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Guillermo
Gallegos*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Existen temas que deben tratarse con una dimensión nacional,
sobre todo cuando está en juego el bienestar de nuestro pueblo.
Este es el caso del Tratado de Libre Comercio entre Centro América
y los Estados Unidos, conocido como TLC, instrumento que contribuirá
a generar más y mejores empleos.
No obstante, lamentablemente vemos cómo la izquierda radical salvadoreña,
con el coro de grupos de presión nacionales e internacionales,
ha lanzando una ofensiva de desinformación en contra de este tratado,
intentando hacer creer que es negativo para los intereses del pueblo salvadoreño.
Al respecto, el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle,
dijo: "Hace falta hacer un balance objetivo y técnico y no
aprovechar este tema (Tratado de Libre Comercio) para política
partidaria, porque nos estamos jugando la estabilidad y el trabajo de
miles de personas". (El Diario de Hoy, página 18, lunes 16
de mayo de 2005).
Nuestro máximo dirigente de la Iglesia Católica ha abordado
el fondo de la discusión del TLC. Lo que pasa es que la izquierda
pretende "satanizar" este acuerdo entre países que establece
las condiciones para comercializar bienes y servicios, buscando beneficios
mutuos. Son reglas claras para el comercio.
El TLC amplía los mercados para comercializar productos nacionales,
disminuye costos de materia prima que no se producen localmente, incentiva
la diversificación de los productos e incrementa las oportunidades
para la inversión nacional y extranjera a través de un marco
jurídico estable.
En síntesis, permitirá la generación de más
empleos que tanto necesitamos los salvadoreños.
Son múltiples los beneficios que tendrá El Salvador con
el TLC. Habrá acceso preferencial al mercado más grande
del mundo, que es además nuestro mayor socio comercial, ya que
es el destino del 67 por ciento de nuestras exportaciones; acceso a la
importación de materias primas y productos intermedios de mejor
calidad a precios competitivos y con menores aranceles.
Sólo el hecho de contar con más de 400 millones de consumidores
potenciales, debería ser motivo para que todos los sectores apoyaran
este Tratado, dejando a un lado los intereses políticos personales
y de grupo, debido a que estamos obligados a velar por el bienestar de
la colectividad, en especial de los más necesitados, quienes en
estos momentos reclaman más empleos.
Teniendo en cuenta estos beneficios, los presidentes de Centro América
realizaron recientemente una gira por varias ciudades de los Estados Unidos,
donde se reunieron con el Presidente George Bush, líderes empresariales
y políticos.
Los mandatarios de la región pidieron a los congresistas norteamericanos
que aprueben el Tratado para impulsar un desarrollo económico sostenido
y fortalecer la democracia en la región.
Mientras los jefes de Estado, en especial nuestro Presidente Elías
Antonio Saca, realizaban este esfuerzo, un diputado del FLMLN participaba
en marchas callejeras en Washington, protestando contra el TLC. Además
de ser una posición política apátrida, el legislador
farabundista viajó con viáticos y boleto aéreo pagado
por los contribuyentes, ya que fue autorizado para salir en misión
oficial.
El TLC es un tema de interés nacional y debe ser abordado como
tal, sin demagogia ni populismo. El abordaje tiene que ser serio, se tiene
que ver todo el bosque en su conjunto y no sólo los árboles.
Es un instrumento estratégico para propiciar mejores oportunidades
de desarrollo. Por lo tanto, es imprescindible un despojo de las ideologías
dogmáticas para comprender a cabalidad los beneficios del TLC.
Si la izquierda radical se opone al TLC por razones ideológicas,
¿qué propone para generar más fuentes de empleo?
¿Cuál es la alternativa? El pueblo merece respeto y las
respuestas a estas preguntas.
Todo partido político es parte de la sociedad. Y como tal debe
actuar, nunca en contra de los altos intereses de las mayorías.
De lo contrario, está faltando a su función principal y
el pueblo tiene la potestad de juzgar esta actuación que va en
detrimento del desarrollo.
*Diputado de ARENA.

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