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| Puntuales. Ya sea con su madre o su papá
José Mario Ríos, Annette suele llegar puntual. Foto
EDH |
Rafael Cárcamo
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Annette Ríos es por hoy la tenista juvenil con mayor
potencial que lucha contra todo, incluso con la distancia que hay de Santa
Ana a San Salvador, en aras de poder experimentar un claro progreso en
el plano competitivo.
Reside desde hace 9 años en Santa Ana, allí comenzó
a practicar el tenis gracias a que la federación un día
llevó al Liceo Latinoamericano el Programa Búsqueda de Talentos,
en ese entonces Annette jugaba tenis de mesa pero la curiosidad le llevó
al tenis y desde entonces está ligada a este.
Comenzó a practicarlo en las canchas de Sihuatehuacán, un
reconocido balneario de esa ciudad occidental. Según recuerda inició
junto a un grupo de 13 niños y niñas, quienes por una u
otra causa se retiraron, así que solamente Annette sigue jugando.
Pero ella tampoco estuvo al margen de un temprano retiro, ya que en un
primer momento cuando su entrenadora Ingrid González, optó
por irse de la federación, también pensó hacer lo
mismo, pero ya para entonces el tenis le había seducido lo suficiente
como para dejar todo a la deriva.
Luego el entrenador Rolando Martínez, que la federación
mantenía en Santa Ana, se fue por falta de presupuesto y entonces
junto a mis padres comenzamos a pensar en qué podíamos hacer,
pues yo quería seguir jugando, recordó.
Entonces la federación intervino y se llegó a la conclusión
de que no había más alternativa que ella viniese a entrenar
a San Salvador.
Agregó que por fortuna sus padres siempre le han respaldado y acordaron
con el entrenador principal Juan Manuel Brito, que viajaría al
Complejo Deportivo de Ciudad Merliot tres días a la semana, donde
entrena de 2:30 p.m. a 6:00 p.m.
Esta decisión me hizo entrar a un nuevo ritmo, pues requiere
de mucha voluntad y un esfuerzo extra de mi parte, pues debo cumplir con
el deporte y con mis estudios, menos mal que soy una buena estudiante
y mi promedio de nota oscila entre el 9 y 10, dice muy segura de
sí misma.
Es así como su madre Cecilia Gil de Ríos y su padre José
Mario Ríos Álvarez, también debieron readecuar sus
agendas laborales y comenzar a planificar quien y qué días
vendría con Annette a San Salvador.
Nunca les pregunto si vamos a ir, yo sólo agarro mi maleta
y ellos ya saben que venimos para el entreno, el entrenador quiere que
venga todos los días y sería lo ideal, pero viajar de Santa
Ana hasta la capital implica gastar mucho en gasolina, por eso pensamos
en otra alternativa, dice.
Emigrar, la opción
Annette y sus padres saben que sólo entrenando todos los días
va a lograr un cambio cualitativo en su nivel de juego, es por ello que
ya piensan seriamente en que el próximo año se traslade
a estudiar a San Salvador y específicamente con el Programa Maxper
que la federación echó a andar hace siete años.
El programa es novedoso e interesante, me gusta mucho en términos
académicos porque está diseñado para tenistas y mi
aspiración es llegar a jugar entre las primeras 100 del mundo,
sé que para lograrlo debo sacrificar muchas cosas y estoy dispuesta
a hacerlo, afirma con convicción.
No teme al hecho de emigar a San Salvador y tiene razones de sobra, pues
desde los dos años su vida ha transcurrido entre Venezuela, Estados
Unidos y El Salvador, por lo que siempre está dispuesta al cambio
y si este es para su bien, ni hablar.

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