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| Enric Marco.Foto AP |
Agencias
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
La opinión pública en España y los supervivientes
del Holocausto recibieron ayer con estupor la noticia de que la más
conocida víctima española de la barbarie nazi, Enric Marco,
es en realidad un impostor que durante décadas mintió sobre
su pasado y jamás estuvo en un campo de concentración.
Marco, hoy de 84 años, aseguró en cientos de entrevistas,
conferencias, charlas en colegios y hasta en su autobiografía Memoria
del infierno, publicada en 1978, que en su condición de republicano
deportado y combatiente de la Resistencia francesa había vivido
el horror nazi en los campos de concentración de Flossenbuerg,
en el sur de Alemania, y Mauthausen (Austria) y que fue liberado por los
aliados al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945.
En un mea culpa que puede dar alas a aquellos sectores ultras
o neonazis que niegan el Holocausto y el exterminio de seis millones de
judíos durante el Tercer Reich, Marco admitió ahora en un
escueto comunicado que deformó la realidad y se inventó
su historia, ya que la verdad es que salió hacia Alemania en 1941
en una expedición de trabajadores españoles
y regresó dos años después.
La mentira salió a la luz por la investigación realizada
por el historiador Benito Bermejo, quien cuestionó la trayectoria
de Marco tras comprobar que su nombre no aparecía en los archivos
de Flossenbuerg.

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