elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La ONG queda en letargo

La casa será entregada a una entidad del gobierno. Sus bienes irán a una bodega

Publicada 23 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Empacando. Libros, folletos y otros documentos serán embodegados para en el futuro decidir
su destino. Foto: EDH/Wilfredo Díaz

Adda Montalvo
amontalvo@elsalvador.com
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com


El Patronato Pro Patrimonio Cultural decidió cerrar su sede y cesar sus actividades después de 22 años. Así lo confirmó Pedro Escalante Arce, historiador y primer vocal de la ONG cultural, el sábado por la mañana.

Ese día, Escalante y otros ayudantes empacaron los libros, fotografías y otros documentos de la entidad en cajas de cartón. Todo esto con el objetivo de dejar vacía la casa que durante 14 años albergó a la organización, en el pasaje Senda Florida sur, contiguo al Banco Hipotecario.

El historiador explicó que el Patronato no desaparece como institución, porque mantendrá su personería jurídica, pero sí, entra en un “letargo de actividades”.

Lo que sí se clausura es su sede. Esta fue conocida, desde hace un par de años, como el Centro de Cultura y Arte Vilma de Choussy, en honor a su antigua directora.

La edificación será entregada el viernes a las autoridades del Fondo de Saneamiento y Fortalecimiento Financiero (Fosaffi). La entidad gubernamental es la verdadera dueña del inmueble, el cual es considerado un bien cultural.

Las razones

Los problemas del Patronato comenzaron en diciembre de 2004, a raíz del robo de una figurilla arqueológica del museo de Joya de Cerén, en San Juan Opico, pues ayudaba en la administración de ese sitio a Concultura.

Pinacoteca. Entre las propiedades de la ONG se encuentra una colección de pintura nacional y planos arqueológicos. Foto: EDH/Wilfredo Díaz

El presidente de esta última, Federico Hernández Aguilar, solicitó a la Corte de Cuentas hacer una auditoría de las finanzas de la ONG, aduciendo que había anomalías y desórdenes administrativos.

Se ha intentado, en repetidas ocasiones, conocer el resultado de ese examen, pero ni en la entidad contralora ni Hernández han querido dar detalles. Escalante Arce se refirió al tema, pero sin ahondar mucho.

“Hubo fallas administrativas”, aceptó. Pero, “¿cuántas instituciones culturales que reciben dinero de Concultura no están con problemas?”, preguntó.

Añadió que las ONG son instituciones privadas, impulsadas por el voluntariado y que pueden cometer sus fallas. “Pero con el robo de la pieza el Patronato no tiene absolutamente ninguna responsabilidad”, resaltó el también secretario de la Academia de la Historia.

Con el cierre de la sede del Patronato se queda sin albergue la colección del Museo Forma de la pintora Julia Díaz, que se expuso en el lugar por más de una década.

Parte del inmobiliario ha sido donado a parroquias y otras instituciones. Algunas cosas le serán devueltas a Concultura, sus documentos administrativos los guardarán y otros los entregarán al Departamento de Arqueología de esa dependencia.

Yeso. Una escultura de Don Quijote esperaba ser guardada junto con los demás bienes. Foto: EDH/Wilfredo Díaz

Fuentes del Ministerio de Gobernación manifestaron que la ONG existirá siempre y cuando renueve su autorización, presente el balance financiero y compruebe la renovación de su Junta Directiva cada año, a pesar de no realizar ninguna actividad.

Cerró sus puertas

Después de más de 22 años de una existencia fructífera y trascendente, iniciada como un grupo de apoyo para la conmemoración en 1983 del centenario del Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán, cerró sus puertas el Patronato Pro Patrimonio Cultural de El Salvador.

El Patronato deja una estela de logros y aciertos en grandes proyectos llevados a feliz término; en primera fila los parques arqueológicos de Joya de Cerén y San Andrés, que no existirían si no hubiera sido por los afanes de un Patronato que no escatimó esfuerzos en esos sitios tan significativos para su mejor ordenamiento y adecuación y la construcción de sus respectivos museos. La investigación arqueológica también fue especialmente favorecida.

La casa fue un amplio espacio de muestras artísticas y de exposiciones. El Patronato fue el fiel colaborador del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte y, cuando su creación, uno de sus más convencidos promotores. Trabajó a la par de sus presidentes doña Claudia Allwood, don Roberto Galicia y don Gustavo Herodier, y ha convertido a Concultura en el afortunado receptor del legado de obras físicas en San Andrés y Joya de Cerén, donde la institución invirtió la parte más significativa de su caudal junto con las contribuciones de los generosos donantes privados que acudieron a su llamado.

Cierre. Pedro Escalante Arce es miembro de la ONG desde principios de los años 90. Foto: EDH/Wilfredo Díaz

Nadie se identificó tanto con el Patronato y le brindó su más fuerte impulso y desarrollo como la gran promotora cultural que fue doña Ana Vilma de Choussy, a quien el Patronato le debió su mejor y decisivo éxito. Una gran amiga, una gran mujer, que las palabras difícilmente pueden ponderar en toda su magnitud.

La actual presidenta del Patronato, doña Jeannette de Sola, con plenitud de ánimo supo poner dignidad y entereza cuando asomaron los signos de la adversidad. Ahora el lugar permanecerá a la espera de mejores días, con sus actividades en letargo pero con esperanza en el futuro, pues solamente la casa ha clausurado su existencia.

El Patronato marcó una época y cumplió su compromiso con el país a través de una labor que quiso ser lo óptimo. Ahora, hace un alto en el camino y se retira discreto de sus expresiones públicas, con la serenidad del satisfecho deber de patria y de la insustituible experiencia. Se retira con la discreción de un pundonor de buena cuna, con la mesura de una honra de buena casta. Opinión de Pedro Escalante Arce

El robo en Joya de Cerén

En diciembre de 2004, una figurilla femenina precolombina del siglo VII, del Museo de Joya de Cerén (San Juan Opico, La Libertad) fue robada.

El sitio arqueológico, Patrimonio Mundial de la Humanidad, es manejado por Concultura y era coadministrado por el Patronato Pro Patrimonio Cultural (ONG que también veía el sitio arqueológico de San Andrés, La Libertad), desde 1994.

Debido a esto, Concultura demandó una auditoría del Patronato, que recibía al menos 80 mil dólares anuales por parte del Gobierno.

Hasta el momento no se sabe el resultado de dicho procedimiento ni del paradero de la pieza. Hoy ambos sitios arqueológicos son administrados por la Fundación Nacional de Arqueología (Fundar).

Una casa con estilo neocolonial

El salvadoreño Armando Sol (1909-1983) es el arquitecto creador, en 1936, de esta casa ubicada en el Pasaje Senda Florida Sur y avenida Dr. Manuel Enrique Araujo.

Hierro forjado F Es una de las características de su estilo
arquitectónico. Foto: EDH

El estilo arquitectónico del inmueble es neocolonial. Esta corriente se caracteriza por retomar el estilo de las casas españolas coloniales: arcos de medio punto, hierro forjado, tejas, columnas redondas y salomónicas y madera como ornamentación –explican Víctor Rivas y Tatiana Cruz en su tesis de graduación de arquitectura–.

La casa perteneció desde sus inicios a la familia Pinto. Con el paso de los años, se utilizó como oficinas, colegios y otras actividades. Posteriormente, fue adquirida por el Banco Hipotecario (que está contiguo) A principios de 1990, el arquitecto Salvador Choussy restauró la vivienda y se convirtió en la sede y rostro del Patronato Pro Patrimonio Cultural.

Con el cese de actividades de la ONG, la casa será entregada al Fondo de Saneamiento y Fortalecimiento Financiero (Fosaffi), su actual dueño. Pedro Escalante dijo que, actualmente, ésta sufre de filtraciones de agua y que la última actividad del Patronato iba a ser una recolecta de fondos para su reparación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW