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Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Fui con dinero donde el carnicero, donde el panadero y el albañil
y su paga les di.
Igual, lujos y halagos requieren siempre un pago. A veces hasta la amistad
demanda un poco de metal.
En fin, placeres, comodidades, hace falta que los pagues. Pues todas las
mercancías van con el oro que brilla.
Pero al agua de la fuente yo no le pude pagar, como hice con la gente.
Y los besos que de niño, puso mi madre en mi frente, no los podré
pagar, aunque lo intente.
Igual la brisa que viene y acaricia mi faz yo no podré comprar.Como
jamás pagaré el oro del amanecer...
Y si quisiera comprar la esperanza que me queda, no me alcanzarían
las monedas.
La vida, por su parte, es un negocio aparte. La miel de las abejas, el
perfume de la flor, el trino del canario, la paz, como el amor --el verdadero
amor-- no tienen vendedor.
Gracias vida por galante. Por no cobrarme a mí, cosas tan importantes.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a Día
Estado benefactor
Uruguay fue, hasta los años
cuarenta del siglo pasado, una de las diez o doce naciones más
prósperas sobre la tierra. Los beneficios sociales de sus ciudadanos
eran extraordinarios: jubilaciones antes de cuarenta y cinco
años, servicios de salud gratuitos, etcétera.
Pero fue precisamente la enormidad del Estado benefactor lo que les llevó
a la bancarrota, a la discordia social, al terrorismo tupamaro, al estancamiento
y ahora a tener un presidente que en su juventud militó en la subversión,
lo que garantiza a los uruguayos seguir en la debacle por otras tres o
cuatro décadas, como a los argentinos su ex montonero presidente.
La pobreza o prosperidad de los pueblos es resultado de sus errores o
sus aciertos, de su capacidad de trabajo, de su defensa de las libertades,
de la posibilidad que tenga cada persona de beneficiarse de sus iniciativas
y sus esfuerzos. Pero asimismo cuenta el capital acumulado por generaciones
previas, y por capital debemos entender conocimiento, experiencia, sensatez,
instituciones, respeto a las leyes, grandeza cultural y altura de espíritu.

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