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| Cambios. La formación universitaria mejora
en el mundo y se estanca en Estados Unidos. Foto
EDH |
Thomas L. Friedman/The
New York Times
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Durante muchos años, la economía de Estados Unidos fue tan
dominante en el escenario mundial, iba tan adelante en tantas áreas
clave, que caímos en el hábito de pensar que en gran medida
competíamos contra nosotros mismos.
Si nos rezagábamos en un área o en otra asumíamos
el punto de vista: Bueno, arreglaremos ese problema cuando se presente.
Después de todo, sólo competimos contra nosotros mismos.
En los últimos años, no obstante, con la nivelación
del campo de juego mundial, debería ser evidente que no sólo
competimos contra nosotros mismos.
La apertura de China, India y Rusia significa que los jóvenes de
estos países pueden cada vez más conectarse y jugar con
más facilidad y menos costo que nunca antes. Y ahí están.
Nosotros, lamentablemente, seguimos moviéndonos sin esfuerzo como
si tuviésemos todo el tiempo del mundo.
El semestre pasado, colaboré con un curso en Harvard sobre globalización,
y un día un estudiante me contó esta historia: formó
parte de un esfuerzo, organizado por estudiantes, de colaboración
entre alumnos de Estados Unidos y China. Los estudiantes habían
empezado hacía poco a trabajar juntos por medio de Skype, el software
popular que se baja gratuitamente y permite hacer llamadas telefónicas
gratuitas por Internet.
Sin embargo, lo que resultó más interesante, me dijo el
estudiante, fue que fueron los chinos los que introdujeron a sus contrapartes
estadounidenses a Skype. Y, señaló, estos estudiantes chinos
no vivían en ciudades grandes como Beijing.
Mala nota
Un informe sobre el compromiso estudiantil en escuelas de enseñanza
media, que abarcó a 90,000 estudiantes en 26 estados encontró
que el 18 por ciento de quienes cursaban el último año y
tenían intención de entrar a la universidad no llevó
matemáticas, y que más de una quinta parte (el 22
por ciento) de los estudiantes del primer año de licenciatura necesitaron
un curso de regularización en matemáticas.
Sólo el 56 por ciento de los alumnos estudiados dijo que se esfuerza
muchísimo en el trabajo escolar; sólo el 43 por ciento dijo
que trabajaba mucho más de lo que había esperado.
Aun cuando el 55 por ciento dijo que no estudiaba más de tres horas
a la semana, el 65 por ciento de ellos dijo que sacaba casi puras Aes
y Bes.
Los estudiantes se están sacando Aes y Bes, pero sin estudiar
mucho, me dijo Martha McCarthy, la catedrática de la Universidad
de Indiana que coordinó el estudio. Nuestro temor,
agregó, es que cuando uno habla con empleadores, dicen que
no están recibiendo las capacidades que necesitan. McCarthy
dijo que una de las razones de la investigación es informar a los
educadores de enseñanza media, lo que está sucediendo en
sus escuelas para que puedan encontrar el remedio. Estas deficiencias
se desarrollaron a lo largo del tiempo, dijo McCarthy, pero nosotros
como país nos volvimos displicentes.
Hoy en día, Estados Unidos me recuerda a nuestro último
equipo olímpico de básquetbol: ese grupo indolente que regresó
con la medalla de bronce. Pensamos que lo único que tenemos que
hacer es presentarnos y todos los demás se van a doblar; porque,
después de todo, sólo estamos compitiendo con nosotros mismos.

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