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Lluvias angustian a familias pobres

Sin recursos. En San Miguel no hay fondos para atender varios problemas. El río Grande es una grave amenaza.


Publicada 19 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

San Miguel / Peligro

Peligro. Algunas personas habitan en sectores que se clasifican como de alto riesgo. Ninguna autoridad toma medidas para retirarlos o protegerlos. Foto EDH

Francisco Torres/Norfa Márquez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


En el cantón Hato Nuevo, de la cabecera departamental, los pobladores viven con las maletas preparadas de mayo a octubre cada año.

Cada vez que llueve, el río Grande aumenta su caudal y las inundaciones son frecuentes.

Muchas personas han construido casas cerca y las autoridades lo toleran y además no se ejecutan obras de mitigación en el sector.

La situación indicada se une a los problemas que se producen en la Avenida Roosevelt y otras vías del centro de la ciudad en las que colapsa el alcantarillado.

Limitados

Esta crisis es difícil de superar. Ya el alcalde Wilfredo Salgado indicó que definitivamente no se puede reparar el sistema de tuberías porque para ello necesitaría no menos de 300 millones de dólares y paralizar la ciudad mientras se trabaja. Lo único que hacen es contratar a personas para limpiar los tragantes.

Los residentes en el centro deberán soportar las inundaciones. Mientras, en las colonias Carrillo, Jardines del Río y el cantón Hato Nuevo, no hay esperanzas de que se tomen medidas de mitigación de riesgo.

Gilberto Martínez, coordinador del comité de emergencias departamental indicó que esperan un invierno tan copioso como el de 2001. Las tormentas que llegarían desde hoy, serán una prueba de fuego para las autoridades y vecinos.

El lamenta que, pese a que hace varios años fueron identificados los sectores de mayor peligro, algunas constructoras “no han tomado conciencia de la importancia de construir muros de contención y otras obras”.

A esto se agrega el hecho de que muchas familias pobres construyen sus humildes casas en sectores de peligro.

Una de ellas es Luz María Laínez, quien vive a orillas del río Grande desde hace tres años. Lejos de buscar un sitio más seguro para habitar, ha pedido permiso a la alcaldía para quedarse en la zona de manera definitiva.

Ya en dos ocasiones fue evacuada del sitio cuando el agua destruyó su casa.

Un tramo de bordas en mejor condición

Más de 21 mil dólares se invierten en los trabajos de mantenimiento en las bordas situadas en las riberas del río Grande, en el sector sur de los municipios de Usulután y San Dionisio.

Es un proyecto que inició hace cuatro semanas y se espera concluya en otras seis y favorecerá directamente a cerca de mil 500 habitantes que en años anteriores han sufrido por el desbordamiento del río que inunda cultivos y viviendas.

No es suficiente para tranquilizar a muchos vecinos ante las tormentas que les podrán afectar desde hoy.

El tramo reparado es de cerca de 400 metros, de un total de casi dos mil que tiene la estructura.

Al funcionar de forma óptima las bordas, se protegerían los cultivos y familias en los caseríos Los Desmontes, La Zorra y El Icaco y otros. Pero aún nada es seguro.

Cuidado especial

La atención de diferentes comités de emergencia está enfocada en sitios considerados peligrosos, entre ellos:

- Municipios migueleños como San Rafael, San Jorge, Chirilagua y la cabecera departamental.

- De la última son los cantones El Delirio, La Canoa, El Brazo, La Estrechura, Los Riitos, Cantora y El Jocotal.

- En la zona urbana, las colonias Jardines del Río, La Pradera, Carrillo, Satélite de Oriente, 15 de Septiembre y Ciudad Pacífica.

- Ayer, las autoridades migueleñas instalaron albergues en el Centro Escolar Ofelia Herrera, el Círculo Estudiantil, el Instituto Joaquín Ernesto Cárdenas y en la Tercera Brigada de Infantería.

- En Usulután funcionan en predio de la alcaldía de California, en la casa comunal de Alegría, el parque central de San Agustín y otros lugares.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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