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Previsiones ante lo inesperado

En algunos museos se guardaron exposiciones enteras. Adrián vuelve a poner en evidencia la falta de interés en el patrimonio.

Publicada 20 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Biblioteca Nacional
Cubiertas. Ana María Ramírez, subdirectora técnica de la Biblioteca Nacional, cubre la delicada colección salvadoreña. Esta institución sufre de goteras y filtraciones por el poco mantenimiento.

Adda Montalvo/Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com


La lluviosa mañana del jueves hizo correr a las autoridades culturales del país.

La prisa era para tomar la mayor cantidad de precauciones a fin de proteger el patrimonio, ante la inminente llegada del huracán Adrián.

En el Museo de Arte (Marte), Roberto Galicia y Ana Urquilla, director y subdirectora respectivamente, cargaban –junto a otros trabajadores– la escultura de metal del brasileño Darlan Rosa hacia el interior de las instalaciones.

Esta estructura, donada por el artista a finales del año pasado, lucía en el exterior.

Otras precauciones que se tomaron en ese lugar fueron el retiro total de la exposición de grabados de Rembrant y de las obras cercanas a los ventanales.

Éstos fueron cubiertos con paneles y tirro hasta donde se pudo. Y las pinturas de la bodega fueron protegidas con plásticos.

Museo de Arte
Rembrant. Los grabados de Rembrant, que datan del siglo XVIII, fueron retirados de la sala. Aunque el edificio no sufre de filtraciones, posee ventanales que podrían ceder a la fuerza del viento.

“El problema es que esto es un fenómeno nunca antes enfrentado y no sabemos cuál va a ser su comportamiento”, expresó un apresurado Galicia.

Similar situación se vivió en el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán. Allí Gregorio Bello Suazo, su director, relató que muchas vitrinas fueron cubiertas con plásticos y la energía eléctrica fue desconectada. Sólo dejaron activo el sistema de seguridad.

En ambos museos, la vigilancia privada tenía órdenes de avisar a las autoridades respectivas de algo inesperado.

El riesgo urbano

Durante la mañana, Irma Flores, directora nacional de Sitios y Monumentos de la Dirección de Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura), visito la Casa Dueñas y el Palacio Nacional, en el centro de San Salvador.

Iglesia El Carmen
Inhabilitada. Este templo católico de Santa Tecla quedó sumamente dañado por los terremotos. Su estructura fue hecha de láminas de metal, madera y calicanto.

El presidente de Concultura, Federico Hernández, dijo que la institución estaba tomando, desde la tarde del miércoles, todas las prevenciones posibles.

Aceptó que el grado de vulnerabilidad de monumentos nacionales y sitios arqueológicos dependen del comportamiento de Adrián y afirmó que la ex Casa Dueñas, hoy de Las Academias, “es la que más nos inquieta”, en lo que respecta al patrimonio urbano.

Ésto se debe a que su rehabilitación está inconclusa y a que presenta problemas de filtración de agua y traslape de láminas.

Durante la mañana de ayer, miembros de las academias de la historia y la lengua desconectaban, guardaban computadoras y otros equipos electrónicos.

Abraham Daura, administrador de la parte de Historia, expresó que las zonas más vulnerables del inmueble serían la fachada, el ático (o tercer piso) en caso de fuertes vientos.

Edificación en Santa Ana
Vulnerable. La construcción del Palacio Municipal tiene más de cien años y también resultó dañado en 2001. A pesar de haber sido restaurado, sus materiales (madera y lámina) podrían ceder.

Los ventanales se habían reforzado con cinta adhesiva ancha, pero Daura dudaba que soportaran por la fuerza de los vientos.

Mientras tanto, en la Biblioteca Nacional, la colección salvadoreña –en el segundo nivel– había sido cubierta con plásticos.

También lo habían sido las colecciones de periódicos en la hemeroteca, y tapado algunos de los grandes ventanales. En su oficina, el director Manlio Argueta cubría su escritorio, equipo y ponía baldes para aminorar los estragos de las goteras.

Las instituciones culturales tomaban las medidas de precaución, pero estas no tendrán mucho sentido si los vientos superan los 120 kilómetros por hora.

El delicado patrimonio de tierra

El jefe de la Unidad de Arqueología, Fabricio Valdivieso, expresó ayer que los sitios más vulnerables ante el fenómeno son Tazumal, en Chalchuapa; Joya de Cerén, en San Juan Opico, y San Andrés, en Ciudad Arce.

Eglesia colonial
El Pilar. El proceso de restauración del templo católico de San Vicente camina a paso lento. La estructura resultó seriamente dañada para los sismos de 2001. Adrián podría complicar la situación.

“Tazumal ahorita tiene un riesgo moderado”, consideró por la mañana. Ésto debido a que en las recientes excavaciones -en la estructura B1-2- también se realizaron labores de consolidación del montículo. Y, en opinión del arqueólogo, estas ya probaron su resistencia con las primeras lluvias y temblores.

Gracias a los mismos procesos de consolidación, el funcionario cree que Casablanca –sitio arqueológico aledaño– tampoco sufrirá daños.

Otro que podría salir airoso del paso de Adrián es el sitio arqueológico de Cihuatán, en Aguilares, al norte de San Salvador.

Ésto en parte porque no está del todo excavado ni expuesto al aire libre y su construcción es de piedras, opinó el funcionario.

En la zona oriental del país, la gruta del Espíritu Santo, en Corinto, Morazán, aunque tiene un abrigo rocoso, corre el peligro de humedecerse demasiado.

Tanto el funcionario de Concultura y Paul Amaroli, de la Fundación Nacional para la Arqueología (Fundar), los sitios que sí pueden presentar más riesgos son San Andrés y Joya de Cerén, este último Patrimonio Mundial de la Humanidad.

El problema de San Andrés es la cobertura de cemento de sus pirámides, al igual que Tazumal.

A pesar que no se han identificado grietas y raíces de árboles muy grandes, no se sabe si el cemento pueda ceder, explicó vía telefónica el arqueólogo de Concultura.

Y en el caso de Joya de Cerén, el riesgo radica en que sus estructuras son completamente de tierra, aunque están cubiertas con techo.

Otros sitios patrimoniales de adobe que puede resultar dañados por los vientos son: la iglesia colonial El Pilar, de San Vicente; El Calvario, en Santa Ana; El Calvario, en Ahuchapán y el templo de Salcoatitán. Todos estos edificios aún poseen las huellas de los terremotos y otros están en restauración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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