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Hubiera deseado que la sociedad objetara la
plaza
El Estado de Israel tomó como una afrenta
el nombramiento de una plaza de San Salvador en honor a Yasser Arafat,
considerado un personaje conflictivo, en el proceso de paz
entre israelíes y palestinos. Por eso retuvo una horas a su embajador
en El Salvador cuando visitaba Jerusalén, en señal de protesta.
El diplomático ya está de vuelta al país
Publicada 3 de junio 2005 , El Diario
de Hoy
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Apoyo nacional. El diplomático dijo que ha
recibido cartas y mensajes electrónicos de salvadoreños,
como muestra de solidaridad al Estado de Israel. Foto:
EDH
Tenemos muy claro que ningún grupo
aquí en El Salvador puede afectar las buenas relaciones entre
países. Ahora son mejores que nunca
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Enrique Miranda
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Jonathan Peled, embajador israelí en el país, había
viajado a su país por asuntos laborales y tenía previsto
regresar a su despacho el martes. Antes de regresar, su Gobierno le pidió
que se quedara día y medio más, a manera de protesta por
la edificación de la plaza Yasser Arafat en la Avenida Jerusalén,
en San Salvador.
¿Cómo ocurrió exactamente su retención
en Israel?
Fue en Jerusalén. Yo tenía que volver hace dos días
y mi Gobierno me pidió que me detuviera en Israel por 36 horas.
O sea que yo tomé un avión un día y medio más
tarde y llegué al país hoy (ayer) en la mañana.
¿Qué significaba la protesta?
Fue un mensaje al Gobierno de El Salvador, no contra el Gobierno, expresando
nuestro malestar por un acto que fue llevado a cabo por un grupo no amigo
de Israel en el país, que pensamos que realmente era innecesario,
contraproducente y mi Gobierno no vio otra alternativa salvo expresar
su malestar hacia ese acto, porque nos parece raro de que el único
país en el mundo que brinda homenaje a Yasser Arafat sea El Salvador.
Si bien el mensaje era para el gobierno, no es el gobierno quien permitió
esa plaza, sino una alcaldía, ¿se lo reclamaron también?
Entendemos perfectamente que no es una iniciativa del Gobierno, que fue
una iniciativa del Gobierno local, pero yo represento un gobierno hacia
otro gobierno y esa fue nuestra manera para expresar este malestar. No
es algo que el Gobierno salvadoreño debe tomar como algo en su
contra, pero el hecho estaba aquí, fue nada más una reacción
nuestra a algo que sucedió aquí en el país.
¿Entonces el mensaje era para la Alcaldía de San Salvador?
No. Nosotros entre gobierno... tengo que manifestarlo ante mi anfitrión,
que es el Gobierno de El Salvador. Y esta fue nuestra manera de expresar
al Gobierno nuestro malestar de este incidente sin acusar al gobierno
por este acto; simplemente llamamos la atención sobre un acto que
nos molesta; nos parece innecesario y contraproducente.
¿A qué aspira el Gobierno de Israel con ese mensaje?
El Gobierno de Israel aspira a que las relaciones sigan siendo excelentes,
a que se profundicen más, que se aumente el intercambio comercial,
asistencia técnica, cultural, todo lo que estoy tratando de promover
con El Salvador; y que también hay una sensación en Israel
de no estar ciento por ciento de acuerdo en lo que pasa en un país.
Es algo natural entre países amigos poder mostrar una inquietud
cuando algo sucede en otro
país amigo.
¿Por qué el malestar con esa plaza?
En primer lugar, El Salvador es el único país a la fecha
que ha decidido homenajear a Yasser Arafat; ni siquiera los países
árabes, ni siquiera la Autoridad Palestina lo está haciendo.
En segundo lugar, Arafat era para nosotros una persona conflictiva en
cuanto a su contribución a la paz. Nosotros firmamos con él
acuerdos en 1994 y desde entonces, lamentablemente, su rol fue, para decirlo
de una manera diplomática, controversial hacia la paz. Él
promovía la violencia, el terrorismo y creemos que no es la persona
a quien nosotros homenajeamos por la paz.
¿Cómo considera la existencia de esa plaza?
Pensamos que fue algo provocativo, que no sirve y nos afectó, nos
insultó; pero bajo ninguna circunstancia esto puede afectar la
bondad, la gran amistad entre ambos países.
¿Aspira a que se retire el busto de Yasser Arafat?
Lo que me habría gustado es que parte de la sociedad salvadoreña
hubiera objetado esta plaza y lo hubieran podido prevenir. Esta hubiera
sido la situación ideal para nosotros, pero este es un país
libre, democrático y abierto y la gente hace a veces cosas sin
pensar hasta el fin que puede insultar a un país amigo, en este
caso, y es nada más para lamentar.
¿Cree que la alcaldía no debió haber autorizado
la plaza?
Eso es algo que hay que seguir investigando; lo que entendemos es que
hay una polémica sobre a quién pertenece este terreno. Es
algo interno del país, la embajada no puede involucrarse, pero
es cierto que era un acto para provocar, nada más y nada menos.
El hecho que haya un apoyo tan grande por grandes partes de la sociedad
y del Gobierno hacia el Estado de Israel, realmente nos da la fuerza y
energía de ver esto como un incidente lamentable, pero que no puede
afectar el deseo de mantener las relaciones de amistad.

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