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La profesora de la isla Olomeguita

Tierra y agua. La tenacidad de la docente se superpone al mar de carencias del centro


Publicada 9 de mayo 2005 , El Diario de Hoy

Travesía. La profesora Nelly Teresa Rivera Cañas aparta las ninfas que se acumulan en las orillas de la laguna. Foto EDH/Wilfredo Díaz


Susana Joma
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Enseñar y aprender en el Centro Escolar Olomeguita, ubicado en la isla del mismo nombre, raya lo titánico tanto para Nelly Rivera, la única maestra, como para sus 30 alumnos, que asisten a clases bajo una estructura de láminas y madera de hace cinco años y que, por momentos, parece que sucumbe a las polillas.

Pese a todo, la maestra de 26 años no decae en su esfuerzo y cada mañana hace un camino largo desde la ciudad de San Miguel, donde vive, hasta el islote, en la Laguna de Olomega, jurisdicción del cantón Estrechura, Chirilagua.

Su salario se queda en el pago de buses y lanchas, aunque ello no le hace perder la amplia sonrisa con que recibe a sus niños.

El viaje se dificulta en la estación lluviosa, a tal punto que es común que no pueda llegar a la clase o que al terminar la jornada vespertina se vea obligada a quedarse de posada.

Las ninfas se multiplican tanto que impiden el paso de las lanchas. Nadie se arriesga a navegar por temor a quedar atrapado en el lago.

Para colmo, cuando el agua sube, la isla queda dividida y eso complica aún más el acceso a la escuela.

Como es la única oportunidad para los niños, los residentes colaboraron con la docente y trasladaron la escuela a una casa prestada.

Por el momento, los alumnos están lejos de conocer las beneficios de un buen edificio. La docente explica que un proyecto de parte de Cruz Roja Española está detenido, porque el Ministerio del Ambiente dilata las obras.

El servicio agua, la asistencia sanitaria y suministro eléctrico son inexistentes. Sólo unas tres o cuatro viviendas pueden presumir de ello.
Las limitantes también afectan en el aula. Nelly y los niños se auxilian de textos de la Colección Cipotes, que ya están muy desfasados. Es lo mejor de una escuela carente de libros de consulta y cualquier cosa similar a un material didáctico.

Dieta pobre. El refrigerio de los niños es igual todos los días: frijoles, arroz, leche de soya y aceite, todo ello provisto por el Ministerio de Educación.
Con apoyo infantil. La maestra ha preparado como tutores a los niños avanzados para que éstos ayuden a los de primero mientras ella atiende la otra sección.
Cruzar el lago. La profesora Nelly llega hasta el improvisado embarcadero, a orillas de la laguna.
Un lanchero la espera para llevarla a la isleta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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