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Triple asesinato en colonia de Apopa

Violencia. Los cuerpos quedaron tendidos dentro de la vivienda. A una de las víctimas se le vincula con la MS


Publicada 9 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

Escabroso. El acceso al lugar del crimen es por Calle La Pedrera de la Colonia El Ángel. Se encuentra en malas condiciones. Foto EDH/Lissette Monterrosa


Enrique M./Lilian M.
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Tres personas fueron ultimadas a balazos, ayer por la mañana, en la Colonia El Ángel, cantón del mismo nombre, de Apopa. La Policía Nacional Civil no tenía, en principio, una hipótesis de cuál pudo ser el móvil del crimen; sin embargo, no descartó que se pudiera tratar de rivalidades entre las maras 18 y Salvatrucha.

Los asesinados son Rosa Mélida Ramírez de Montes, de 40 años; Joaquín Alexander Henríquez Vásquez, de 18, y Óscar Antonio Ramírez Canjura, de 20. Este último era hijo de De Montes, mientras que Henríquez Vásquez era un amigo.

Guillermo Hernández Montes, esposo de la mujer y padrastro de Ramírez Canjura, dijo que tenía aproximadamente cinco minutos de haber salido de la vivienda cuando escuchó tres detonaciones.

Eran cerca de las 6:15 de la mañana. Les dispararon en la cabeza. La autopsia revelará el calibre de las municiones empleadas.

Dolor. Guillermo Hernández llora la muerte de su esposa. Foto EDH/Lissette Monterrosa

Descartó que hubieran recibido alguna amenaza; no obstante, se quejó de que “Óscar andaba con amigos malos y no se le podía decir nada, porque se enojaba”.

De hecho, la PNC confirmó que Ramírez Canjura tenía antecedentes. Estuvo en prisión por robo de mercadería y habría estado involucrado en algunos homicidios.

Personas que prefirieron omitir su nombre dijeron que pertenecía a la Mara Salvatrucha y que, con frecuencia, hacía desórdenes en la Colonia Ciudad Futura, inmediata al lugar del asesinato.

En otro hecho, un desconocido fue hallado muerto ayer cerca del Cristo de la Paz, en San Marcos. Presentaba dos disparos en la cabeza y uno en el pecho.
No se hallaron casquillos de bala ni rastros de sangre, por lo que la PNC presume que fue ultimado en otro lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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