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| Matanza. Personas observan los cadáveres
de víctimas de la guerrilla. Foto : EDH
/The New York Times |
The New York Times
Indira A. R. Lakshmanan
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
BOGOTÁ. Una masacre descarada durante una reunión de un
concejo municipal, en el sur de Colombia es el episodio más reciente
en un recrudecimiento de ataques mortales este año perpetrados
por rebeldes izquierdistas que según el gobierno había orillado
a la clandestinidad.
Después de un año de calma relativa desde que el presidente
Álvaro Uribe lanzó el Plan Patriota, una ofensiva militar
ambiciosa en la que se emplearon 18,000 soldados y aproximadamente 100
millones de dólares estadounidenses en asistencia para obligar
a las guerrillas a dejar sus bastiones en el sur, los rebeldes han salido
del escondite con las armas centellando.
Desde enero, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, conocidas
como FARC, han lanzado diversos ataques mortales contra blancos militares
y civiles, causando veintenas de víctimas y recordándole
al público que a pesar de las mejoras en la seguridad bajo Uribe,
prosigue una guerra encarnizada en muchas partes del campo. Algunos analistas
aseveran que la ofensiva militar del gobierno perdió impulso en
los últimos meses dándoles a las guerrillas la oportunidad
de reagruparse y contraatacar.
El ataque rebelde más reciente, en el que murieron cinco funcionarios
en el pueblo de Puerto Rico, a 200 millas al sur de Bogotá, en
la provincia de Caquetá, ha generado un debate nacional sobre si
los ataques recientes de las FARC son las últimas patadas de ahogado
de una fuerza rebelde debilitada o la obra de un ejército guerrillero
artero que ha combatido al Estado durante 40 años y no puede ser
derrotado con acciones militares.
Ésta fue una operación muy audaz, no la obra de un
grupo arrinconado o a punto de ser eliminado, dijo Andrés
Villamizar, analista de seguridad y catedrático de la Universidad
de Los Andes en Bogotá. Veinte atacantes llegaron desde el
río y mataron al consejo municipal, y se treparon a un camión
y regresaron al río sin que nadie los detuviera; ¿cómo?
Desde mi punto de vista, esto es una enorme falla de inteligencia.
Puerto Rico es un pueblo de 25,000 habitantes en una región que
ha sido celosamente controlada de tiempo atrás por las FARC debido
a su ubicación estratégica, cercana a las fronteras con
Perú y Brasil y a un río usado para el narcotráfico,
una industria ilícita que financia las actividades paramilitares
tanto de izquierda como de derecha. Las FARC mataron al alcalde de Puerto
Rico en agosto de 2001, al igual que a su reemplazo cuatro meses después.
Se nombró a un tercer edil y al mes siguiente apenas si pudo escapar
de un atentado de asesinato perpetrado por las FARC en el que murieron
sus dos guardaespaldas.
Julio Casas Pachon de 30 años, un consejero que sobrevivió
el ataque del martes al lanzarse por una ventana del ayuntamiento, describió
la escena aterradora en una entrevista telefónica con el Globe.
Unos 15 a 20 atacantes, que testigos y funcionarios creen eran miembros
de una unidad de fuerzas especiales de las FARC, llegaron en una camioneta
de carga a la plaza del pueblo e irrumpieron en la reunión del
concejo disparando contra tres concejales y el secretario con rifles de
asalto. Otro concejal murió a consecuencia de las heridas. Resultaron
lesionados dos consejeros, un oficial de policía, un periodista
y un transeúnte, explicó la policía.
El coronel Gabriel Rodríguez, comandante de la policía de
Caquetá, aseveró en entrevista por teléfono que los
rebeldes iban disfrazados con uniformes del ejército colombiano,
por lo que el ataque tomó por sorpresa a la policía local
y a los guardaespaldas de los concejales.
Históricamente, las FARC han tratado de influir en las elecciones
locales y controlar a los funcionarios locales y sus presupuestos por
todos los medios desde sobornos hasta intimidación con amenazas
de homicidio. Según analistas, se calcula que unos 200 munícipes
de pueblitos de unas 1,098 municipalidades en el ámbito nacional
viven bajo control de las FARC. Cuando los rebeldes no pueden controlar
a los funcionarios locales, envían un mensaje letal para persuadir
a otros en el gobierno a que accedan, manifestó.
En 2003, 75 concejales pueblerinos en toda la nación fueron asesinados;
esa cantidad bajó a 18 en 2004. Hasta el momento en este año,
han muerto 13 concejales municipales y un secretario pueblerino en el
sur del país, 10 a manos de presuntas milicias de las FARC y otros
cuatro por presuntos paramilitares de derecha, según Óscar
Andrés Núñez, director ejecutivo de la Federación
Nacional de los Consejos de los Pueblos.
Alfredo Rangel, analista del ejército y director de la Fundación
para la Seguridad y la Democracia, un organismo independiente, en Bogotá,
advirtió que el Estado ha declarado prematuramente la victoria.
Comparó la opinión con la aparición del presidente
Bush hace dos años en un portaaviones en el que un letrero proclamaba:
Misión Cumplida, antes de que terminaran las hostilidades
en Iraq.

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