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El reto de un centro comercial

Estrategia. Exige la unión de los pequeños comerciantes


Publicada 9 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

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Siret Sánchez
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


¿Qué ocurrió con la panadería, zapatería y juguetería que identificaban a nuestro barrio hace 15 años? Posiblemente desaparecieron porque no resistieron la presencia de grandes supermercados y centros comerciales.

La extensión de comercio a gran escala en manos de unos cuantos es internacional, pero en países como España —en concreto en Cataluña— los dueños de establecimientos han tomado medidas que nos pueden servir como ejemplo para reactivar al pequeño y mediano comercio: han formado agrupaciones de barrio que funcionan como un centro comercial a cielo abierto, en donde realizan temporadas de promociones, publicidad del grupo, así como trabajo conjunto para mejorar sus calles.

Barcelona, capital de Cataluña, es por tradición una metrópoli con varios ejes comerciales repletos de todo tipo de tiendas. Pese a eso, el ritmo de vida ha hecho que se impongan, como en todos los países capitalistas, los grandes supermercados y centros comerciales al más puro estilo estadounidense.

El asesor inmobiliario de la consultora Gramar en Barcelona, Joaquim Díez, dice que este fenómeno es una evolución del mercado que viene influido por el estilo de vida que asocia, cada vez más, el hecho de comprar con el ocio. Por ello, la gente, al disponer de menos tiempo, busca concentración, lo cual se da claramente en los malls.

De acuerdo con Díez, el comerciante de calle, por llamarlo así, se ha tenido que adaptar. Como respuesta al mall o Gran superficie como se le llama en España, se ha creado lo que se denomina Centro Comercial Abierto, que consiste en la agrupación de comerciantes de una avenida o una calle comercial.

Entre los pioneros

Gran de Gracia está ubicada en un barrio barcelonés que podría compararse con la colonia Condesa en la Ciudad de México. Esta calle cuenta con comercios de todo tipo: restaurantes, regalos y tiendas de ropa.

En los 70, la mayoría de estos comerciantes se agruparon con el fin de contar con un interlocutor frente a las autoridades municipales.

Carlos Camps, hoy presidente de la Asociación de Comerciantes de Gran de Gracia, cuenta que en un principio sus acciones se limitaban a luchar por más seguridad y limpieza en su calle. Con el tiempo comenzaron a realizar sorteos entre los clientes, desde una canasta navideña hasta un crucero, así como publicidad en cines. Siempre identificándose como los comerciantes de Gran de Gracia, que tiene incluso un banderín con su nombre en las esquinas.

“Trabajamos para que nuestra calle sea más comercial y su entorno más agradable. Si pensamos en un centro comercial, éste también es una calle aunque cerrada, con una tienda a cada lado. Pues buen, nosotros somos eso pero a cielo abierto”, puntualiza Camps.




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