elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Pobladores vigilan el mar

En casa. En caseríos y cantones de Ahuachapán, la gente se rehusa a abandonar sus hogares y dice que afrontarán la seria amenaza en sus viviendas


Publicada 20 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

Esperanza. Cientos de ahuachapanecos han sido trasladados a refugios temporales; sin embargo, la mayoría no quiere dejar sus casas. Foto EDH/Arturo Silva

Jorge Beltrán/Roberto Zambrano
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Hasta ayer al mediodía, pocos habitantes de la zona costera del departamento de Ahuachapán, donde se había previsto que el huracán Adrián entrase al territorio salvadoreño, habían evacuado la zona.

A las 3:00 p.m. miembros del comité de emergencia del municipio de San Francisco Menéndez, dijeron que habían evacuado a unas 75 familias de El Tamarindo y Bola de Monte.

Pero la mayoría de residentes en la Barra de Santiago, Garita Palmera, Bola de Monte y otros aledaños prefirieron quedarse a esperar que el fenómeno no golpeara con la fuerza que se había anunciado la víspera.

Sin embargo, el alcalde de la villa de San Francisco Menéndez, Remigio Morales, dijo que la evacuación sería obligada por la Policía Nacional Civil, apoyada por soldados, en caso de que el Comité de Emergencia Municipal lo considerase conveniente.

Pero Carlos Morán, de 50 años, un pescador que reside en la Barra de Santiago, dijo que no evacuaría su vivienda pese a que ha sido advertido de los riesgos que corre junto a su familia.

Morán narró ayer en la mañana a periodistas que, como él, muchos habitantes del lugar se habían pasado la noche en vela, con los ojos puestos en el mar.

Cenagoso. En los caminos rurales hay desprendimientos. Foto EDH/Arturo Silva

Pese a que las autoridades les han advertido del peligro, han acomodado cuatro albergues y puesto a disposición los transportes necesarios, la gente dice que afrontará la amenaza en casa.

Hasta ayer al mediodía eran pocos los residentes de esos caseríos costeños que habían han abandonado sus domicilios por sus propios medios a casas de sus parientes, que viven alejados del mar.

Hasta ayer en la mañana, decenas de adultos y niños se mantenían a la expectativa frente al mar que, según dijeron, se mantenía de lo más normal, tan sólo un poco movido, esto es, con poco intervalo entre tumbos y olas.

En Bola de Monte, varios vecinos se mostraban preocupados nada más porque la bocana del Río Paz estaba obstruida, lo que podría tener como consecuencia, la inundación del caserío.

Por si acaso, gran parte de hombres, jóvenes y niños se han calado ya sus calzonetas y camisetas para afrontar a nado la emergencia, algo que, según refieren los más viejos, ya están acostumbrados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW