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Esperanza. Cientos de ahuachapanecos han sido trasladados a refugios
temporales; sin embargo, la mayoría no quiere dejar sus casas.
Foto EDH/Arturo Silva
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Jorge Beltrán/Roberto
Zambrano
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Hasta ayer al mediodía, pocos habitantes de la zona costera del
departamento de Ahuachapán, donde se había previsto que
el huracán Adrián entrase al territorio salvadoreño,
habían evacuado la zona.
A las 3:00 p.m. miembros del comité de emergencia del municipio
de San Francisco Menéndez, dijeron que habían evacuado a
unas 75 familias de El Tamarindo y Bola de Monte.
Pero la mayoría de residentes en la Barra de Santiago, Garita Palmera,
Bola de Monte y otros aledaños prefirieron quedarse a esperar que
el fenómeno no golpeara con la fuerza que se había anunciado
la víspera.
Sin embargo, el alcalde de la villa de San Francisco Menéndez,
Remigio Morales, dijo que la evacuación sería obligada por
la Policía Nacional Civil, apoyada por soldados, en caso de que
el Comité de Emergencia Municipal lo considerase conveniente.
Pero Carlos Morán, de 50 años, un pescador que reside en
la Barra de Santiago, dijo que no evacuaría su vivienda pese a
que ha sido advertido de los riesgos que corre junto a su familia.
Morán narró ayer en la mañana a periodistas que,
como él, muchos habitantes del lugar se habían pasado la
noche en vela, con los ojos puestos en el mar.
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Cenagoso. En los caminos rurales hay desprendimientos. Foto
EDH/Arturo Silva
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Pese a que las autoridades les han advertido del peligro, han acomodado
cuatro albergues y puesto a disposición los transportes necesarios,
la gente dice que afrontará la amenaza en casa.
Hasta ayer al mediodía eran pocos los residentes de esos caseríos
costeños que habían han abandonado sus domicilios por sus
propios medios a casas de sus parientes, que viven alejados del mar.
Hasta ayer en la mañana, decenas de adultos y niños se mantenían
a la expectativa frente al mar que, según dijeron, se mantenía
de lo más normal, tan sólo un poco movido, esto es, con
poco intervalo entre tumbos y olas.
En Bola de Monte, varios vecinos se mostraban preocupados nada más
porque la bocana del Río Paz estaba obstruida, lo que podría
tener como consecuencia, la inundación del caserío.
Por si acaso, gran parte de hombres, jóvenes y niños se
han calado ya sus calzonetas y camisetas para afrontar a nado la emergencia,
algo que, según refieren los más viejos, ya están
acostumbrados.

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