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Evangelina del
Pilar de Sol*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Este artículo no pretende asustar o afligir. Más bien
trata de un esperanzador incidente del que fui partícipe, el que
por su impactante índole deseo compartir.
Aunque se ha creado una psicosis de temor al Apocalipsis, apocalipsis
es realmente un género literario que fue muy del momento en los
tiempos bíblicos. Éste trataba sobre temas basados en las
Revelaciones. Así surgieron bastantes escritos judíos y
cristianos que llevaban por título Apocalipsis (Revelación).
El Antiguo Testamento tiene entre éstos a Moisés, IS 24-27,
Zach 9-14, Daniel.
El Nuevo Testamento contiene el de San Juan, cuyos rasgos fundamentales,
más que apocalípticos, parecen una profecía,
como él mismo dice en Ap 1, 3. Al exponerlo, con su comprensión
profética de la visión que tuvo, Juan nos da a entender
que lejos de temor conlleva esperanza, porque Cristo resucitado es el
centro de la historia; el mundo es el escenario en la lucha de la Iglesia
encabezada por Cristo, contra las fuerzas del demonio, y nosotros los
cristianos somos llamados a dar testimonio.
Dar testimonio de una profecía que recién empieza a cumplirse
es mi intención.
El 13 de abril, antes de que el nuevo Papa fuera electo, recibí
una noticia publicada en NewsMax, periódico cibernético
que puede encontrarse en NewsMax. com
La mencionada noticia al principio no me causó mayor impresión,
fuera de llamarme la atención sus múltiples aciertos proféticos
hasta Juan Pablo II. Pero el día 19, cuando Joseph Ratzinger fue
nombrado Papa, seis días después de recibida dicha noticia,
ésta me impactó tan profundamente como sin duda les impactará
a ustedes.
Se trata de las profecías de San Malaquías, obispo irlandés
fallecido en 1148 y canonizado en 1190 por el Papa Clemente III y dice:
San Malaquías, de acuerdo con su biografía escrita
por San Bernardo de Clairvaux, tenía el don de la profecía,
habiendo predicho la hora exacta y el día de su muerte.
Mientras se encontraba en Roma en 1139, recibió una visión
en la que vislumbró a todos los papas desde la muerte de Inocente
II hasta el fin de los tiempos.
Escribió unas palabras en latín acerca de cada Papa
y entregó el manuscrito a Inocente II, quien lo depositó
en el archivo del Vaticano, donde quedó olvidado hasta 1590 en
que se publicó. En ese tiempo, algunos cuestionaron su autenticidad.
Desde entonces es objeto de debate.
Éste contiene 112 profecías, de las cuales reproducimos
las que hablan de los más recientes Papas:
Profecía 108- Las palabras para este Papa fueron Flos
florum (Flor de flores). El Papa fue Pablo VI. Su escudo de armas
incluía tres flores de lis.
Profecía. 109- De medietate lunae (De la media
luna). El Papa fue Juan Pablo I. Nació en la Diócesis de
Belluno, que quiere decir bella luna, fue bautizado como Albino Luciano
(luz blanca) y elegido Papa en agosto 26 de 1978, cuando la luna estaba
en menguante.
Profecía 110- De labore solis (Del eclipse solar).
El Papa fue Juan Pablo II. Nació en mayo 8 de 1920, durante un
eclipse solar. Como el sol que nace en el Este, él nació
en el este (en Polonia).
Las finales dos profecías falta que se cumplan:
Profecía 111- Gloria olivae (Gloria de la oliva).
El significado de la oliva no está muy claro. Sin embargo, anteriormente,
San Benedicto no San Malaquías, profetizó que,
antes del final de los tiempos, el Papa electo sería de su Orden
Benedictinos, conocida también como OLIVETANOS. Él
conducirá triunfantemente la Iglesia Católica en su última
batalla contra el mal.
Profecía 112- Pedro, el Romano, reinará en la última
persecución de la Santa Iglesia Católica. Desplazará
su rebaño entre muchas tribulaciones. Después, la ciudad
de las siete colinas (Roma) será destruida y el Todopoderoso Juez
vendrá a juzgar a la gente.
Asombrosamente, nuestro nuevo Pontífice escoge ser Benedicto
XVI, cumpliéndose así la 111 Profecía. Él
será la Gloria de la oliva, (olivetanos), que conducirá
la Iglesia triunfante sobre el mal.
En el Apocalipsis se da por sentado el triunfo de Cristo sobre la malignidad,
actualizada en el aborto, matrimonios homosexuales, violencia,
relativismo, egoísmo, hedonismo, el fracasado pero aún latente
comunismo, capitalismo despiadado, maras.
Redundando todo en tribulaciones tales como el hambre, sida, extrema pobreza,
desintegración familiar, terrorismo, septiembre 11, Iraq..., sin
desestimar además los tsunamis y fuerzas naturales.
El impacto mundial causado por la muerte de Juan Pablo II y ascenso de
Benedicto XVI al trono de Pedro es indiscutible demostración de
que en nuestra Iglesia se verifica el mandato de Jesucristo: Id
por el mundo entero y predicad mi Evangelio, el que crea en éste
se salvará, el que no, se condenará: Mc 16, 15/16.
¿Será pronto la batalla anunciada? ¿Sucederá
en veinte años?¿Treinta? Nadie sabe el día
ni la hora.
Para muchos de mi época, nuestro final de los tiempos
habrá llegado al fallecer. Pero quedan atrás nuestras descendencias.
Ellos, siendo encauzados en las enseñanzas del Señor, podrán
ser de los escogidos y presenciar personalmente la aniquilación
del mal con la segunda venida triunfal de Jesucristo mismo: QUE
VENDRÁ CON GLORIA A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS Y SU REINO NO TENDRÁ
FIN.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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