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Baton Rouge, Luisiana
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Dos días después de que el presidente George W. Bush habló
sobre los beneficios de un eventual Tratado de Libre Comercio con Centroamérica
y la República Dominicana, la gobernadora del estado de Luisiana,
Kathleen Blanco, confirmó su oposición a tal convenio comercial.
En opinión de la gobernadora, el acuerdo significaría otro
paso hacia el desastre para la industria azucarera.
En una carta que le envió a Bush, Blanco instó al presidente
a renunciar a ese acuerdo comercial, llamado Tratado de Libre Comercio
para Centroamérica (CAFTA, siglas en inglés).
El acuerdo fue modelado en torno al Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) y prevé la eliminación de aranceles, apertura
de mercados y la facilitación así como ofrecerá menos
riesgos a los estadounidenses que quieran hacer negocios en la región.
Algunos críticos indicaron que la aprobación provocará
pérdidas de empleos y elevará déficit comerciales.
Asimismo, la misiva señala que los pequeños campesinos de
Centroamérica y de República Dominicana no tendrán
posibilidades de competir en contra de las importaciones de bienes estadounidenses,
sin aranceles, y además el tratado no va lo suficientemente lejos
para proteger los derechos laborales, en países donde existen historias
de abusos contra los trabajadores.
Intereses
Blanco, junto con una delegación formada por la mayoría
de los legisladores del Congreso local, se han opuesto desde hace mucho
tiempo al convenio porque podría afectar a la industria azucarera
de Luisiana.
La industria del azúcar estadounidense señala que el acuerdo
llevaría a un incremento en las importaciones, lo que podría
ocasionar descensos en los precios.
Si el TLC es aprobado, las importaciones podrían llegar al 1,7%
de la producción estadounidense en 15 años, según
aseveran observadores.
La gobernadora, al señalar que 27.000 trabajadores de su estado
reciben sus salarios de la industria azucarera, indicó que Luisiana
perdería 750 millones de dólares en ventas directas de azúcar,
así como 2,000 millones de dólares en ingresos relativos
a la industria cada año.
Por esa razón, Blanco le pidió a Bush en su misiva que por
favor reconsidérelo y retírese del CAFTA.
Al igual que Blanco, otros congresistas han declarado su oposición
a la ratificación del acuerdo, porque atenta contra los intereses
de la industria azucarera.
En Washington, a finales de mayo, el llamado Caucus Hispano, conformado
por congresistas de origen latinoamericano, se definió en franca
oposición a dar el voto en la sesión simulada que el Comité
de Finanzas del Senado ha convocado para el 14 de junio próximo.
Con dicha prueba, los republicanos averiguarán si en la mencionada
cámara cuentan con el apoyo suficiente para la ratificación
definitiva del Tratado. Si lo logran, sigue el simulacro en la siguiente
Cámara (AP).

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