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| Antigua. Hoy, Roxana tiene tres años y
Marbely, cumplió cinco. Foto EDH |
Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Diez meses después de que se conociera el incierto futuro de seis
niños de origen salvadoreño que estaban en proceso de adopción
en Guatemala, se vislumbra una solución para dos de las pequeñas.
El regreso al país de las hermanas Marbely del Rosario y Roxana
del Tránsito, ambas de apellido Santos Linares, depende de la cónsul
de El Salvador en Guatemala, Evelyn Rodríguez de Candel, una vez
que, el pasado 29 de abril, el juzgado Primero de la Niñez y la
Adolescencia del país vecino dictaminara el proceso de repatriación
de las menores.
Las pequeñas estaban en un programa de adopción en el Hogar
Campestre Adventista Los Pinos, en el área de Petén, al
norte de Guatemala.
Aunque la cónsul dijo no estar autorizada para hablar al respecto,
la Procuraduría General de la Nación (PGN) confirmó
que la fecha del viaje de las niñas depende de la celeridad con
que la funcionaria salvadoreña tramite los documentos para el retorno.
"Yo no tengo programado nada de eso, no sé cuándo se
va a hacer, pero cualquier información la van a dar en el área
de comunicaciones de Relaciones Exteriores en El Salvador", se limitó
a decir la funcionaria.
Las palabras de la cónsul contrastan con la resolución del
tribunal, el cual resolvió el destino de las pequeñas el
pasado 13 de mayo. Además, en esa instancia, una empleada se encargó
de notificar por escrito a la sede consular.
Josefina Arellano, procuradora de la niñez y la adolescencia de
PGN, expresó que están a la espera de que en la oficina
diplomática redacten el salvoconducto o pase consular para que
las autoridades migratorias den luz verde a las viajantes.
El Hogar Los Pinos mandó las fotos de las niñas y
el viernes le fueron enviadas a la cónsul, pero hasta la fecha
no nos han dado una respuesta afirmativa para ver si ya tiene los salvoconductos
para que las niñas puedan viajar", matizó la funcionaria
guatemalteca.
El documento es un pase consular que permite un único viaje al
país de origen para quienes carecen de pasaporte en vigor. En este
caso, la cónsul es la encargada de las repatriaciones de menores,
así como de los migrantes que se quedan varados camino hacia los
Estados Unidos.
Para no dilatar más la estancia de las hermanas, Arellano solicitó
a las autoridades del centro Los Pinos el traslado de las niñas
desde la sede del hogar, en Las Flores, Petén, a la oficina que
está en la zona 13, en Ciudad de Guatemala.
Larga historia
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| Caso infantes. Vista del edificio de Juzgado
Primero de la Niñez. Foto EDH |
En un inicio, las hermanas Marbely y Roxana, nacidas en el Hospital de
Ahuachapán hace cinco y tres años respectivamente, fueron
declaradas guatemaltecas por la juez Primera de la Niñez y la Adolescencia,
Liliana Castañeda Flores, quien se apoyó en documentos falsos.
Fue hace sólo un mes que la funcionaria dictaminó la revocatoria
de aquella decisión a pesar de que el tribunal tenían los
antecedentes sobre la verdadera nacionalidad de las dos niñas,
a las que su madre Cruz Elvira Santos Linares identificó con certificaciones
falsas. En las partidas no se detalla el paradero de ella ni el del padre,
nacido en Ahuachapán.
La tía de las pequeñas vive en esta ciudad y, según
afirmó, va a hacer lo posible por llevárselas a su hogar.
Según la PGN, la cónsul no cumplió con un plazo que
le fijó el tribunal para la obtención de los documentos
de las niñas Santos Linares.
La juez, buscando el interés superior de las niñas
y para resolver lo más rápido su situación, resolvió
de esa forma, pero no lo consideramos congruente, aunque ahorita estamos
en el trámite correcto", aseguró Arellano.
Castañeda justifica su actuación con el argumento de que
en su poder tenía certificaciones falsas emitidas por la municipalidad
de Pasaco, en Jutiapa. Además se menciona que la mujer parió
con asistencia de una comadrona o partera.
En una situación similar se hallan los cuatro hermanos Hernández
Munguía, nacidos en Guatemala, pero de padre salvadoreño.
Los pequeños permanecen en el hogar Fundaniños, en las afueras
de la capital del vecino país.
Familia espera que menores vuelvan a casa
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| Esperanza. Los Morales esperan su regreso. Foto
EDH |
Desconocen cualquier detalle acerca de su paradero, pero la sola noticia
de que están bien y que un día pueden volver a verlas en
ese hogar, les colma de felicidad.
Con la misma humildad que se respira en cada rincón, Gladis Morales,
de 45 años y tía de las hermanas, no duda un instante en
hacer todo lo posible por hacer que las pequeñas regresen a la
tierra que un día las vio nacer.
Mi hermano, el papá de las niñas, con su cuñada,
se fueron para Guatemala en busca de mejor ambiente, recordó
la señora acerca de sus sobrinas Marbely del Rosario y Roxana del
Tránsito.
Desde entonces, de eso hace ya varios años, no volvieron a saber
más de ellos hasta que el año pasado las autoridades salvadoreñas
denunciaron que las menores, hoy de cinco y tres años, estaban
en proceso de adopción en el país vecino.
Estamos dispuestos a cuidarlas como se merecen, indicó
Morales, quien aseguró que van a gestionar los trámites
con las autoridades del Instituto Salvadoreña para el Desarrollo
Integral de la Niñez y la Adolescencia (Isna).
Además de ella, en la casa viven Francisca Esperanza, de 78 años
y abuela de las infantes, y sus nietos Kevin Edenilson y Alexander Morales,
hijos de Vilma González, quien es vástaga de Gladis.
También habitan Saltón y Franklin Ernesto González,
hijos de esta última, junto al padre.
Mi familia me apoya al tomar esta decisión, pues sabemos
que las niñas merecen esto y más, expresó la
señora mientras mantenía un recorte amarillento de periódico
en las manos.

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