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Perspectiva. El crecimiento desbordado de la construcción
está cerca de su final.
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The New York Times
Paul Krugman
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
¿Se acuerda de la burbuja en el mercado de valores? Con todo lo
que ha sucedido desde 2000, pareciera que es historia antigua. Sin embargo,
unos cuantos pesimistas, en particular Stephen Roach de Morgan Stanley,
argumentan que todavía no pagamos el precio de nuestros excesos
pasados.
Nunca he aceptado del todo ese punto de vista. Sin embargo, al analizar
el mercado de la vivienda, estoy empezando a reconsiderar.
En julio de 2001, Paul McCulley, economista de Pimco, el gigantesco fondo
de bonos, pronosticó que la Reserva Federal simplemente reemplazaría
una burbuja con otra. Hay espacio, escribió, para
que la Reserva cree una burbuja en los precios de la vivienda, de ser
necesario, para sostener el hedonismo estadounidense. Y creo que la Reserva
tiene la voluntad de hacerlo, aun cuando lo políticamente correcto
demandaría que Greenspan rechazara semejante cosa.
Como lo pronosticó McCulley, la reducción en las tasas de
interés condujo al aumento en los precios de las casas, lo que
a su vez condujo no sólo a un auge en la construcción sino
a un mayor gasto de los consumidores porque los propietarios de casas
usaron el refinanciamiento de las hipotecas para endeudarse mucho más.
Todo esto creó empleos para recompensar los que se perdieron cuando
estalló la burbuja del mercado de valores.
Nadie pensó que la economía podría depender para
siempre de la compra y el refinanciamiento de vivienda. Sin embargo, la
esperanza era que para cuando el auge de la vivienda se fuera agotando
ya no sería necesario.
Sin embargo, aun cuando el auge en la vivienda ha durado mucho más
de lo que cualquiera hubiera imaginado, la economía seguiría
teniendo muchos problemas si llegaba a terminarse.
Consecuencias
Es decir, si el paso frenético de la construcción de casas
se enfriara, y los consumidores dejaran de pedir prestado contra sus casas,
estaríamos ante una escena muy desagradable en la que se caerían
tanto la construcción como el gasto de los consumidores, empujando
a la economía nuevamente a la recesión.
Por eso es tan ominoso ver signos de que el mercado de la vivienda en
Estados Unidos, al igual que el mercado de valores a finales de la última
década, se aproxima a las etapas finales y febriles de una burbuja
especulativa.
¿Recuerda el Dow 36,000? Robert Shiller, quien argumentó
en contra de tales racionalizaciones y llamó correctamente a la
burbuja de valores la exuberancia irracional en su libro del mismo título
(Irrational Exuberance), ha agregado un análisis ominoso del mercado
de la vivienda a la nueva edición, y dice que la burbuja de la
vivienda podría ser la burbuja más grande en la historia
estadounidense.
Incluso ahora, Alan Greenspan admite que hay características
de burbujas en el mercado de la vivienda, pero sólo en
ciertas áreas. Y es verdad que las escenas más locas
se concentran en unas cuantas regiones, como en las costas de Florida
y California.
Sin embargo, no hay regiones pequeñas; son grandes y ricas, así
es que el mercado nacional de la vivienda en su conjunto tiene un aspecto
bastante burbujeante.
Muchas compras de casas son especulativas; la Asociación Nacional
de Agentes Inmobiliarios estima que el 23 por ciento de las casas vendidas
el año pasado fue comprada como inversión y no para vivir
en ellas. Más del 30 por ciento de las hipotecas nuevas es sólo
interés, un signo de que la gente está llegando a sus límites
financieros.
El punto importante por recordar es que el estallido de la burbuja del
mercado de valores dañó a muchas personas, no sólo
a los que compraron acciones cercanas a su punto máximo.
Ocupación
Para el verano de 2003, el empleo en el sector privado era de tres millones
por debajo de su máximo en 2001. Y la pérdida de empleos
habría sido mucho peor si la burbuja del mercado de valores no
hubiese sido rápidamente sustituida con la de la vivienda.
Así es que, ¿qué sucederá si estalla la burbuja
de la vivienda? Volverá otra vez a ser la misma cosa, a menos que
la Reserva pueda encontrar algo que la sustituya. Y es difícil
imaginar lo que podría ser.
Roach cree que el éxito aparente de la Reserva después de
2001 fue una ilusión, que simplemente acumuló problemas
para el futuro. Espero que esté equivocado. Sin embargo, al parecer,
a la Reserva sí se le están acabando las burbujas.

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