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Una real amenaza
La inquisición gay

La ideología homosexualista considera que la homosexualidad es una condición natural de la persona, y todo lo que sea manifestar oposición y/o desagrado hacia ella constituye “odio” y “racismo”.

Publicada 2 de junio 2005, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Éste es el nombre que dio Noticias Globales a un artículo en el que comunica que en Life Site se informó que David Parker, un padre de familia que vive en Lexington, Massachusetts (EE.UU.), fue arrestado y pasó un día en la cárcel por “pretender” impedir que su hijo de 5 años fuera pervertido en las sesiones de “orientación sexual” que se imparten en la escuela.

Esto es una prueba más de cómo ha llegado el poder de los organismos gay a atentar contra el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos. Es de notar que el Estado de Massachussets reconoce la legalidad de las uniones entre personas del mismo sexo, decisión que fue tomada por la Corte Suprema del Estado.

El “crimen” de Parker consistió en que, después de agotar todas las instancias legales, pretendió asistir a una de esas sesiones, enterarse de los contenidos y exponer al director del colegio sus objeciones sobre esos contenidos pro-homosexuales. El material está compuesto fundamentalmente por “gráficos y fotos”.

Al entrar al colegio Parker fue detenido por la policía y pasó la noche en la cárcel con delincuentes comunes. Esposado fue llevado al día siguiente ante el juez que le impuso 1.000 dólares de fianza y la prohibición de acercarse al colegio de su hijo. Fue juzgado el 1 de junio.

Parker acudió a todas las autoridades —del colegio y de la ciudad— en materia de educación, para exigir sus derechos reconocidos expresamente por la ley (Parental Notification Act), que contempla expresamente que se debe notificar a los padres de los contenidos de la llamada “educación sexual”, para que ellos autoricen o no a sus hijos a asistir a esas clases o tomen otros recaudos.

La contestación, para quien conoce el lenguaje “progresista”, no extraña. Las autoridades sostienen que esa especie de “introducción a la homosexualidad” no se trata de “educación sexual”, sino de “educación para la salud y para el desarrollo social”, dos conocidos eufemismos de la reingeniería social del nuevo orden para evitar hablar de aborto, homosexualismo o anticoncepción.

Después de la respuesta, Parker insistió. En la última nota que Parker y su mujer, Tonia, hicieron llegar a las autoridades del colegio y del sistema educativo de la ciudad, exponen la violación de su fe cristiana y de la ley natural que suponen estas clases, impartidas además a niños de jardín de infantes, y añaden: “Queremos dejar claro lo dicho anteriormente: No damos permiso al sistema de escuelas públicas de Lexinton a tratar con nuestro hijo temas sobre homosexualidad (trans-gender/bisexuales/parejas gays). Ésta es una decisión paterna, que no queda sujeta a interpretaciones o políticas administrativas”.

Su reclamo fue rechazado. Harto ya, terminó en la cárcel y está a la espera del resultado de un juicio.

Asimismo, en NG 695 dimos cuenta de los funcionarios que en Canadá ya han perdido su trabajo por no estar dispuestos a “celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo”.

Las medidas represivas de poder rosa, como en EE.UU., se han extendido a la educación.
En Quensel, Columbia Británica, Estado en que se han legalizo las uniones entre personas del mismo sexo, el Dr. Chris Kempling fue suspendido en su cargo, sin goce de sueldo, por el superintendente de escuelas del distrito, en clara violación a la libertad religiosa, que en teoría se encuentra protegida por la ley.

Kempling es “consejero escolar” desde 1990, y vocero local del Christian Heritage Party, y se desempeña en diversas labores comunitarias como voluntario. Su “crimen” fue haber escrito una carta de lectores en el diario local en la que criticaba el proyecto de ley redefinición del matrimonio, que instituye el llamado “matrimonio entre homosexuales”. En la carta exponía la doctrina cristiana sobre la homosexualidad.

La suspensión privará a Kempling de sus ingresos durante este período, y nadie le asegura que podrá retornar a su trabajo. Sus vecinos han abierto una suscripción popular para paliar sus gastos. La alianza canadiense para la libertad religiosa está litigando en favor de Kempling.

En London, Ontario, la “Asociación homosexual para la eliminación del odio” llevó a los tribunales a los concejales Ab Chahbar y Rob Alder. El crimen de los ediles, acusados de apología e instigación al delito, fue participar en una marcha en contra del proyecto de ley de redefinición del matrimonio. El llamado crimen de odio es un recurso habitual de los activistas gays.

En Ontario también están jurídicamente reconocidas las uniones entre personas del mismo sexo.

En Rancho Cucamonga (California-EE.UU.), el Pacific Justice Institute denunció que un estudiante había sido suspendido en su escuela por llevar una camiseta que decía “La verdad es la verdad.

La homosexualidad está mal”. Según el instituto, al que acudieron los padres del menor, éste nunca tuvo problemas de conducta y es un alumno “A”, es decir, muy bueno. Curiosamente la escuela, en su ideario dice que entre sus objetivos se encuentran educar en la “tolerancia” y la “diversidad”. El JPI, que ofrece servicios sin cargo para estos casos de discriminación, informó que consiguió que la escuela readmitiera al alumno sancionado, y se comprometiera a respetar sus convicciones.

Seis ministros episcopalianos fueron cesados en sus cargos, “por romper la comunión con la iglesia, declarando que la homosexualidad repugna a la doctrina cristiana”. Los seis pastores se opusieron abiertamente a la “ordenación episcopal” del homosexual declarado Gene Robinson, como obispo episcopaliano de New Hampshire (Connecticut, EE.UU.). Los seis perdieron sus parroquias y, por lo tanto, sus medios de vida.

La ideología homosexualista considera que la homosexualidad es una condición natural de la persona, y todo lo que sea manifestar oposición y/o desagrado hacia ella constituye “odio” y “racismo”.

*Columnista de El Diario de Hoy.


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