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Palabras
El yunque, el alma y el martillo
A golpes se forjan los sueños
y los hombres. Cuando nacemos, somos metal virgen. Después -en
el yunque del Divino Herrero- van cobrando forma nuestra alma, nuestro
anhelo y nuestro ser verdadero.
Publicada 9 de mayo 2005, El Diario de Hoy
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Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
El martillo representa la voluntad, el deseo. El cincel, la acción
creadora. La escultura, el ideal alcanzado. Tus manos entre tanto, las
artífices de la magia inspiradora.
No reniegues, por tanto, de los golpes que te dé la vida. Recuerda
que pueden ser los martillazos del escultor de las estrellas, del herrero
celeste, forjando tu historia, humana y broncilínea. Cada porrazo
del camino viene de las manos del fundidor en el yunque del destino. Recuerda
que eres la obra que se forja con fuego, golpes y esfuerzo para lograr
que se revele su belleza universal.
En la fragua del herrador, tú eres pues un trozo de metal que éste
forjará con golpes y dulzura, como lo hace la vida misma. Puedes
ser herradura para que cabalguen los corceles cósmicos de tu anhelo.
Cerrojo y postigo para las puertas del cielo y de tu templo interior.
Clavo para las artesones de la historia y de tu casa. Cadena para atar
navíos y anhelos. Acaso moneda refulgente para comprar la vida.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a Día
Tragedia nacional
Es una tragedia nacional que la UES se haya convertido en una entidad
que trafica con ideas muertas, transfiere conocimientos en gran parte
obsoletos y fabrica resentidos sociales. Es obvio que hay excepciones:
docentes responsables, cursos de buen nivel, grupos esforzados, estudiantes
sensatos. Son menos los que se dejan lavar el cerebro, que los indiferentes.
Muchos se esfuerzan por estudiar en la mejor manera posible sin antagonizar
grupos o ser blanco de persecuciones.
Los perjuicios causados por este orden de cosas son múltiples.
Uno muy importante es que las divisiones de clase se perpetúan;
mientras hay familias que logran educar a sus hijos como personas capaces,
sensatas y responsables, la futura gente de éxito, otras familias
están casi condenadas a la medianía o, lo que es peor, a
pasar por la vida como acomplejados llenos de odios.

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