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El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, siglas
en inglés) se ha comprometido con algunos congresistas republicanos
a enmendar las reglas de origen para textiles en el Tratado de Libre Comercio
(TLC) firmado con Centroamérica y República Dominicana.
La decisión puede ayudar a rescatar los votos de los republicanos
comprometidos con los estados textileros que se oponen al Tratado, según
fuentes consultadas.
La senadora republicana Elizabeth Dole, de Carolina del Norte, solicitó
el 29 de abril al titular de la USTR, Robert Portman, sellar todo agujero
que permita a los confeccionistas usar telas asiáticas.
Dole confirmó ayer a la industria de la confección estadounidense
que la petición fue aceptada por Portman, quien aseguró
que revisará las enmiendas, para tratar de establecer que los bolsillos
(del TLC) sean rellenados con insumos originarios de los países
del Tratado, incluyendo los Estados Unidos, cita un documento de
Dole, al que El Diario de Hoy tuvo acceso.
La industria textil estadounidense considera bolsillos a los
espacios o permisos que el TLC da a los confeccionistas para importar
telas asiáticas. En el Tratado, dicho bolsillo es el
listado conocido como telas de poco abasto y el cupo de 100
millones de metros cuadrados concedido sólo a Nicaragua, llamado
TPL.
Esta es una buena noticia para nuestra industria textil. Las reglas
de origen para rellenar los bolsillos permiten que las fábricas
importen de cualquier parte del mundo, incluyendo China. Me complace que
la USTR reconozca la gravedad de este problema y vaya a trabajar por una
revisión que salve los empleos de las textileras de Carolina del
Norte, dijo Dole.
Será rápido
Según la Senadora, el proceso de revisión se hará
mediante un mecanismo rápido.
La estrategia de Dole y el apoyo de la USTR a la misma ocurren justamente
cuando la Casa Blanca tiene dificultades en el Congreso, entre demócratas
y republicanos, para conseguir los votos para la ratificación del
TLC.
Los republicanos reacios a votar son representantes de la industria textil
y azucarera, sectores que consideran que el TLC los afectará.
Los demócratas que niegan su apoyo, creen que el TLC traerá
desempleo a los estadounidenses.
Robin King, especialista de comercio exterior, de la Universidad de Georgetown,
consideró que la Casa Blanca comienza a elaborar una lista de promesas,
con tal de conseguir que el TLC sea ratificado.
Según King, la visita de los Presidentes de Centroamérica
a Washington ayudará a la administración de George Bush
a fortalecer sus promesas ante los republicanos y demócratas que
defienden a la industria textil.
La estrategia
Respecto de los TPL, hay promesas de Nicaragua de usar tela estadounidense,
para llenar otro tipo de cupos. Esto ayuda (en la votación) y por
eso la USTR y Bush van a tratar de conseguir promesas del lado de Centroamérica,
declaró King, en una videoconferencia organizada el martes por
le embajada de Estados Unidos, en El Salvador.
La experta recordó que el TLC no puede cambiarse directamente,
pero sí mediante cartas colaterales que luego se anexarán
al texto negociado, tal como ocurrió en los últimos momentos
de la ratificación del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), hace diez años, cuando se incorporaron cambios
a favor del maní, del jugo de naranja y del azúcar.
En el caso del TLC, añadió, puede haber cartas paralelas.
Rigoberto Monge, coordinador del sector privado de El Salvador, dijo que
la industria nacional no se considera afectada, ya que está a favor
de utilizar insumos regionales, estadounidenses y dominicanos, incluyendo
el algodón.
En cambio, la decisión de la USTR mantiene en alerta a los confeccionistas
de la región. Alfredo Milián, consultor especialista en
el sector, de la empresa Invest Consult, consideró que cualquier
cambio a favor de los textileros estadounidenses afecta a las maquilas,
porque les impide utilizar insumos asiáticos. Se prevé que
habrá más peticiones, advirtió.
Del lado demócrata, dijo, la Casa Blanca tratará de conseguir
votos y por ende, de formular un paquete global en el que prometerá
cambios laborales y textiles.

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