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Nos estamos quedando sin burbujas

Coyuntura. En EE. UU. el mercado de la vivienda se aproxima al final de una etapa especulativa. El rol de la Reserva Federal será clave para evitar un daño a la economía


Publicada 31 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

Perspectiva. El crecimiento desbordado de la construcción está cerca de su final.


The New York Times
Paul Krugman
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


¿Se acuerda de la burbuja en el mercado de valores? Con todo lo que ha sucedido desde 2000, pareciera que es historia antigua. Sin embargo, unos cuantos pesimistas, en particular Stephen Roach de Morgan Stanley, argumentan que todavía no pagamos el precio de nuestros excesos pasados.

Nunca he aceptado del todo ese punto de vista. Sin embargo, al analizar el mercado de la vivienda, estoy empezando a reconsiderar.

En julio de 2001, Paul McCulley, economista de Pimco, el gigantesco fondo de bonos, pronosticó que la Reserva Federal simplemente reemplazaría una burbuja con otra. “Hay espacio”, escribió, “para que la Reserva cree una burbuja en los precios de la vivienda, de ser necesario, para sostener el hedonismo estadounidense. Y creo que la Reserva tiene la voluntad de hacerlo, aun cuando lo políticamente correcto demandaría que Greenspan rechazara semejante cosa”.

Como lo pronosticó McCulley, la reducción en las tasas de interés condujo al aumento en los precios de las casas, lo que a su vez condujo no sólo a un auge en la construcción sino a un mayor gasto de los consumidores porque los propietarios de casas usaron el refinanciamiento de las hipotecas para endeudarse mucho más. Todo esto creó empleos para recompensar los que se perdieron cuando estalló la burbuja del mercado de valores.

Nadie pensó que la economía podría depender para siempre de la compra y el refinanciamiento de vivienda. Sin embargo, la esperanza era que para cuando el auge de la vivienda se fuera agotando ya no sería necesario.

Sin embargo, aun cuando el auge en la vivienda ha durado mucho más de lo que cualquiera hubiera imaginado, la economía seguiría teniendo muchos problemas si llegaba a terminarse.

Consecuencias


Es decir, si el paso frenético de la construcción de casas se enfriara, y los consumidores dejaran de pedir prestado contra sus casas, estaríamos ante una escena muy desagradable en la que se caerían tanto la construcción como el gasto de los consumidores, empujando a la economía nuevamente a la recesión.

Por eso es tan ominoso ver signos de que el mercado de la vivienda en Estados Unidos, al igual que el mercado de valores a finales de la última década, se aproxima a las etapas finales y febriles de una burbuja especulativa.

¿Recuerda el “Dow 36,000”? Robert Shiller, quien argumentó en contra de tales racionalizaciones y llamó correctamente a la burbuja de valores la exuberancia irracional en su libro del mismo título (Irrational Exuberance), ha agregado un análisis ominoso del mercado de la vivienda a la nueva edición, y dice que la burbuja de la vivienda “podría ser la burbuja más grande en la historia estadounidense”.

Incluso ahora, Alan Greenspan admite que hay “características de burbujas” en el mercado de la vivienda, pero sólo “en ciertas áreas”. Y es verdad que las escenas más locas se concentran en unas cuantas regiones, como en las costas de Florida y California.

Sin embargo, no hay regiones pequeñas; son grandes y ricas, así es que el mercado nacional de la vivienda en su conjunto tiene un aspecto bastante burbujeante.

Muchas compras de casas son especulativas; la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios estima que el 23 por ciento de las casas vendidas el año pasado fue comprada como inversión y no para vivir en ellas. Más del 30 por ciento de las hipotecas nuevas es sólo interés, un signo de que la gente está llegando a sus límites financieros.

El punto importante por recordar es que el estallido de la burbuja del mercado de valores dañó a muchas personas, no sólo a los que compraron acciones cercanas a su punto máximo.

Ocupación

Para el verano de 2003, el empleo en el sector privado era de tres millones por debajo de su máximo en 2001. Y la pérdida de empleos habría sido mucho peor si la burbuja del mercado de valores no hubiese sido rápidamente sustituida con la de la vivienda.

Así es que, ¿qué sucederá si estalla la burbuja de la vivienda? Volverá otra vez a ser la misma cosa, a menos que la Reserva pueda encontrar algo que la sustituya. Y es difícil imaginar lo que podría ser.
Roach cree que el éxito aparente de la Reserva después de 2001 fue una ilusión, que simplemente acumuló problemas para el futuro. Espero que esté equivocado. Sin embargo, al parecer, a la Reserva sí se le están acabando las burbujas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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