elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Palabras
Las cosas que no podemos comprar

He pagado las deudas y cuentas pendientes. Esta mañana vino el lechero y, abriendo la ventana, le pagué con dinero.

Publicada 20 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Fui con dinero donde el carnicero, donde el panadero y el albañil y su paga les di.

Igual, lujos y halagos requieren siempre un pago. A veces hasta la amistad demanda un poco de metal.

En fin, placeres, comodidades, hace falta que los pagues. Pues todas las mercancías van con el oro que brilla.

Pero al agua de la fuente yo no le pude pagar, como hice con la gente. Y los besos que de niño, puso mi madre en mi frente, no los podré pagar, aunque lo intente.
Igual la brisa que viene y acaricia mi faz yo no podré comprar.Como jamás pagaré el oro del amanecer...

Y si quisiera comprar la esperanza que me queda, no me alcanzarían las monedas.
La vida, por su parte, es un negocio aparte. La miel de las abejas, el perfume de la flor, el trino del canario, la paz, como el amor --el verdadero amor-- no tienen vendedor.
Gracias vida por galante. Por no cobrarme a mí, cosas tan importantes.
(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a Día
Estado benefactor

Uruguay fue, hasta los años cuarenta del siglo pasado, una de las diez o doce naciones más prósperas sobre la tierra. Los beneficios sociales de sus ciudadanos eran “extraordinarios”: jubilaciones antes de cuarenta y cinco años, servicios de salud gratuitos, etcétera.

Pero fue precisamente la enormidad del Estado benefactor lo que les llevó a la bancarrota, a la discordia social, al terrorismo tupamaro, al estancamiento y ahora a tener un presidente que en su juventud militó en la subversión, lo que garantiza a los uruguayos seguir en la debacle por otras tres o cuatro décadas, como a los argentinos su ex montonero presidente.

La pobreza o prosperidad de los pueblos es resultado de sus errores o sus aciertos, de su capacidad de trabajo, de su defensa de las libertades, de la posibilidad que tenga cada persona de beneficiarse de sus iniciativas y sus esfuerzos. Pero asimismo cuenta el capital acumulado por generaciones previas, y por capital debemos entender conocimiento, experiencia, sensatez, instituciones, respeto a las leyes, grandeza cultural y altura de espíritu.

elsalvador.com WWW