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Alejandro
Alle*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Usted habrá leído la semana pasada, en la sección
Negocios del diario, que El Salvador colocó bonos por 375
millones de dólares, a un período de 30 años.
Es, por lo tanto, oportuno analizar qué son los bonos, y cuál
es el objetivo que persigue una organización, al hacer una colocación
de este instrumento financiero.
La emisión de bonos representa una alternativa de financiamiento,
que es utilizada por entidades de diversa naturaleza, que van desde estados
nacionales, hasta empresas privadas. Y si bien los préstamos bancarios
siguen siendo la forma más conocida de obtener fondos, la emisión
de bonos es también una práctica usual.
Un bono es simplemente un documento que certifica la existencia de una
deuda, y según la noticia publicada sobre los bonos salvadoreños,
la denominación más pequeña en que fueron emitidos
estos documentos fue de 10 mil dólares cada uno.
Ahora bien, si se habla de una deuda, tiene que existir un deudor (la
persona que debe), y un acreedor (la persona a quien se le debe). En el
caso de los bonos, ¿quién es cada uno?, y ¿por qué?
El deudor es la entidad emisora del bono, que en el caso que estamos analizando,
es el Estado salvadoreño. Y los acreedores son todas las personas
que, en un momento determinado, sean dueñas o tenedoras
de esos documentos.
¿Por qué el Estado salvadoreño es deudor?, porque
la semana pasada, al momento de la colocación, recibió 375
millones de dólares, que deberá devolver dentro de 30 años.
En la noticia decía también que la calificación recibida
por los bonos fue BB+ (suelte la botella, nadie dijo que haya
que beber más
), la cual es buena para un país latinoamericano.
Ahora bien, ¿cómo se emiten los bonos? Imprimiendo papeles,
y vendiéndolos. Bueno, no crea que es tan fácil, porque
ya no estamos en los tiempos de Cristóbal Colón, en los
cuales se conseguía oro a cambio de espejitos de colores. Al menos,
eso no ocurre en los mercados financieros internacionales, en los cuales
no hay ingenuos indígenas precolombinos, sino ávidos tiburones
postmodernos.
Por ejemplo, el encargado de la colocación de estos bonos fue el
Deutsche Bank, uno de los bancos más importantes del mundo, y no
es difícil imaginar las estrictas normas y reglamentaciones internacionales
que hay que cumplir antes de una emisión.
Además, por supuesto, hay que encontrar compradores interesados
en los bonos (lo cual no siempre ocurre
). En síntesis, cuando
una organización emite bonos, y es además exitosa en su
colocación, no sólo recibe dinero, sino que
también contrae el compromiso de devolverlo
, con intereses.
¡Ah!, hay que pagar intereses
, ¡entonces es usura! No
necesariamente, porque en este mundo cruel, la única razón
por la cual alguien le va a dar dinero ahora, es porque, además
de querer recuperar el capital, querrá ganar intereses. Ése
es justamente el negocio de los compradores de bonos.
La noticia también decía que la tasa acordada fue del 7.65%,
que es algo superior a la que pagan los Bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Es que los bonos estadounidenses pagan las tasas más bajas del
mundo, porque se considera que son los de menor riesgo, y que quien los
compre siempre va a recuperar su dinero, y va a cobrar sus intereses,
en tiempo y forma.
Los dueños o tenedores de bonos normalmente cobran
los intereses en forma periódica, pero sólo recuperan el
capital al final del período de maduración, que, tal como
le comenté, para esta emisión fue estipulado en 30 años.
Entonces, ¿eso significa que quienes compraron bonos la semana
pasada tendrán que esperar 30 años para recuperar su dinero?
No necesariamente, porque los pueden vender en cualquier momento, a gente
que quiera invertir en bonos salvadoreños. Ese mercado existe,
y se llama mercado secundario.
Es que si ello no fuera posible, es decir, si no existiera ese mercado
secundario, que les permite a los inversores en bonos recuperar
la liquidez en prácticamente cualquier momento, no podrían
hacerse emisiones de bonos a tan largo plazo, ya que ningún comprador
estaría dispuesto a tomar un compromiso de semejante duración.
Eso sí, los precios a los cuales efectúan a diario las operaciones
de compra-venta de bonos en los mercados secundarios tienen en cuenta
muchos factores, además de la maduración y la tasa de interés
indicados en los bonos. Por ejemplo, también influyen mucho las
variaciones que pudiera haber en la solvencia económica de la sociedad
emisora.
Lo que no puede negarse es que los bonos son muy presumidos, ya que en
español adoptaron el nombre del cantante de U2, lo cual les permite,
durante las horas laborales, disfrutar de un Beautiful day
en Wall Street, tratando de venderse al mejor postor (no sea mal pensado,
estoy hablando de bonos, no de algunos políticos
).
Claro que en inglés es peor, porque adoptaron el nombre del agente
007, de lo cual hacen alarde por las noches, cuando en los bares de moda
de Nueva York, se presentan al estilo Sean Connery: trago largo en mano,
y diciendo, My name is Bond. James Bond.
Hasta la próxima.
*Ingeniero. Master en Economía (ESEADE, Buenos
Aires). Columnista de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com

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