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Época de cines en los barrios

San Salvador. El conflicto armado no causó mayores problemas en la industria presentadora de películas. Fueron casi 30 décadas de auge en la periferia de la capital.


Publicada 14 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Ciudad Delgado. El Hispano, ubicado en la Calle La Gloria, funcionó junto al Rex en l970. La entrada costaba un promedio de 30 centavos de colón. Foto EDH

Enrique Carranza
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


En los años 60, el comercio que se había concentrado en el centro capitalino busca nuevos horizontes en los barrios más populosos de ese momento, como en San Jacinto. También en los municipios de Mejicanos y Ciudad Delgado.

Para ese momento las salas de los cines tanto privadas como nacionales buscan la atención de los residentes de esos lugares.

El Capitol y El Regis surgen como opción para los habitantes de San Jacinto. Lo mismo sucedía en Mejicanos, con los cines Jardín y El Ástor.

En el Barrio Santa Anita estaba el Iberia; en la Cucumacayán el Maya; en la calle Concepción el Tropicana, y en la Avenida Independencia, el Avenida.

Para ese tiempo, sobre la Avenida Juan Bertis de Ciudad Delgado, ya existía desde hace algunos años el cine Ancla, que según los vecinos inició sus funciones cerca de 1940.
La ilusión de los empresarios de los cines continuaría aún 10 años después.

La década del 70 deja a su paso nuevas salas dedicadas a exhibir películas. El Renovación, en la colonia Santa Lucía de Ilopango y el Zacamil en la colonia del mismo nombre. Además el Cine Teatro Presidente (hoy Teatro Presidente), entre otros.

Este último ya era visualizado para las personas de una posición económica diferente, por la ubicación en una exclusiva zona.

Ciudad Delgado se preparaba para recibir al Hispano y al Rex, ambos con sillas de madera y películas mexicanas y de vaqueros, en la cartelera. Los habitantes de la zona aún recuerdan esta época entre suspiros.

El listado se extendía a finales de esa década por los barrios de San Salvador. Para ese tiempo los rumores de un conflicto armado en las zonas rurales del país se comenzaban a escuchar.

Llegan los años 80, la guerra inicia, y los cines sobreviven.

En octubre de 1986, un terremoto sacude literalmente el país y deja inhabitable la mayoría de salas. Otra parte de la historia comienza entonces.

Empresas privadas venden los locales. Varias instalaciones nacionales no corren una suerte diferente, y son vendidos.

El dinero es ocupado para equipar al Cuerpo de Bomberos Nacionales. La otra parte de los gubernamentales fueron cedidos en permuta -cambio- a otras instituciones del gobierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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