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Siret
Sánchez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
¿Qué ocurrió con
la panadería, zapatería y juguetería que identificaban
a nuestro barrio hace 15 años? Posiblemente desaparecieron porque
no resistieron la presencia de grandes supermercados y centros comerciales.
La extensión de comercio a gran escala en manos de unos cuantos
es internacional, pero en países como España en concreto
en Cataluña los dueños de establecimientos han tomado
medidas que nos pueden servir como ejemplo para reactivar al pequeño
y mediano comercio: han formado agrupaciones de barrio que funcionan como
un centro comercial a cielo abierto, en donde realizan temporadas de promociones,
publicidad del grupo, así como trabajo conjunto para mejorar sus
calles.
Barcelona, capital de Cataluña, es por tradición una metrópoli
con varios ejes comerciales repletos de todo tipo de tiendas. Pese a eso,
el ritmo de vida ha hecho que se impongan, como en todos los países
capitalistas, los grandes supermercados y centros comerciales al más
puro estilo estadounidense.
El asesor inmobiliario de la consultora Gramar en Barcelona, Joaquim Díez,
dice que este fenómeno es una evolución del mercado que
viene influido por el estilo de vida que asocia, cada vez más,
el hecho de comprar con el ocio. Por ello, la gente, al disponer de menos
tiempo, busca concentración, lo cual se da claramente en los malls.
De acuerdo con Díez, el comerciante de calle, por llamarlo así,
se ha tenido que adaptar. Como respuesta al mall o Gran superficie como
se le llama en España, se ha creado lo que se denomina Centro Comercial
Abierto, que consiste en la agrupación de comerciantes de una avenida
o una calle comercial.
Entre los pioneros
Gran de Gracia está ubicada en un barrio barcelonés que
podría compararse con la colonia Condesa en la Ciudad de México.
Esta calle cuenta con comercios de todo tipo: restaurantes, regalos y
tiendas de ropa.
En los 70, la mayoría de estos comerciantes se agruparon con el
fin de contar con un interlocutor frente a las autoridades municipales.
Carlos Camps, hoy presidente de la Asociación de Comerciantes de
Gran de Gracia, cuenta que en un principio sus acciones se limitaban a
luchar por más seguridad y limpieza en su calle. Con el tiempo
comenzaron a realizar sorteos entre los clientes, desde una canasta navideña
hasta un crucero, así como publicidad en cines. Siempre identificándose
como los comerciantes de Gran de Gracia, que tiene incluso un banderín
con su nombre en las esquinas.
Trabajamos para que nuestra calle sea más comercial y su
entorno más agradable. Si pensamos en un centro comercial, éste
también es una calle aunque cerrada, con una tienda a cada lado.
Pues buen, nosotros somos eso pero a cielo abierto, puntualiza Camps.

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