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Hay que ver todo el bosque

El TLC es un tema de interés nacional y debe ser abordado como tal, sin demagogia ni populismo. El abordaje tiene que ser serio, se tiene que ver todo el bosque en su conjunto y no sólo los árboles

Publicada 23 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Guillermo Gallegos*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Existen temas que deben tratarse con una dimensión nacional, sobre todo cuando está en juego el bienestar de nuestro pueblo. Este es el caso del Tratado de Libre Comercio entre Centro América y los Estados Unidos, conocido como TLC, instrumento que contribuirá a generar más y mejores empleos.

No obstante, lamentablemente vemos cómo la izquierda radical salvadoreña, con el coro de grupos de presión nacionales e internacionales, ha lanzando una ofensiva de desinformación en contra de este tratado, intentando hacer creer que es negativo para los intereses del pueblo salvadoreño.

Al respecto, el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, dijo: "Hace falta hacer un balance objetivo y técnico y no aprovechar este tema (Tratado de Libre Comercio) para política partidaria, porque nos estamos jugando la estabilidad y el trabajo de miles de personas". (El Diario de Hoy, página 18, lunes 16 de mayo de 2005).

Nuestro máximo dirigente de la Iglesia Católica ha abordado el fondo de la discusión del TLC. Lo que pasa es que la izquierda pretende "satanizar" este acuerdo entre países que establece las condiciones para comercializar bienes y servicios, buscando beneficios mutuos. Son reglas claras para el comercio.

El TLC amplía los mercados para comercializar productos nacionales, disminuye costos de materia prima que no se producen localmente, incentiva la diversificación de los productos e incrementa las oportunidades para la inversión nacional y extranjera a través de un marco jurídico estable.

En síntesis, permitirá la generación de más empleos que tanto necesitamos los salvadoreños.

Son múltiples los beneficios que tendrá El Salvador con el TLC. Habrá acceso preferencial al mercado más grande del mundo, que es además nuestro mayor socio comercial, ya que es el destino del 67 por ciento de nuestras exportaciones; acceso a la importación de materias primas y productos intermedios de mejor calidad a precios competitivos y con menores aranceles.

Sólo el hecho de contar con más de 400 millones de consumidores potenciales, debería ser motivo para que todos los sectores apoyaran este Tratado, dejando a un lado los intereses políticos personales y de grupo, debido a que estamos obligados a velar por el bienestar de la colectividad, en especial de los más necesitados, quienes en estos momentos reclaman más empleos.

Teniendo en cuenta estos beneficios, los presidentes de Centro América realizaron recientemente una gira por varias ciudades de los Estados Unidos, donde se reunieron con el Presidente George Bush, líderes empresariales y políticos.

Los mandatarios de la región pidieron a los congresistas norteamericanos que aprueben el Tratado para impulsar un desarrollo económico sostenido y fortalecer la democracia en la región.

Mientras los jefes de Estado, en especial nuestro Presidente Elías Antonio Saca, realizaban este esfuerzo, un diputado del FLMLN participaba en marchas callejeras en Washington, protestando contra el TLC. Además de ser una posición política apátrida, el legislador farabundista viajó con viáticos y boleto aéreo pagado por los contribuyentes, ya que fue autorizado para salir en misión oficial.

El TLC es un tema de interés nacional y debe ser abordado como tal, sin demagogia ni populismo. El abordaje tiene que ser serio, se tiene que ver todo el bosque en su conjunto y no sólo los árboles. Es un instrumento estratégico para propiciar mejores oportunidades de desarrollo. Por lo tanto, es imprescindible un despojo de las ideologías dogmáticas para comprender a cabalidad los beneficios del TLC.

Si la izquierda radical se opone al TLC por razones ideológicas, ¿qué propone para generar más fuentes de empleo? ¿Cuál es la alternativa? El pueblo merece respeto y las respuestas a estas preguntas.

Todo partido político es parte de la sociedad. Y como tal debe actuar, nunca en contra de los altos intereses de las mayorías. De lo contrario, está faltando a su función principal y el pueblo tiene la potestad de juzgar esta actuación que va en detrimento del desarrollo.

*Diputado de ARENA.

 


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