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Biblioteca Nacional
Cubiertas. Ana María Ramírez, subdirectora técnica
de la Biblioteca Nacional, cubre la delicada colección salvadoreña.
Esta institución sufre de goteras y filtraciones por el poco
mantenimiento. |
Adda Montalvo/Rosemarié
Mixco
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
La lluviosa mañana del jueves hizo correr a las autoridades culturales
del país.
La prisa era para tomar la mayor cantidad de precauciones a fin de proteger
el patrimonio, ante la inminente llegada del huracán Adrián.
En el Museo de Arte (Marte), Roberto Galicia y Ana Urquilla, director
y subdirectora respectivamente, cargaban junto a otros trabajadores
la escultura de metal del brasileño Darlan Rosa hacia el interior
de las instalaciones.
Esta estructura, donada por el artista a finales del año pasado,
lucía en el exterior.
Otras precauciones que se tomaron en ese lugar fueron el retiro total
de la exposición de grabados de Rembrant y de las obras cercanas
a los ventanales.
Éstos fueron cubiertos con paneles y tirro hasta donde se pudo.
Y las pinturas de la bodega fueron protegidas con plásticos.
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Museo de Arte
Rembrant. Los grabados de Rembrant, que datan del siglo XVIII, fueron
retirados de la sala. Aunque el edificio no sufre de filtraciones,
posee ventanales que podrían ceder a la fuerza del viento.
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El problema es que esto es un fenómeno nunca antes enfrentado
y no sabemos cuál va a ser su comportamiento, expresó
un apresurado Galicia.
Similar situación se vivió en el Museo Nacional de Antropología
David J. Guzmán. Allí Gregorio Bello Suazo, su director,
relató que muchas vitrinas fueron cubiertas con plásticos
y la energía eléctrica fue desconectada. Sólo dejaron
activo el sistema de seguridad.
En ambos museos, la vigilancia privada tenía órdenes de
avisar a las autoridades respectivas de algo inesperado.
El riesgo urbano
Durante la mañana, Irma Flores, directora nacional de Sitios y
Monumentos de la Dirección de Patrimonio Cultural del Consejo Nacional
para la Cultura y el Arte (Concultura), visito la Casa Dueñas y
el Palacio Nacional, en el centro de San Salvador.
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Iglesia El Carmen
Inhabilitada. Este templo católico de Santa Tecla quedó
sumamente dañado por los terremotos. Su estructura fue hecha
de láminas de metal, madera y calicanto. |
El presidente de Concultura, Federico Hernández, dijo que la institución
estaba tomando, desde la tarde del miércoles, todas las prevenciones
posibles.
Aceptó que el grado de vulnerabilidad de monumentos nacionales
y sitios arqueológicos dependen del comportamiento de Adrián
y afirmó que la ex Casa Dueñas, hoy de Las Academias, es
la que más nos inquieta, en lo que respecta al patrimonio
urbano.
Ésto se debe a que su rehabilitación está inconclusa
y a que presenta problemas de filtración de agua y traslape de
láminas.
Durante la mañana de ayer, miembros de las academias de la historia
y la lengua desconectaban, guardaban computadoras y otros equipos electrónicos.
Abraham Daura, administrador de la parte de Historia, expresó que
las zonas más vulnerables del inmueble serían la fachada,
el ático (o tercer piso) en caso de fuertes vientos.
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Edificación en Santa Ana
Vulnerable. La construcción del Palacio Municipal tiene más
de cien años y también resultó dañado
en 2001. A pesar de haber sido restaurado, sus materiales (madera
y lámina) podrían ceder. |
Los ventanales se habían reforzado con cinta adhesiva ancha, pero
Daura dudaba que soportaran por la fuerza de los vientos.
Mientras tanto, en la Biblioteca Nacional, la colección salvadoreña
en el segundo nivel había sido cubierta con plásticos.
También lo habían sido las colecciones de periódicos
en la hemeroteca, y tapado algunos de los grandes ventanales. En su oficina,
el director Manlio Argueta cubría su escritorio, equipo y ponía
baldes para aminorar los estragos de las goteras.
Las instituciones culturales tomaban las medidas de precaución,
pero estas no tendrán mucho sentido si los vientos superan los
120 kilómetros por hora.
El delicado patrimonio de tierra
El jefe de la Unidad de Arqueología, Fabricio Valdivieso, expresó
ayer que los sitios más vulnerables ante el fenómeno son
Tazumal, en Chalchuapa; Joya de Cerén, en San Juan Opico, y San
Andrés, en Ciudad Arce.
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Eglesia colonial
El Pilar. El proceso de restauración del templo católico
de San Vicente camina a paso lento. La estructura resultó seriamente
dañada para los sismos de 2001. Adrián podría
complicar la situación. |
Tazumal ahorita tiene un riesgo moderado, consideró
por la mañana. Ésto debido a que en las recientes excavaciones
-en la estructura B1-2- también se realizaron labores de consolidación
del montículo. Y, en opinión del arqueólogo, estas
ya probaron su resistencia con las primeras lluvias y temblores.
Gracias a los mismos procesos de consolidación, el funcionario
cree que Casablanca sitio arqueológico aledaño
tampoco sufrirá daños.
Otro que podría salir airoso del paso de Adrián es el sitio
arqueológico de Cihuatán, en Aguilares, al norte de San
Salvador.
Ésto en parte porque no está del todo excavado ni expuesto
al aire libre y su construcción es de piedras, opinó el
funcionario.
En la zona oriental del país, la gruta del Espíritu Santo,
en Corinto, Morazán, aunque tiene un abrigo rocoso, corre el peligro
de humedecerse demasiado.
Tanto el funcionario de Concultura y Paul Amaroli, de la Fundación
Nacional para la Arqueología (Fundar), los sitios que sí
pueden presentar más riesgos son San Andrés y Joya de Cerén,
este último Patrimonio Mundial de la Humanidad.
El problema de San Andrés es la cobertura de cemento de sus pirámides,
al igual que Tazumal.
A pesar que no se han identificado grietas y raíces de árboles
muy grandes, no se sabe si el cemento pueda ceder, explicó vía
telefónica el arqueólogo de Concultura.
Y en el caso de Joya de Cerén, el riesgo radica en que sus estructuras
son completamente de tierra, aunque están cubiertas con techo.
Otros sitios patrimoniales de adobe que puede resultar dañados
por los vientos son: la iglesia colonial El Pilar, de San Vicente; El
Calvario, en Santa Ana; El Calvario, en Ahuchapán y el templo de
Salcoatitán. Todos estos edificios aún poseen las huellas
de los terremotos y otros están en restauración.

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