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San Miguel / Peligro
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Peligro. Algunas personas habitan en sectores que se clasifican
como de alto riesgo. Ninguna autoridad toma medidas para retirarlos
o protegerlos. Foto EDH
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Francisco Torres/Norfa
Márquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En el cantón Hato Nuevo, de la cabecera departamental, los pobladores
viven con las maletas preparadas de mayo a octubre cada año.
Cada vez que llueve, el río Grande aumenta su caudal y las inundaciones
son frecuentes.
Muchas personas han construido casas cerca y las autoridades lo toleran
y además no se ejecutan obras de mitigación en el sector.
La situación indicada se une a los problemas que se producen en
la Avenida Roosevelt y otras vías del centro de la ciudad en las
que colapsa el alcantarillado.
Limitados
Esta crisis es difícil de superar. Ya el alcalde Wilfredo Salgado
indicó que definitivamente no se puede reparar el sistema de tuberías
porque para ello necesitaría no menos de 300 millones de dólares
y paralizar la ciudad mientras se trabaja. Lo único que hacen es
contratar a personas para limpiar los tragantes.
Los residentes en el centro deberán soportar las inundaciones.
Mientras, en las colonias Carrillo, Jardines del Río y el cantón
Hato Nuevo, no hay esperanzas de que se tomen medidas de mitigación
de riesgo.
Gilberto Martínez, coordinador del comité de emergencias
departamental indicó que esperan un invierno tan copioso como el
de 2001. Las tormentas que llegarían desde hoy, serán una
prueba de fuego para las autoridades y vecinos.
El lamenta que, pese a que hace varios años fueron identificados
los sectores de mayor peligro, algunas constructoras no han tomado
conciencia de la importancia de construir muros de contención y
otras obras.
A esto se agrega el hecho de que muchas familias pobres construyen sus
humildes casas en sectores de peligro.
Una de ellas es Luz María Laínez, quien vive a orillas del
río Grande desde hace tres años. Lejos de buscar un sitio
más seguro para habitar, ha pedido permiso a la alcaldía
para quedarse en la zona de manera definitiva.
Ya en dos ocasiones fue evacuada del sitio cuando el agua destruyó
su casa.
Un tramo de bordas en mejor condición
Más de 21 mil dólares se invierten en los trabajos de mantenimiento
en las bordas situadas en las riberas del río Grande, en el sector
sur de los municipios de Usulután y San Dionisio.
Es un proyecto que inició hace cuatro semanas y se espera concluya
en otras seis y favorecerá directamente a cerca de mil 500 habitantes
que en años anteriores han sufrido por el desbordamiento del río
que inunda cultivos y viviendas.
No es suficiente para tranquilizar a muchos vecinos ante las tormentas
que les podrán afectar desde hoy.
El tramo reparado es de cerca de 400 metros, de un total de casi dos mil
que tiene la estructura.
Al funcionar de forma óptima las bordas, se protegerían
los cultivos y familias en los caseríos Los Desmontes, La Zorra
y El Icaco y otros. Pero aún nada es seguro.
Cuidado especial
La atención de diferentes comités de emergencia está
enfocada en sitios considerados peligrosos, entre ellos:
- Municipios migueleños como San Rafael, San Jorge, Chirilagua
y la cabecera departamental.
- De la última son los cantones El Delirio, La Canoa, El Brazo,
La Estrechura, Los Riitos, Cantora y El Jocotal.
- En la zona urbana, las colonias Jardines del Río, La Pradera,
Carrillo, Satélite de Oriente, 15 de Septiembre y Ciudad Pacífica.
- Ayer, las autoridades migueleñas instalaron albergues en el Centro
Escolar Ofelia Herrera, el Círculo Estudiantil, el Instituto Joaquín
Ernesto Cárdenas y en la Tercera Brigada de Infantería.
- En Usulután funcionan en predio de la alcaldía de California,
en la casa comunal de Alegría, el parque central de San Agustín
y otros lugares.

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