Carriles “apareció públicamente para atribuirse los atentados en una serie de entrevistas en prensa y televisión".

Recordó que Posada Carriles, quien se encuentra detenido en Estados Unidos por entrar ilegalemente a ese territorio, dijo despectivamente, tras la detención de Cruz León: “El no es cubano. Lo hizo por dinero”.

El otro condenado

Por su parte, Rodríguez Llerena indicó que fue reclutado directamente por Posada Carriles, quien operaba bajo el nombre de Ignacio Medina. Se le habrían prometido 1,000 dólares por cada bomba que detonara y 100 por la introducción a Cuba del explosivo C-4.

“Mi error fue dejar que (Posada Carriles) me usara”, manifestó Rodríguez Llerena. Denunció que ahora Cuba lo utiliza al divulgar sus declaraciones. “Sólo ponen en la televisión lo que es políticamente necesario y útil para ellos”, sostiene.

El diario The New York Times publicó hace años declaraciones de Posada Carriles en las que el cubano, al saber de la muerte del turista italiano, dijo que “dormía como un bebé”.

“Yo no duermo como un bebé, téngalo por seguro. Yo sé que mis manos están manchadas de sangre”, dijo Cruz León.

Posada Carriles se encuentra detenido en Texas y comparecerá ante un juez el 13 de junio.
Venezuela reclama su extradición para juzgarlo por la voladura de un avión cubano en 1976 que causó la muerte de 63 personas.

El cubano, que tiene nacionalidad venezolana, estuvo nueve años preso en ese país sudamericano. Fue absuelto por un tribunal militar y en 1985 se escapó de la prisión mientras se tramitaba una apelación de su caso.
(DPA y The Miami Herald).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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