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Logros en la lucha contra la Desnutrición

Avances de los 669 niños evaluados en Apaneca, el 58 por ciento aumentaron de peso. Libras de Amor logró atender a la mitad de las embarazadas del municipio


Publicada 23 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

Beneficios. Rosa Villalta sostiene a Rubén, el único de sus hijos que tuvo control de niño sano y que ha nacido con asistencia médica, gracias al acercamiento de los servicios de salud. Foto EDH/Oscar Payés


Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Seis meses han pasado desde que Libras de Amor inició sus servicios de salud en Apaneca, Sonsonate, una de las zonas con alto índice de desnutrición en el país y que -según el censo realizado previamente- cuenta con mil 900 familias.

Desde noviembre de 2004 hasta abril de 2005, el programa Integral de Nutrición ha beneficiado a unas 8 mil personas de este municipio.

Prueba de ello es que el 98 por ciento o, en números absolutos, 669 de los pequeños, menores de cinco años, reciben un control infantil y un constante monitoreo de su peso y estatura.

Además, 700 familias captan el complemento nutricional, el cual se le entrega a los grupos familiares que tengan niños menores de cinco años y mujeres embarazadas o que dan pecho.

La gerente de comunicaciones de la Fundación Salvadoreña para la Salud (Fusal), Beatriz Carbajal, detalla que se está priorizando los esfuerzos en los niños con edad menor a cinco años, ya que este es el periodo en el que todavía se puede hacer algo para rescatar a estos niños.

Servicios. Guadalupe Rodríguez evalúa a Sara Elena, de 81 años, beneficiada con el programa en Apaneca. Foto EDH/Oscar Payés

Única opción

Libras de Amor pretende contribuir a la disminución significativa de la desnutrición infantil en El Salvador, que actualmente es de 18.9, según la reciente Encuesta de Salud Familiar, Fesal.

El puesto de consulta en Apaneca se encuentra en el cantón Palo Verde, un área donde no llega el transporte urbano y sus habitantes tienen que caminar por un terreno difícil por más de una hora para llegar a la carretera; luego deben abordar un bus que los lleve hasta el centro de Apaneca.

En este sentido, los servicios de salud que presta el programa son los únicos a los que tiene acceso la población en estos cantones y municipios.

Su otra opción sería acudir hasta la Unidad de Salud de Apaneca, pero eso implica perder casi todo el día, caminar mucho y esperar para ser atendidos.

“Acá les proporcionamos todos los servicios que les ofrecen en una Unidad de Salud y si es necesario le hacemos una referencia hasta el hospital más cercano”, dijo Mayra Rivas, quien trabaja como enfermera.

Beneficio. Melvin supera los estragos de la desnutrición. Foto EDH/Oscar Payés

“Antes visitábamos la Unidad de Salud sólo en una emergencia y ahora aprovechamos toda la familia para recibir consulta”, explicó Sandra Elizabeth Linares, quien es beneficiaria del programa y ahora se ha convertido en consejera comunitaria.

Algunos pobladores que han tenido que acudir de emergencia a un centro de salud, comentan que el transporte les cobra cerca de $20 en una emergencia. Suma considerable en una población que maneja altos niveles de pobreza, como es común en las áreas rurales.
De la mano a la falta de recursos económico también es común encontrar personas con un nivel bajo de escolaridad, poco acceso a servicios básicos de salud y la ingesta de una dieta no adecuada.

Rosa Élida Villalta, una beneficiaria del programa, actualmente tiene 24 años y ha dado a luz a cuatro hijos. Su último pequeño, Rubén Danilo, es el único que ha llevado control de niño sano y nació con la asistencia médica.

Así como ella, otras mujeres han recibido atención prenatal por primera vez.
Antes las parteras y, algunas de ellas no capacitadas, eran la única opción para estas féminas.

Atención para la familia

Rosa Élida Villalta tiene tres hijos y todavía no llega a los 24 años. El más pequeño de ellos cumplió ya un mes y medio y nació a las 34 semanas de gestación.

Pese a que sus pulmones no se habían terminado de desarrollar, sólo pasó un día en incubadora.

Este fue el único de sus hijos que ha sido atendido por un profesional de la salud y que ahora recibe su control de niño sano. Los demás nacieron en casa, ayudados por una partera.

La progenitora relata que no podía llevarlos a la Unidad de Salud, ya que se les hace caro pagar el dólar que les cuesta la ida y regreso hasta Apaneca.

El control de peso. Foto EDH/Oscar Payés

En la situación de pobreza en la que vive esta familia, este dólar es el sustento de un día.
Melvin es el segundo de la lista de hijos de Rosa Élida. Cuando nació pesó apenas cinco libras y éste no aumentó significativamente en los meses siguientes.

En la actualidad, el pequeño tiene cuatro años y medio. Al subir a la báscula la aguja marca 26 libras, cuando debería superar las 30.

Al iniciar el tratamiento se le diagnosticó desnutrición severa y poco a poco ha ido progresando.

“Estuvo en desnutrición severa hasta enero, ahora que lo vemos en el control de abril se encuentra en la fase de desnutrición moderada... aún tiene que ganar peso”, explicó la Dra. Florencia García.

A esto se agrega a que las condiciones de la familia completa eran malas cuando el programa se instauró en la localidad.

“Íbamos a la Unidad de Salud cuando tenía una emergencia y no cuando era el control. Está lejos y no hay buses”
Sandra Elizabeth Linares
consejera comunitaria y beneficiada del programa
“La familia entera (de Melvin) tenía condiciones bien difíciles... Estuvo entre desnutrición severa hasta moderada”.
Dra. Guadalupe Rodríguez
Programa Libras de Amor
“El equipo de trabajo vive en Apaneca. La atención se enfoca en menores de cinco años, pero también se atiende a toda la familia”.
Beatriz Carbajal
Gerente de Comunicaciones de Fusal

También la talla de Melvin es baja. El pequeño debería medir casi el metro y apenas alcanza los 88 centímetros.

No obstante, el equipo de Libras de Amor realiza visitas a las poblaciones donde detectan personas en riesgo.

Además, la familia de Melvin recibe un paquete de alimentos que son complementarios a su dieta.

Beneficios gracias a “las libras de amor”

El programa inició en noviembre de 2004 y actualmente- gracias a la colaboración de los patrocinadores corporativos y de las personas que compran una tarjeta en supermercados o tiendas, se ha logrado beneficiar a ocho mil personas.

Según la gerente de comunicaciones de Fusal, Beatriz Carbajal, Libras de Amor se enfocó en una de las áreas que más problemas tiene con la desnutrición y que no estaba siendo atendida.

“Las distancias son muy largas para que los pobladores puedan asistir hasta la Unidad de Salud y por eso se les habilita un punto de consulta más cercano”, explicó.
En este lugar, además de recibir atención médica, se les brinda educación nutricional para que conozcan cómo alimentar sanamente a sus hijos.

Además se ha capacitado a varias personas de la comunidad para que se conviertan en consejeras voluntarias y que puedan reproducir sus conocimientos entre la población en temas de lactancia materna, atención integral en nutrición a niños menores de dos años y cuidado del bebé.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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