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| Sinergia. La también psicopedagoga infantil
y docente universitaria visualiza la trascendencia de la comunicación
para generar cambios sociales. Foto EDH |
Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La directora de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera
de Guayaquil, Ecuador, Marcia Gilbert de Babra, destaca el papel que juega
esa red de enseñanza superior en la formación de profesionales
de alto nivel, pero destaca la necesidad de que se abran espacios locales
que permitan aprovechar este capital.
De Babra vino para ser jurado de los trabajos de graduación de
la sexta promoción de comunicadores que la sede salvadoreña
graduará el 27 de mayo próximo.
¿Qué tipo de profesionales buscan formar las escuelas?
Queremos profesionales muy creativos, que sepan manejarse con la incertidumbre.
No podemos formar profesionales que piensen que todo está predeterminado.
Deben tener un fuerte compromiso con sus países y ser capaces de
proponer para tornar mejor las sociedades. Nuestros profesionales tienen
nuestra huella en todos los países. Se siente el mismo espíritu,
la misma manera de pensar y de actuar en los chicos. Cuando uno los libera
y les pone metas altas, ellos dan la medida.
¿Ha visto cambios en las generaciones que forman?
Creo que sí. En Ecuador, cuando damos una mirada retrospectiva
y vemos dónde están trabajando, nos complace la gama de
oportunidades laborales que se les abre no sólo locales, sino también
internacionales. Tenemos alumnos que han abierto empresas en España
o dirigen agencias de publicidad.
Naturalmente el primer sitio donde van es a las agencias de publicidad,
a los medios de comunicación, pero también hay en marketing
de bancos, ONG, sector público, organismos pro niños, pro
naturaleza.
Es interesante cómo han ido copando todos los ámbitos
de la sociedad contemporánea, porque no los formamos con una idea
circunscrita a la publicidad comercial. Ellos hacen programas sociales
y ese fenómeno, que se da en Ecuador, en Chile, se da también
aquí. Estoy complacida con las tesis. Algunas tienen que ver con
embarazos prematuros, con desarrollar valores en niños.
¿Cómo se abre la Escuela Mónica Herrera a las
sociedades?
Es la vocación desde que nació en Chile. Lo retomó
la de Ecuador y lo replica brillantemente El Salvador y todas. Primero
abre el abanico de la comunicación, que atraviesa todas las interacciones
humanas. Ud. tiene la comunicación intrapersonal, la interpersonal,
grupal, organizacional, masiva, política y la social.
A los muchachos los empujamos para que desarrollen esa mirada. Se enganchan
en eso y se producen gamas de temas. Allá hemos hecho tesis para
los ministerios, y los jóvenes redescubren su país, desde
otra perspectiva, y se dan cuenta de que pueden ser útiles para
lograr una sociedad más justa, equitativa y que la comunicación
es herramienta poderosísima que ayuda a eso.
¿Hacia dónde va la institución?
El reto es estar mejorando, captando señales del entorno para ver
adónde tiene que dirigir sus programas. Aquí, como allá,
tendrán que pensar en postgrados, especializaciones, fortalecer
vínculos internacionales que se puedan tener en Europa y Estados
Unidos. Por eso he venido para ver cómo podemos ligarnos más
y beneficiarnos de convenios.
¿Qué se hace para que no se fugue ese capital humano?
Es responsabilidad de país que les abra las puertas a los jóvenes.
La universidad los forma, tomando conciencia de sus realidades y con un
compromiso de cambiarla utilizando vínculos internacionales. Su
colocación laboral y donde les lleve el destino dependerá
de lo que la sociedad salvadoreña les ofrezca y de sus vocaciones.
Hay que evitar fugas masivas, pero no evitar que cumplan una aspiración
personal fuera. Hay que sentar bases de un compromiso fuerte para que
si las circunstancias los llevan lejos no pierdan vínculo con su
tierra.
Perfil
Marcia Gilbert de Babra nació en Guayaquil, Ecuador, el 30 de
junio de 1939. Se graduó, en 1964, como Educadora Especializada
en Infancia Inadaptada, en la Universidad Católica de París,
Francia. Estudió Sicología Infantil en la Universidad de
Sorbona. Es diplomada en Investigación Educativa. En su país,
ha estado al frente de instituciones públicas que desarrollan programas
a favor de la niñez y la familia. Fundó la carrera para
formar educadores especiales en la Universidad de Guayaquil. Por invitación
de Mónica Herrera, en 1982, creó la sede en Ecuador.

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