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Médico “milagroso”

Narra cómo paciente “despertó” tras 10 años.


Publicada 23 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Ciencia. El doctor Jamil Ahmed ahora es consultado por cientos de colegas y familias que tienen a algunos de los suyos con este tipo de problema. FOTOS AP Y REUTERS

El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

Poco después que el doctor Jamil Ahmed describió en la televisión cómo su paciente con lesión cerebral salió de un estupor de casi 10 años, comenzó a recibir llamadas telefónicas y correos electrónicos.

Todo el mundo quiere hablar con Ahmed, de 43 años, que concluyó su periodo de prácticas en Boston hace apenas tres años después de obtener su título de médico en Pakistán.

Hay colegas que lo llaman para consultarle sobre pacientes, y familiares de personas con alguna lesión cerebral que les piden a sus médicos que hablen con él.

Y quieren saber qué tipo de fármacos estaba tomando el ex bombero con daño cerebral, Donald Herbert, cuando se transformó de una persona vagamente consciente y casi muda en un virtual parlanchín que no paró de hablar durante 14 horas ante sus sorprendidos familiares y amigos.

“¿Por qué no me dice solamente el nombre de los medicamentos?”, recuerda Ahmed que le pedía una mujer. “Sólo dígame el nombre de los fármacos y no volveré a llamarle”.

La familia de Herbert llamó a Ahmed, a quien muchos llaman el médico “milagroso”, para pedirle que no revele cuáles son las medicinas que usó; pero él ha respondido pocas llamadas telefónicas, explicando su estrategia farmacológica en términos generales y advirtiendo: “No hay nada garantizado”.

“No se sorprendió”


Eso desde luego. Ahmed avanzaba por terreno prácticamente inexplorado cuando le suministró a Herbert una combinación de fármacos empleados normalmente para tratar el mal de Parkinson, la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Sin embargo, había visto que ese tipo de fármacos habían ayudado a otros pacientes suyos con lesión cerebral en el Centro Médico del Condado de Erie a recuperar la memoria y el poder de concentración, y a estar menos inquietos o irritables.

Incluso había visto cómo esa clase de medicinas sacaban a la gente del estado de coma -en el que los ojos permanecen cerrados y la persona completamente inconsciente- y otras clases de inconsciencia en diversos niveles, aunque no después de 10 años como Herbert.

Así, cuando se enteró que el ex bombero había mejorado, “no me sorprendió”, afirmó Ahmed, especialista en rehabilitación. “Desde el principio estaba esperando que hubiese un cambio en él”.

En los días subsiguientes, el paciente de 44 años ha seguido conversando esporádicamente e incluso ha jugado a atrapar un balón de fútbol.


El bombero que superó lesiones cerebrales

En diciembre de 2002, Linda, la esposa del bombero Herbert, visitó al galeno. El bombero había sufrido lesiones cerebrales cuando le cayó un tejado encima en un incendio siete años atrás. Decía que no podía hacerse nada para mejorar su estado.

¿Podría él ayudarlo?

“Podríamos intentarlo”, respondió Ahmed, quien se puso a trabajar con Herbert, asignándole un fármaco tras otro.

Después que Herbert habló durante 14 horas con su familia el 30 de abril de este año, Ahmed no se percató de la importancia de la noticia, sino hasta cuando se enteró estaban organizando una conferencia informativa. “Empecé a darme cuenta que era algo importante”, afirmó.

La familia de Herbert dijo que había tenido una recaída después de su larga conversación y ahora sólo tenía la mente clara en ciertos momentos. Sin embargo, en los días siguientes habló más y ahora sonríe, incluso, llegó a jugar a trapar un balón.

“Nunca me doy por vencido”, sostuvo Ahmed. “Nunca se den por vencidos. Siempre debe haber esperanza. Y Dios los ayudará”.


Para graduarse repasaba textos en los trenes

Sus deseos de superación y ayuda al prójimo lo llevaron de Pakistán a EE.UU.

Con fe. Antes de creer en la ciencia dice creer en Dios. Foto EDH

El ahora doctor Ahmed creció en Karachi, Pakistán, sexto de nueve hijos. Su padre era abogado.

Cuando tenía 15 años, recuerda, escuchó a su familia conversar sobre cuál debería ser la carrera de Ahmed: ingeniero, abogado o médico.

Nadie le preguntó qué prefería, pero él dijo que deseaba ser doctor, simplemente porque quería ayudar a los enfermos.

Después de asistir a la universidad y a la facultad de Medicina en Karachi, partió a Estados Unidos para recibir un mejor entrenamiento en medicina. “Quería hacer algo, quería ser alguien”, aseveró.

Cuando llegó, algunas personas intentaron desalentarlo, diciéndole que nunca hallaría tiempo para ganarse la vida mientras estudiaba para los exámenes estadounidenses de medicina.

Pero sí trabajó, realizando pruebas médicas y extrayendo muestras de sangre para compañías de seguros con el fin de sostenerse a sí mismo en Nueva York, y estudiando sus textos en los trenes subterráneos y los autobuses entre cita y cita.

Después de recibir algo de entrenamiento en Nueva York, hizo su período de prácticas en el Centro Médico de la Universidad de Boston, donde le atrajo la idea de atender lesiones cerebrales.

Ese tipo de pacientes presentan una serie de problemas, que incluyen no sólo déficits en sus funciones mentales, sino también, fluctuaciones en el estado de ánimo y el comportamiento que pueden hacer que una persona normalmente tranquila se ponga furiosa de repente, provocando una grave tensión en la familia, afirmó Ahmed.

“Ellos (los familiares) no lo entienden, y se preguntan '¿por qué actúa así?'”, dijo. Por eso Ahmed -que da seguimiento a sus pacientes después que salen del hospital-trabaja tanto con los enfermos como con sus parientes.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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