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Repatriación de niñas en manos de cónsul

Dos hermanas. Un simple trámite detiene a las pequeñas Santos Linares, nacidas en Ahuachapán, en un albergue de Guatemala. Menores estuvieron en proceso de adopción.


Publicada 31 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

Antigua. Hoy, Roxana tiene tres años y Marbely, cumplió cinco. Foto EDH

Susana Joma
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Diez meses después de que se conociera el incierto futuro de seis niños de origen salvadoreño que estaban en proceso de adopción en Guatemala, se vislumbra una solución para dos de las pequeñas.

El regreso al país de las hermanas Marbely del Rosario y Roxana del Tránsito, ambas de apellido Santos Linares, depende de la cónsul de El Salvador en Guatemala, Evelyn Rodríguez de Candel, una vez que, el pasado 29 de abril, el juzgado Primero de la Niñez y la Adolescencia del país vecino dictaminara el proceso de repatriación de las menores.

Las pequeñas estaban en un programa de adopción en el Hogar Campestre Adventista Los Pinos, en el área de Petén, al norte de Guatemala.

Aunque la cónsul dijo no estar autorizada para hablar al respecto, la Procuraduría General de la Nación (PGN) confirmó que la fecha del viaje de las niñas depende de la celeridad con que la funcionaria salvadoreña tramite los documentos para el retorno. "Yo no tengo programado nada de eso, no sé cuándo se va a hacer, pero cualquier información la van a dar en el área de comunicaciones de Relaciones Exteriores en El Salvador", se limitó a decir la funcionaria.

Las palabras de la cónsul contrastan con la resolución del tribunal, el cual resolvió el destino de las pequeñas el pasado 13 de mayo. Además, en esa instancia, una empleada se encargó de notificar por escrito a la sede consular.

Josefina Arellano, procuradora de la niñez y la adolescencia de PGN, expresó que están a la espera de que en la oficina diplomática redacten el salvoconducto o pase consular para que las autoridades migratorias den luz verde a las viajantes.

“El Hogar Los Pinos mandó las fotos de las niñas y el viernes le fueron enviadas a la cónsul, pero hasta la fecha no nos han dado una respuesta afirmativa para ver si ya tiene los salvoconductos para que las niñas puedan viajar", matizó la funcionaria guatemalteca.

El documento es un pase consular que permite un único viaje al país de origen para quienes carecen de pasaporte en vigor. En este caso, la cónsul es la encargada de las repatriaciones de menores, así como de los migrantes que se quedan varados camino hacia los Estados Unidos.

Para no dilatar más la estancia de las hermanas, Arellano solicitó a las autoridades del centro Los Pinos el traslado de las niñas desde la sede del hogar, en Las Flores, Petén, a la oficina que está en la zona 13, en Ciudad de Guatemala.

Larga historia

Caso infantes. Vista del edificio de Juzgado Primero de la Niñez. Foto EDH

En un inicio, las hermanas Marbely y Roxana, nacidas en el Hospital de Ahuachapán hace cinco y tres años respectivamente, fueron declaradas guatemaltecas por la juez Primera de la Niñez y la Adolescencia, Liliana Castañeda Flores, quien se apoyó en documentos falsos.

Fue hace sólo un mes que la funcionaria dictaminó la revocatoria de aquella decisión a pesar de que el tribunal tenían los antecedentes sobre la verdadera nacionalidad de las dos niñas, a las que su madre Cruz Elvira Santos Linares identificó con certificaciones falsas. En las partidas no se detalla el paradero de ella ni el del padre, nacido en Ahuachapán.

La tía de las pequeñas vive en esta ciudad y, según afirmó, va a hacer lo posible por llevárselas a su hogar.

Según la PGN, la cónsul no cumplió con un plazo que le fijó el tribunal para la obtención de los documentos de las niñas Santos Linares.

“La juez, buscando el interés superior de las niñas y para resolver lo más rápido su situación, resolvió de esa forma, pero no lo consideramos congruente, aunque ahorita estamos en el trámite correcto", aseguró Arellano.

Castañeda justifica su actuación con el argumento de que en su poder tenía certificaciones falsas emitidas por la municipalidad de Pasaco, en Jutiapa. Además se menciona que la mujer parió con asistencia de una comadrona o partera.

En una situación similar se hallan los cuatro hermanos Hernández Munguía, nacidos en Guatemala, pero de padre salvadoreño.

Los pequeños permanecen en el hogar Fundaniños, en las afueras de la capital del vecino país.


Familia espera que menores vuelvan a casa

Esperanza. Los Morales esperan su regreso. Foto EDH

Desconocen cualquier detalle acerca de su paradero, pero la sola noticia de que están bien y que un día pueden volver a verlas en ese hogar, les colma de felicidad.

Con la misma humildad que se respira en cada rincón, Gladis Morales, de 45 años y tía de las hermanas, no duda un instante en hacer todo lo posible por hacer que las pequeñas regresen a la tierra que un día las vio nacer.

“Mi hermano, el papá de las niñas, con su cuñada, se fueron para Guatemala en busca de mejor ambiente”, recordó la señora acerca de sus sobrinas Marbely del Rosario y Roxana del Tránsito.

Desde entonces, de eso hace ya varios años, no volvieron a saber más de ellos hasta que el año pasado las autoridades salvadoreñas denunciaron que las menores, hoy de cinco y tres años, estaban en proceso de adopción en el país vecino.

“Estamos dispuestos a cuidarlas como se merecen”, indicó Morales, quien aseguró que van a gestionar los trámites con las autoridades del Instituto Salvadoreña para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (Isna).

Además de ella, en la casa viven Francisca Esperanza, de 78 años y abuela de las infantes, y sus nietos Kevin Edenilson y Alexander Morales, hijos de Vilma González, quien es vástaga de Gladis.

También habitan Saltón y Franklin Ernesto González, hijos de esta última, junto al padre.
“Mi familia me apoya al tomar esta decisión, pues sabemos que las niñas merecen esto y más”, expresó la señora mientras mantenía un recorte amarillento de periódico en las manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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