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Crimen. Mauricio Pineda recibió seis balazos. Foto
EDH
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Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Mauricio Pineda, de aproximadamente 30 años, descansaba en el interior
de un microbús cuando desconocidos lo atacaron a balazos ayer en
la entrada principal de Nejapa.
El agente de la Policía Nacional Civil, Vladimir Escobar, explicó
ayer que a las cinco de la tarde con 20 minutos recibieron un llamado
telefónico en el que les informaban sobre el crimen de Mauricio,
quien era conductor del vehículo.
En el sitio donde ocurrió el hecho se estacionan las unidades que
viajan al Polideportivo local.
Son microbuses de transporte interno del municipio, que no pertenecen
a una ruta establecida.
El hombre descansaba dentro del vehículo. Al parecer escuchaba
música, explicó el policía.
Ahí, desconocidos se acercaron y le atacaron a balazos para luego
escapar sin ser identificados.
Personas que se encontraban cerca alertaron a los miembros del cuerpo
de seguridad, que al llegar al sitio iniciaron las investigaciones sobre
el caso.
Declaraciones de varios testigos dieron pistas a los agentes sobre características
físicas de los homicidas, por lo que de inmediato se montó
un operativo de búsqueda que a las nueve de la noche continuaba.
Para los policías y los ciudadanos, la zona en que ocurrió
el hecho es tranquila y es la primera vez que un trabajador del transporte
colectivo es asesinado. Así Pineda se sumó a la extensa
lista de trabajadores del transporte público ultimados en el transcurso
del año.
La violencia no se detiene
- Conductores y cobradores de buses y microbuses han sido ultimados en
distintas ciudades de El Salvador y la mayoría de casos son vinculados
por la PNC con las maras y el tráfico de drogas.
- A veces los pandilleros exigen impuestos a las unidades
de transporte público por cruzar determinados territorios que consideran
bajo su dominio.
- En otras ocasiones, los agentes han detectado que personas que laboran
en el transporte público se dedican al consumo o tráfico
de estupefacientes.
- Otros hechos son motivados por rencillas personales.

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