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Reencuentro
Madre y bebé, juntos luego de ocho meses separados

Futuro incierto. Víctima de la violencia familiar, huyó del hogar y del país con 15 años. Ayer regresó esa misma adolescente, más madura, con un hijo, y sin olvidar su pasado


Publicada 3 de junio 2005 , El Diario de Hoy

En el mismo viaje. Susana, con su bebé, se sentó junto a Carmen durante el regreso. Foto: EDH



Caso adopciones Guatemala
Alejandra Dimas/ Giovanni Lemus
Enviados especiales
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Susana estaba nerviosa, tenía reacciones encontradas. Alegre, muy alegre, porque había vuelto a ver a su hijo Gerson Alberto, la razón de su vida, después de ocho meses y luego de separarse de él cuando apenas contaba con dos.

También estaba triste, incluso se le notaba cierto temor de volver a El Salvador; en concreto, al hogar de donde salió hace más de un año, víctima de los malos tratos de su padre y de las humillaciones de su madre.

De repente, esta joven de 17 años echa la vista atrás. Recuerda el cantón Portezuelo, en Santa Ana, a su amiga, cuyo nombre omite, y al plan que fraguó junto a ella para hallar un trabajo en Guatemala. Irse era una obsesión para ella, víctima de una familia deshumanizada.

La ilusión por una vida mejor terminó tan pronto tocó el suelo de ese país. Comprada, literamente, por el dueño de un bar ubicado en la Zona 6 de la capital, fue obligada a prostituirse durante casi medio año. Comentó que la embarazó un novio, el mismo que hoy le niega la paternidad.

Susana quería llorar y reír al mismo tiempo mientras estrechaba el cuerpo del bebé, como queriendo recuperar el tiempo perdido.

Un momento que empezó justo cuando trató de huir del hogar Remar con su hijo, embelesada por las palabras de una amiga. La compañera, según cuenta la joven, aprovechó para quitarle a su hija. Era lo que se conoce como “jaladora”, un término que se emplea para denominar a las personas que captan menores para luego venderlos.

Varias denuncias

El abogado de Casa Alianza denunció a este periódico este tipo de casos. La institución, que vela por las mujeres maltratadas, contabilizó unas 80 denuncias de niños robados a sus padres en los últimos años.

De igual forma, el Ministerio Público registra de tres a cinco denuncias diarias, algunas relacionadas con este tipo de engaños.

Por fortuna, el bebé fue rescatado poco después y el Juzgado Primero de la Niñez y la Adolescencia le otorgó la tutela al hogar Los Pinos. Ayer, ese niño encontró resguardo otra vez en los brazos de su madre, una joven que ha sufrido el abuso y maltrato, pero que está dispuesta a borrar su pasado.

Para eso, la joven no parte de cero. La trabajadora social de Remar afirmó que Susana aprendió corte y confección, entre otros oficios que se enseñan a las internas del albergue.
Hoy, el deseo de la joven es continuar en un albergue similar, alejada de la familia de la que huyó un día.

Vida de engaños y frustraciones

La joven tiene en mente quedarse en el hogar Remar, una vez el Isna resuelva su situación.

Susana del Carmen - Gerson Alberto

Edad: 17 años.
Refugio: Vivió en el Hogar Remar; su hijo, en el Hogar Los Pinos.
Historia: Cansada de los malos tratos, la joven escapó de su casa y llegó a Guatemala. Una amiga le engaño, trabajó varios meses en el mundo de la prostitución. En ese país, fruto de esa mala vida, nació su hijo Gerson. El padre nunca lo reconoció. No quiere volver a su casa de nuevo.

Un toque de atención para Guatemala

Instituciones como Casa Alianza denunciaron la facilidad de los procesos de adopción, algo que en su opinión lleva a situaciones como las conocidas “ventas de niños”. Por si fuera poco, y como apuntó el abogado de la institución Héctor Dionicio, en materia penal no existen garantías para que se apliquen los castigos correspondientes.

Susana, salvadoreña de 17 años, vivió en carne propia las consecuencias de este tipo de redes que operan de forma organizada.

De hecho, una supuesta compañera de albergue le robó a su hijo Gerson Alberto, el cual apareció tiempo después.

Declarado en abandono, el mismo fue trasladado a un albergue temporal, ubicado en las afueras de Ciudad de Guatemala.

Al final, las pesquisas legales hicieron posible ese reencuentro que, en muchos casos termina con una madre que pierde a su bebé, adoptado por familias procedentes de otros países.

Dionicio explicó que los trámites legales de adopción son legítimos. “El problema son las argucias de las que se valen las bandas para quedarse con los niños”, indicó el miembro de Casa Alianza.

La entidad denunció que estas organizaciones operan en pequeños municipios de la zona fronteriza con México.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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