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Imprudencia en línea férrea

Seguridad. La policía viaja en los vagones para evitar que personas jueguen en la vía. Algunos habitantes a lo largo del recorrido bromean al subir y bajar de los peldaños


Publicada 20 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Riesgo. Este joven descansa en el puente sobre el río Acelhuate, conocido como B5, mientras la locomotora se avecina. No temen ser golpeados por las máquinas.Foto EDH/Lissette Lemus


Lorena Baires
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


El fuerte silbato del tren se escucha a metros de distancia en la colonia Credisa, en Soyapango. Varias personas que trabajan en el mantenimiento de los rieles se percatan.

“Ya viene, cuando esté cerca dejamos de trabajar y nos hacemos al lado”, dice Teodoro Rubio, uno de los obreros de Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (Fenadesal).

Mientras, algunos niños juegan al equilibrio sobre el durmiente. La locomotora se acerca y las madres de los menores ignoran el peligro.

En un recorrido realizado ayer, se observó cómo varios jóvenes atentan contra su vida al permanecer en los rieles.

Luego del accidente que sufrió el lunes pasado Irma Escamilla, quien perdió un pie, un grupo de seis policías viajan entre los vagones. La misión es evitar que los habitantes jueguen sobre la arteria.

Juan Antonio Nuila, encargado de la señales, porta una banderilla roja, que utiliza cuando las personas suben al tren.

Demanda. Usuarios que viajaron ayer a las 7:00 de la mañana. Foto EDH/Lissette Lemus

“Ondeo la bandera todo el tiempo que nos detenemos para que la gente suba, y le hago una señal al maquinista cuando ya han subido”, asegura.

Para Nuila, hay accidentes que ocurren por el descuido de la población, ya que el sonido del silbato es fuerte y llevan luces altas todo el tiempo.

Necesidad


Los usuarios entrevistados lamentan la tragedia de esta semana. Sin embargo, consideran que la máquina no debe dejar los recorridos porque hay mucha gente que necesita este tipo de transporte.

Ana Palacios construyó su casa sobre el derecho de vía y utiliza el tren. “Tengo necesidad de viajar porque viajo a diario a la Tiendona para abastecer mi pequeño negocio. De lo contrario me tocaría pagar”, dice.

María Consuelo Villatoro es otra residente a la orilla de la línea férrea. Indica que todos conocen los horarios en que viaja la locomotora y no es posible poner como excusa que “no se fijaron que el tren venía”.

A Irma Escamilla le fue amputado su pie derecho al ser embestida por el tren en la comunidad Paraíso 2 en Soyapango. Foto EDH/Lissette Lemus

En la estación, algunos se unieron para mostrar su apoyo al maquinista. Consideran que mucha gente es imprudente al estar cerca de la línea y no apartarse en el momento en que se acerca la máquina.

Los agentes que viajaban ayer por la mañana decían que a diario observan a los niños que suben y bajan de los peldaños.

“Son menores que andan descalzos y cuyos padres no tienen cuidado al dejarlos solos en la calle. Milagro es que no haya muerto uno”, comentó el agente.

José López, un usuario del servicio, recomienda que capaciten a los residentes de la línea, que les hagan saber los horarios de los viajes y, sobre todo, los peligros que corren al permanecer sobre los durmientes.

A falta de once días para que termine el plazo que dio Fenadesal, algunos usuarios piden que continúen los recorridos.

“La gente no respeta cuando el tren pasa”

Para muchos el beneficio y la importancia que el servicio del tren presta en varias colonias de San Salvador es muy importante.
Sin embargo, para otros el funcionamiento de esta máquina ha traído dolor por el resto de su vida.

El ferrocarril colisionó con un bus de la ruta 3 cargado de pasajeros. Hubo una persona herida y daños a una casa. Foto EDH/Lissette Lemus

A pesar del fuerte sonido de su pito, que es activado cada vez que se aproxima a una intersección de calle y donde los maquinistas consideran que existe imprudencia por parte de la población, se producen accidentes.

En febrero de 2000 un autobús de la ruta 3 fue embestido por el ferrocarril dejando una persona herida y daños materiales en una vivienda. El percance ocurrió en la comunidad las Brisas de Soyapango.

El lunes por la mañana, Irma del Carmen Escamilla sufrió una caída cuando caminaba por el estrecho espacio que hay entre las viviendas de la comunidad El Paraíso 2 y la línea férrea.

Los doctores tuvieron que amputarle el pie derecho ya que la máquina se lo trituró con una pieza del último vagón.

Rafael Aguilar, uno de los expertos maquinistas que operan el tren, asegura que en sus casi 29 años que tiene de trabajar en Fenadesal, colisionó una vez con un bus, donde murieron varias personas.

Esta versión es confirmada por José Luis Centeno y Juan Antonio Nuila, quienes acompañan a Aguilar en los viajes.

Aguilar sostiene que se han presentado innumerables emergencias, de personas que en estado de ebriedad amenazan con morir atropellados.

Agrega que logra salvar vidas al activar los sistemas de frenos de emergencias que tiene la locomotora.

“A pesar de la imprudencia de la gente, evitamos hasta donde podemos los accidentes”, dijo Aguilar.

Reglamento de tránsito
La ley establece que el tren tiene paso libre en la línea férrea

Art. 113.- “Los que circulan por los rieles tienen prioridad sobre todos los vehículos que tengan que pasar por la línea férrea. Todo automotor deberá detenerse al ver obstaculizado los rieles de un ferrocarril”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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