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Caso adopciones
Guatemala/ Enviados especiales
Alejandra Dimas/ Giovanni Lemus
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El hecho de que Guatemala sea uno de los países del mundo que da
más niños en adopción cada año, un promedio
de 10 diarias, más que una casualidad, es una señal para
Héctor Dionicio, coordinador del programa legal de Casa Alianza,
una ONG que vela por las muchachas que ejercen la prostitución
o son víctimas de maltrato.
Desde 1997 hasta la fecha, la entidad ha recibido 80 denuncias de madres
a las quienes les han quitado a sus hijos con engaños.
Además aseguró que se trata de un delito de difícil
persecución, porque los sujetos captan a los menores
de forma fraudulenta, pero realizan los trámites de adopción
de acuerdo con lo que establece la ley guatemalteca.
Las víctimas, en su mayoría, son madres solteras que entregan
a los niños, porque les ofrecen una mejor vida. Las personas involucradas,
según Casa Alianza, integran bandas organizadas que identifican
las carencias de familias y ofrecen correr con la manutención.
De las solicitudes de ayuda para recuperar a los infantes, 60 se han resuelto
de forma favorable, aunque el proceso penal se pierde, porque la familia
desiste una vez tiene consigo a los menores.
En nuestro país, las leyes se quedan cortas y la sustracción
de menores no supera los cinco años, argumentó el
abogado.
La estrechez del río Suchiate, frontera natural entre Guatemala
y México, facilita la estrategia de los delincuentes, que tardan
casi cinco minutos en trasladar a los niños que viven en puntos
ciegos.
En territorio chapín, los ubican con madres sustitutas y éstas,
a su vez, están obligadas a inscribirlos como hijos biológicos
en el registro civil.
Así descubrimos la red de personas. Están las jaladoras,
las que convencen a las mamás o roban niños; madres sustitutas,
intermediarias que tienen bajo su tutela al resto de personal, expresó.
La facilidad con que algunas alcaldías emiten documentos propicia
la obtención de certificados falsos.
El Ministerio Público es el encargado de realizar las investigaciones.
A diario se presentan de tres a cinco casos, la mayoría de madres
analfabetas, detalló el inspector Onofre Fuentes, de la sección
de la Niñez y la Adolescencia y de personas desaparecidas del Servicio
de Investigación Criminal.
Los criminales ofrecen de 10 a 20 mil quetzales ($1,300 a 2,600) y prometen
cancelarlo en dos cuotas a las madres, como una muestra de la buena voluntad
de los jaladores.
Los familiares buscan ayuda cuando el supuesto benefactor no desembolsa
el segundo pago. Para ese entonces, el proceso de adopción está
avanzado.
Al final, el juzgado Primero de la Niñez y la Adolescencia se pronuncia
y detiene el proceso para la nueva familia y entrega la tutela a un hogar
temporal, donde, con el tiempo, el niño puede volver a entrar en
proceso de adopción.

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