 |
| Ciencia. El doctor Jamil Ahmed ahora es consultado
por cientos de colegas y familias que tienen a algunos de los suyos
con este tipo de problema. FOTOS AP Y REUTERS |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Poco después que el doctor Jamil Ahmed describió en la
televisión cómo su paciente con lesión cerebral salió
de un estupor de casi 10 años, comenzó a recibir llamadas
telefónicas y correos electrónicos.
Todo el mundo quiere hablar con Ahmed, de 43 años, que concluyó
su periodo de prácticas en Boston hace apenas tres años
después de obtener su título de médico en Pakistán.
Hay colegas que lo llaman para consultarle sobre pacientes, y familiares
de personas con alguna lesión cerebral que les piden a sus médicos
que hablen con él.
Y quieren saber qué tipo de fármacos estaba tomando el ex
bombero con daño cerebral, Donald Herbert, cuando se transformó
de una persona vagamente consciente y casi muda en un virtual parlanchín
que no paró de hablar durante 14 horas ante sus sorprendidos familiares
y amigos.
¿Por qué no me dice solamente el nombre de los medicamentos?,
recuerda Ahmed que le pedía una mujer. Sólo dígame
el nombre de los fármacos y no volveré a llamarle.
La familia de Herbert llamó a Ahmed, a quien muchos llaman el médico
milagroso, para pedirle que no revele cuáles son las
medicinas que usó; pero él ha respondido pocas llamadas
telefónicas, explicando su estrategia farmacológica en términos
generales y advirtiendo: No hay nada garantizado.
No se sorprendió
Eso desde luego. Ahmed avanzaba por terreno prácticamente inexplorado
cuando le suministró a Herbert una combinación de fármacos
empleados normalmente para tratar el mal de Parkinson, la depresión
y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
Sin embargo, había visto que ese tipo de fármacos habían
ayudado a otros pacientes suyos con lesión cerebral en el Centro
Médico del Condado de Erie a recuperar la memoria y el poder de
concentración, y a estar menos inquietos o irritables.
Incluso había visto cómo esa clase de medicinas sacaban
a la gente del estado de coma -en el que los ojos permanecen cerrados
y la persona completamente inconsciente- y otras clases de inconsciencia
en diversos niveles, aunque no después de 10 años como Herbert.
Así, cuando se enteró que el ex bombero había mejorado,
no me sorprendió, afirmó Ahmed, especialista
en rehabilitación. Desde el principio estaba esperando que
hubiese un cambio en él.
En los días subsiguientes, el paciente de 44 años ha seguido
conversando esporádicamente e incluso ha jugado a atrapar un balón
de fútbol.
El bombero que superó lesiones cerebrales
En diciembre de 2002, Linda, la esposa del bombero Herbert, visitó
al galeno. El bombero había sufrido lesiones cerebrales cuando
le cayó un tejado encima en un incendio siete años atrás.
Decía que no podía hacerse nada para mejorar su estado.
¿Podría él ayudarlo?
Podríamos intentarlo, respondió Ahmed, quien
se puso a trabajar con Herbert, asignándole un fármaco tras
otro.
Después que Herbert habló durante 14 horas con su familia
el 30 de abril de este año, Ahmed no se percató de la importancia
de la noticia, sino hasta cuando se enteró estaban organizando
una conferencia informativa. Empecé a darme cuenta que era
algo importante, afirmó.
La familia de Herbert dijo que había tenido una recaída
después de su larga conversación y ahora sólo tenía
la mente clara en ciertos momentos. Sin embargo, en los días siguientes
habló más y ahora sonríe, incluso, llegó a
jugar a trapar un balón.
Nunca me doy por vencido, sostuvo Ahmed. Nunca se den
por vencidos. Siempre debe haber esperanza. Y Dios los ayudará.
Para graduarse repasaba textos en los trenes
Sus deseos de superación y ayuda al prójimo lo llevaron
de Pakistán a EE.UU.
 |
| Con fe. Antes de creer en la ciencia dice creer
en Dios. Foto EDH |
El ahora doctor Ahmed creció en Karachi, Pakistán, sexto
de nueve hijos. Su padre era abogado.
Cuando tenía 15 años, recuerda, escuchó a su familia
conversar sobre cuál debería ser la carrera de Ahmed: ingeniero,
abogado o médico.
Nadie le preguntó qué prefería, pero él dijo
que deseaba ser doctor, simplemente porque quería ayudar a los
enfermos.
Después de asistir a la universidad y a la facultad de Medicina
en Karachi, partió a Estados Unidos para recibir un mejor entrenamiento
en medicina. Quería hacer algo, quería ser alguien,
aseveró.
Cuando llegó, algunas personas intentaron desalentarlo, diciéndole
que nunca hallaría tiempo para ganarse la vida mientras estudiaba
para los exámenes estadounidenses de medicina.
Pero sí trabajó, realizando pruebas médicas y extrayendo
muestras de sangre para compañías de seguros con el fin
de sostenerse a sí mismo en Nueva York, y estudiando sus textos
en los trenes subterráneos y los autobuses entre cita y cita.
Después de recibir algo de entrenamiento en Nueva York, hizo su
período de prácticas en el Centro Médico de la Universidad
de Boston, donde le atrajo la idea de atender lesiones cerebrales.
Ese tipo de pacientes presentan una serie de problemas, que incluyen no
sólo déficits en sus funciones mentales, sino también,
fluctuaciones en el estado de ánimo y el comportamiento que pueden
hacer que una persona normalmente tranquila se ponga furiosa de repente,
provocando una grave tensión en la familia, afirmó Ahmed.
Ellos (los familiares) no lo entienden, y se preguntan '¿por
qué actúa así?', dijo. Por eso Ahmed -que da
seguimiento a sus pacientes después que salen del hospital-trabaja
tanto con los enfermos como con sus parientes.

|