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Agente de migración revisa el salvoconducto
de Carmen. Foto: EDH/Oscar Payés
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Caso adopciones Guatemala
Alejandra Dimas/ Giovanni Lemus
Enviados especiales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Anabella de Alejo, directora del Hogar Campestre Adventista Los Pinos,
en Ciudad de Guatemala, sostenía la mano de Marbely del Rosario
Santos Linares. Mirá, así es allá, le
dijo a la pequeña mientras señalaba con el dedo una panorámica
de la costa del Pacífico salvadoreño.
No habían dado las ocho de la mañana cuando, junto a su
hermana Roxana del Tránsito, ambas con su osito de peluche bajo
el brazo, estaban frente al Consulado de El Salvador.
Evelyn Rodríguez de Candel, la cónsul en el vecino país,
se preparaba para acompañarlas hasta la frontera, una vez resuelta
su solicitud de repatriación.
Hacía tres años que estaban en el vecino país y más
de diez mes que las autoridades del Isna las habían descubierto
en un albergue, pero apenas 30 días que un juez avaló que
su nacionalidad era salvadoreña.
Con el paso de los minutos llegaron otras dos compatriotas hasta las puertas
de la institución; una de ellas, Susana, de 17 años, se
encontró ahí con su bebé de apenas diez meses. Carmen,
una niña de 12 años, esperaba con ansias que el microbús
se pusiera en marcha.
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Las pequeñas entran en el consulado de El
Salvador. Foto: EDH/Oscar Payés
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Todas tenían su historia, a cual más dramática.
Habían llegado por motivos distintos, ajenos a su voluntad, y tuvieron
que esperar uno, dos y hasta tres años de estancia y engorrosos
trámites en Guatemala para retornar al país.
Ese momento tan especial para algunas llegó ayer pasadas las 12
y media del mediodía cuando el vehículo paró en la
frontera de Las Chinamas.
Éstas son las que faltaban para repatriar, expresó
De Candel, al preguntarle si había más casos pendientes.
En el mismo hogar Los Pinos estaba Gerson Alberto, de apenas diez meses,
e hijo de Susana.
Nacido en Guatemala, pero de madre salvadoreña, el pequeño
de pestañas crespas y olor agradable había sido separado
de su progenitora al nomás nacer.
Instantes después llegó Susana, su madre, quien lo apretó
en su pecho.
Alegre por el pequeño, pero triste por salir camino a El Salvador,
los recuerdos de las historias de maltrato en el seno familiar le volvieron
a la mente. No querría volver, indicó la joven.
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Personal del Isna suben a las dos hermanas Santos
Linares al microbús que las trasladará hasta el albergue
de esa ciudad. Foto: EDH/Oscar Payés
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El director que la acompañaba, de la casa hogar Remar, le abrió
las puertas de la institución en El Salvador, sabedor de su pasado
y su reticencia a volver al hogar, de donde huyó unos años
atrás.
En este microbús, preparado para salir hacia la frontera, aún
faltaba otra historia triste y falta de amor. La protagonista es Carmen
Lorena, una niña de 12 años, la última en llegar
al consulado, pero la más impaciente por salir cuanto antes.
En manos ajenas
Clemencia Chen, la trabajadora social que la acompañó,
le guiñó el ojo en señal de complicidad. Lorena le
devolvió un leve gesto, pero sin despertar la alegría que
llevaba dentro.
Su madre la dejó en manos de unos conocidos cuando ella salió
hacia los Estados Unidos.
Muy pronto tuvo que huir, con rumbo desconocido, por el intento de abuso
de uno de los cuidadores.
La niña terminó en una iglesia, donde le ofrecieron un
techo, hasta que Jorge Acevedo, Juez Primero de la Niñez y la Adolescencia,
ordenó su traslado a un hogar temporal de Zacapa, a unos 150 kilómetros
de Ciudad de Guatemala.
Entradas las dos de tarde llegaron al hogar del Isna en Santa Ana, donde
según confirmó Patricia Díaz, responsable de la institución,
permanecerán hasta que se localicen a las familias.
Terminaba así un viaje para estas niñas que no se conocían
entre sí y que para algunas inició varios años atrás.
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Unidas por el mismo
destino
Procedentes de distintos centros, llegaron ayer al Isna de Santa
Ana, desde donde volverán a su hogar.
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Marbely y Rosario
Nacidas en Ahuachapán
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Carmen Lorena
No sabe donde nació
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Edad: Tienen tres
y cinco años.
Refugio: Vivieron en
el Hogar Campestre
Adventista Los Pinos.
Historia: Su madre les abandonó hace unos tres años,
al poco de nacer la más pequeña. Una tía de
las niñas y su abuela paterna viven en Ahuachapán
y ya mostraron su interés por llevarse a las niñas
a su nuevo hogar.
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Edad : Tiene 12
años.
Hogar: Vivió en una
casa de Zacapa, luego del apoyo de una iglesia.
Historia: Su madre la dejó en casa de unos conocidos, quienes
trataron de abusar de ella. Escapó y terminó en un
hogar. Sabe que le espera su abuela María Lorena. Tiene ansias
por empezar cuarto grado, el curso que dejó hace un año.
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Todo un proceso
La repatriación de los menores solos conlleva un proceso
que se puede demorar años. La justicia investiga su procedencia
y hay un contacto con el país de origen.
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Niños
solos
Los infantes que no tienen una persona responsable pasan al Juzgado
Primero de la Niñez y la Adolescencia para que sean
ubicados en uno de los hogares disponibles.
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Protección
El país investiga la nacionalidad del pequeño. Durante
este tiempo, el hogar tiene la responsabilidad del niño.
Cumple con sus necesidades de salud, educación, entre otras.
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Otra
opción
También tratan de dar con la familia o la institución
que sería responsable, por ejemplo, el Isna. Si no hay respuesta,
estos niños pasan a ser una población permanente.
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Reclamo
El Salvador tiene la potestad de reclamar al pequeño para
que un hogar se haga cargo de ellos.
Si todo esto falla, otra opción es buscarle una familia adoptiva.
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El
fallo
Si hay familia, el cónsul avisa a las autoridades del país
vecino. Se hacen los estudios que
garanticen su retorno al hogar. Si el juzgado lo avala, pasa la
PGN.
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Los
detalles
Los últimos
trámites son notificar al
hogar, pedir fotos para que el consulado emita el salvoconducto
de regreso al país de origen. El hogar hacen un acta de egreso.
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