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Morena Azucena
El Diario de Hoy
mlazucena@elsalvador.com
La época Medieval, etapa de la historia que se vivió intensamente
en Europa, tiene su icono físico: el castillo.
Sus torres, muros y demás detalles arquitectónicos no fueron
una casualidad o capricho estético, todo estaba en función
de proteger el dominio del señor feudal y a sus habitantes.
Por eso, en los cuentos y leyendas no es extraño leer que éste
era un lugar lleno de historias, que van desde las crudas guerras, hombres
que murieron comidos por los cocodrilos del foso, hasta la princesa cautiva
que está en un rincón de la torre y que luego es rescatada
por su príncipe azul.
Además de que estos mitos trascendieran, su estructura como tal
inspiró a diversos constructores.
Nada menos en El Salvador hay evidencias de castillos y ciudades amuralladas,
que datan de la época colonial según el arqueólogo
Roberto Gallardo.
Los primeros vestigios con signos defensivos están en Ciudad Vieja,
el primer asentamiento físico de la Villa de San Salvador, fundada
en 1528.
Está bien claro que el concepto era una ciudad amurallada.
En el caso del cabildo (alcaldía), hay características arquitectónicas
similares a la de los castillos, tal como las paredes gruesas, comentó
el especialista.
Para 1700, la comandancia principal concentraba sus operaciones en Plaza
de Armas, hoy Plaza Libertad, según dice el teniente coronel Adalberto
García, del Museo Militar.
Con la fundación del ejército denominado Legión de
la Libertad, en 1824, hubo necesidad de albergar a las tropas.
Para 1898, se construye una galera de lámina que estaba ubicada
en las alturas del Barrio San Jacinto, en San Salvador. Luego se sustituyó
por una casa de madera.
Dos décadas más tarde, en ese mismo lugar, el arquitecto
Borromeo Flores inició la edificación del Cuartel El Zapote,
con un estilo medieval.
El edificio fue diseñado con cuatro torres (vigilan los puntos
cardinales) y dos en su fachada. También se destacó por
un sistema de almenas, detalles ubicados en la parte superior del inmueble
y que van alineadas en forma dentada.
Su decoración interior y exterior es rica. Así, hay columnas,
puertas y arcos con influencia neoclásica.
Entre otros espacios está la capilla y un búnquer, en el
cual se albergó el ex presidente y coronel Fidel Sánchez
Hernández durante la guerra con Honduras, en 1969.
Otros castillos
La zona occidental también cuenta con joyas militares. El destacamento
# 7, de Ahuachapán, es un fiel ejemplo de este tipo de arquitectura.
Su fachada está plagada de elementos que combinan con las almenas,
según indicó la arquitecta Sonia Perdomo de Salazar, del
Museo Militar.
Además, tiene el emblema de la ciudad, en la que se nota la bandera
y el escudo nacional, que se usó de 1865 a 1911.
La Segunda Brigada de Infantería de Santa Ana es otro castillo
singular. Al igual que el primero, cumple con los requisitos de estas
edificaciones.
La ubicación de ambos castillos no es una casualidad indica
García. La necesidad de protegerse de los ataques con
Guatemala hizo que se construyeran este tipo de edificaciones, indicó.
Santa Tecla también tuvo su fuerte: la antigua penitenciería,
ubicada en la Séptima Avenida Sur.
Actualmente, el local está siendo adecuado para ser sede del Museo
de la Ciudad.
En San Salvador están el antiguo cuartel San Francisco de Artillería,
(hoy Mercado Ex Cuartel) y el Cuartel San Carlos, que data de los años
40.
Este último castillo tiene una variante: sus torres inician de
la parte media, pues tienen una función más decorativa.

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