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Eximen a Luis López de plagiar una canción

La defensa del cantante evidenció ante un juez que los derechos de la balada fueron cedidos por dos mil colones

Publicada 2 de junio 2005, El Diario de Hoy

Sin cargos. El cantante (al centro) con sus abogados Manuel Chacón Castillo y Carlos Alvarenga antes de la audiencia. Foto: EDH

Jaime García
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


El reconocido cantante de rock, Luis López, fue absuelto ayer de manera definitiva por un tribunal de haber plagiado la canción El amigo que perdí, creada por los integrantes del grupo Die Blitz, en 1970.

El Juzgado de Instrucción de San Marcos decidió sobreseerlo del delito de violación de derechos de autor y delitos conexos, en perjuicio del autor de la letra y de la música de la melodía, Mauricio Zepeda Guevara.

López fue acusado en mayo de 2003 de grabar en disco compacto la balada.
Mauricio Zepeda y José Hidalgo Valencia, interpusieron la demanda en la Fiscalía General.

La fiscal del caso, Karla Ponce, dijo ante el tribunal que el 7 de agosto de 2000 el tema fue inscrito por Zepeda en el Registro de Propiedad Intelectual. Zepeda se atribuyó ser el autor de la letra y de la música.

Agregó que sus creadores recibieron de parte de una fans de Die Blitz un álbum que aseguró haber comprado en el restaurante y discoteca Ruco Rock, propiedad de López, y en el que se encuentra El amigo que perdí y en la portada la foto del roquero salvadoreño.

El golpe

El abogado defensor del cantante, Manuel Chacón Castillo, mostró al tribunal –en la audiencia preliminar ayer– un documento notarial con fecha 27 de julio de 2001, en el que Zepeda cedía los derechos de la letra y música en forma definitiva a Joaquín Rodas Aguilar.

“Mauricio Zepeda renunció a su derecho de recibir regalías por la grabación de la canción”
Manuel Chacón Castillo
Defensor
“Zepeda cedió los derechos como autor de la letra y la música de la canción para que fuera reproducida y distribuida en Norte, Centro y Sudamérica. Renunció a regalías, no así a su derecho de cantarla públicamente”, resaltó el abogado.

La transacción fue por un monto de dos mil colones.
Tras revisar el documento, el juez Ernesto López consideró que no había acción penal que perseguir contra Luis López, porque uno de los demandantes no posee los derechos de la canción. Posteriormente, decretó la exoneración definitiva.

El tribunal dejó abierto el proceso ya que José Hidalgo Valencia no ha cedido sus derechos para la ejecución instrumental de la balada, cargo del que no es acusado el propietario de Ruco Rock.

“No grabé un disco”

Luis López inició su carrera artística hace 43 años, en la colonia La Rábida, de San Salvador, con el grupo Thalía, que hacía teatro, danza y música folclórica, y era dirigido por las actrices María de Los Ángeles Castillo y Mirna Orozco.

Posteriormente, pasó a formar parte del trío Tilxuchilt, luego a Fire Fingers y por último a la agrupación Los Supersónicos, en donde se consagró como cantante de rock.
Tras seis años con la banda, inició su carrera como solista en los años 70.

“Descubrimos que la canción El amigo que perdí ya no le pertenece a Mauricio Zepeda, ya que él cedió los derechos por dos mil colones (228 dólares) al señor Joaquín Aguilar de por vida, para que él haga lo que quiera con la melodía en Centro, Sur y Norteamérica”, recalcó López.

Afirma que desconoce de dónde apareció el disco en el que supuestamente él canta la melodía y que lo llevó hasta los tribunales. El artista afirma que nunca lo grabó.

“El disco no lo he vendido y lo vi hasta que la fiscal me lo enseñó. Hay una foto en la portada que sí es mía, pero no mi voz”, explicó.

“Ellos vendieron los derechos en 2 mil colones y a mí me querían sacar 20 mil dólares”, añadió.

Dijo que no levantará su mano para hacer daño a sus demandantes, pues se considera un hombre de paz y amor.

Juzgado coacciona labor periodística

- Ayer durante la cobertura de la audiencia que este medio hizo en el Juzgado de Instrucción de San Marcos, el juez y la secretaria coaccionaron el trabajo del periodista que escribe esta nota.
- El juez Ernesto Vladimir López, pidió la grabadora al comunicador bajo sospechas de que grababa la audiencia. Acto seguido se la dio a su secretaria y ésta no encontró nada, a pesar de que insistía en acusar falsamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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