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Refugio. Varias personas se protegen de la lluvia mientras son
llevados a tierra firme en una embarcación.
Foto EDH/Insy Mendoza
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Insy mendoza
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La prevención salva vidas. Cuando la Fuerza Naval llegó
ayer a la isla Perico, en el Golfo de Fonseca, en San Alejo, La Unión,
sólo desalojó a 22 de las 180 personas que residen en el
sitio. El resto había evacuado el sector desde el miércoles.
Fue un poco difícil convencer a quienes se habían quedado
en el sitio. No fue tarea sencilla persuadirlos de los peligros existentes,
según explicó el capitán de navío Daniel Castellanos.
Castellanos dijo que tuvieron que insistir mucho para que abandonaran
sus hogares y escasos bienes. Les detallaron el peligro al que se exponían
por la proximidad del huracán Adrián y pese a ello, no aceptaban
desalojar.
Una de las personas que se negaban a salir era Francisca Torres, quien
expresó que no quería dejar sus bienes abandonados. Pero
decidí dejar las cosas por miedo a morir aquí, indicó.
Una nave de la Fuerza Naval fue usada para trasladar a las personas. Ellos
emprendieron el viaje que un día antes habían efectuado
la mayoría de sus vecinos en el mismo tipo de embarcación.
Se pretendía llevarlos al albergue que se estableció en
el local de la alcaldía. Pocos aceptaron, la mayoría tiene
parientes en la zona y optaron por pedirles refugio.
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A salvo. Una lancha de la Fuerza Naval fue usada ayer. Foto
EDH/Insy Mendoza
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Más
Esta fue la acción más importante efectuada en la zona.
Las diferentes autoridades consideraban que en caso de una catástrofe,
el acceso a la isla sería casi imposible y los daños serían
considerables.
Pero el comité de emergencia municipal tuvo mucho más trabajo.
Andrés Gómez, edil de San Alejo, agradeció a los
pobladores de la isla por atender oportunamente las indicaciones para
retirarse de la zona y explicó que en la tarde desalojaron a cerca
de 25 familias del cantón El Rincón, todos residentes a
orillas del río El Güisquil.
La mayoría de personas trasladadas a tierra firme estaba consternada.
Tienen miedo de perder sus bienes y esperan que la emergencia termine
pronto para reiniciar su vida normal.
Traslados hacia sitios seguros
Habilitar albergues fue sencillo en Usulután, las dificultades
eran convencer a muchas personas de usarlos y abandonar sus propiedades.
Fue uno de los problemas más significativos ayer. En la comunidad
Las Gavetas, por el Bajo
Lempa, hubo 50 familias aisladas ayer al inundarse el sector. El alcalde
David Barahona insistía en que la zona tenía que ser desalojada
e incluso pidió apoyo aéreo.
Mientras, en Santiago de María, 417 familias que viven en casas
de lámina, se resistían a retirarse de ellas, pese a las
advertencias.
Muchos atendieron por el temor a que las frágiles viviendas no
soportaran la fuerza de las lluvias y el viento.
Luego el alcalde Roberto González expresó su preocupación
por no contar con alimentos suficientes para atender a todos los damnificados.
Los deslizamientos de tierra son el más grande temor para residentes
en Berlín. El cantón Las Burras, en el Alto Lempa, es un
sector de peligro cada vez que hay descargas en los embalses.
En los diferentes municipios de peligro, las autoridades se esforzaban
por trasladar a quienes pueden sufrir desgracias. Muchos no quisieron
atender.

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