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No quieren que les roben

Lucha. Los miembros del Comité de Emergencia Municipal exhortaron al desalojo de la zona. Los habitantes afirman que las lluvias no provocarán daños en los terrenos donde viven


Publicada 20 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

Enérgica. La alcaldesa Milagro Navas explica al grupo familiar Pérez Pérez sobre los riesgos de quedarse dentro de las viviendas. Foto EDH/Mauricio Cáceres

Lorena Baires
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Milagro Navas, edil de Antiguo Cuscatlán, llegó ayer durante la mañana a la comunidad El Tanque II, en la ribera de la quebrada El Piro.

“¡Señores, no les vengo a preguntar si se quieren ir. Deben salir ya, porque sólo tenemos cuatro horas para evacuarlos. Esto se va a desbordar!”, repetía a las familias que hallaba por las orillas del afluente.

El primer grupo en ser advertido fue los Perdomo. La alcaldesa se molestó al verlos dentro de las casas porque -según ella- desde ayer por la tarde tenían una orden de evacuación.

“Es el colmo, temprano vinimos a avisar y no se han ido. Son sus vidas las que queremos salvar, no se preocupen por las cosas”, decía a su paso.

Salvador Méndez, jefe de familia, ordenó a todas las mujeres y a los niños que se fueran al albergue comunal. Él arriesgaría su vida para cuidar las pertenencias que están bajo las láminas.

No quiere dejar sola la vivienda porque teme que los ladrones se lleven todo. No confía en la Policía, pero tampoco le teme a la fuerza del viento y de las aguas que corren a unos metros de la frágil casa.

Más incrédulos


Navas seguía tocando puertas: “¡Hijita, llamá a tu mamá que quiero hablar con ella! La familia Pérez Pérez no quiere dejar la casa: “Y si nos roban todo, qué vamos a hacer”. La edil les regañaba: “Piensen en su seguridad”.

La munícipe estaba con un buen grupo de rescatistas y policías que tenían como misión trasladar a todas las personas de esa comunidad.

Ernesto Melara, gerente de Servicios de la comuna, explicaba bajo la pertinaz lluvia que las familias deben tener seguridad de que ellos les proveerán de colchonetas, agua y alimentos.

El único albergue está en la Escuela Walter Thilo Deininger, que tiene cuatro edificios y un anfiteatro grande.

El concejal Ivo Motta trataba de convencer a Silvia Guzmán de 16 años, para que abandonara su casa de adobe. La niña, con temor en los ojos, se negaba a esa realidad. “Dicen que viene fuerte, pero si es necesario me tendré que ir, no quiero dejar mis cositas”.

Contaba que durante otras lluvias la vivienda se llena de agua, pero que lo han superado cada año. No piensa que El Piro la dañe.

No sólo la comunidad El Tanque estaba en un riesgo, sino El Milagro, Lomas de Candelaria y Los Mangones. Todas se encuentran muy alejadas de la urbe y en las zonas montañosas con un riesgo de deslizamientos.

Carlos Alemán, síndico de la alcaldía, comentaba a las 7:00 de la noche que el caudal del afluente El Piro subía de manera considerable y que las familias debían alejarse de ese sitio.

Las comunidades El Tanque I y II, y La Cuchilla eran las más vulnerables y con mucha población.

“Estamos monitoreando cada 30 minutos los lugares cercanos a la quebrada y los que tienen amenaza de que la tierra se desborde. A la vez, indicamos a las familias el nivel de riesgo que corren de seguir dentro de las casas”, detallaba Alemán.

A esa hora ya contaban con 180 personas evacuadas, según el Comité de Emergencia Municipal.

La comunidad Los Mangones se encuentra dentro de la finca La Labranza y es peligrosa por las cantidades de tierra que suelen caer después de las tormentas.
El Coen dará atención las 24 horas. Para pedir ayuda se puede llamar al teléfono: 2243-1075/5506

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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