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Problemas se acumulan en varios refugios de Acajutla
Abatidos. En los albergues carecían de
comida, colchonetas y frazadas. Los médicos detectaron casos de
conjuntivitis y diarreas
Publicada 20 de mayo 2005 , El Diario de Hoy
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Sacrificios. Sin importar los peligros, socorristas exponían
su seguridad para persuadir a quienes viven en zonas de riesgo,
de desalojar sus viviendas. Foto EDH/Mario
Beltrán
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Marlon Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Antes de sufrir los estragos del huracán Adrián, centenares
de residentes en Acajutla, Sonsonate, ya estaban desesperados.
Para quienes se trasladaron de sus casas en el barrio La Coquera, al albergue
instalado en el Instituto Nacional de la ciudad, las sorpresas fueron
desagradables.
No había colchonetas ni frazadas, menos comida o agua suficiente.
Varios se quejaban de que desde la noche del miércoles soportaron
frío.
A las ocho de la mañana de ayer fueron visitados por médicos
de la Unidad de Salud que les llevaron una nueva preocupación.
Detectaron a tres personas que padecen conjuntivitis y el temor al contagio
era grande entre los hacinados.
Hubo también algunos casos de diarreas y enfermedades respiratorias
entre los niños.
Al mediodía los encargados del albergue distribuyeron un sencillo
almuerzo.
En las zonas de riesgo, las dificultades eran otras. Socorristas inspeccionaban
viviendas y llamaban a los pobladores a abandonarlas por el riesgo de
inundaciones. Muchos se negaron a atenderles.
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A comer. Lilian Valle y Armando Cea comparten los pescados que
el segundo atrapó la mañana de ayer.. Foto
EDH/Mario Beltrán
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En la noche, cuando el temor a la llegada del huracán era grande,
la Capitanía del Puerto de Acajutla esperaba que llegaran alimentos
proporcionados por el Comité de Emergencia Nacional.
El teniente Carlos Torres anticipó sus agradecimientos a quienes
lleven ayuda a los albergues que funcionan en el Instituto Nacional, escuelas
Lisandro Zepeda, Fe y Alegría y cantón Kilo Cinco.
Necesidades en los albergues
- Ayer por la noche las autoridades de Acajutla esperaban que el Comité
de Emergencia Nacional les enviara dotaciones de alimentos.
- Eran las ocho de la noche cuando tenían a su cargo a más
de 800 personas que habían abandonado sus hogares.
- Para ellos necesitan frazadas, ropa, leche en polvo, granos básicos,
comida, accesorios para bebés, agua potable y colchonetas.
Fue a pescar por la falta de alimentos
A Jorge Armando Cea y su familia los desalojaron de su casa situada
cerca de la bocana del río Sensunapán y los llevaron al
Instituto Nacional de Acajutla.
Se sintió más seguro, pero ayer en la mañana el hambre
era grande y no les habían proporcionado ningún alimento.
Preocupado por las advertencias sobre los riesgos de inundaciones, pero
también por el hambre de sus parientes, tomó sus redes y
fue a pescar.
Lo hizo con cuidado, cerca de la orilla y para su fortuna, logró
atrapar varios pequeños ejemplares que poco después compartía
con su esposa Marta Lilian.

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