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Corresponsales
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Millares de residentes en la zona occidental despertaron angustiados la
madrugada de ayer. Fuertes sismos sacudieron las viviendas, provocaron
derrumbes y olas de pánico.
Los nervios de muchos pobladores de Juayúa, Salcoatitán,
Santa Catarina Masahuat y Nahuizalco, en Sonsonate, así como de
Apaneca y Concepción de Ataco, en Ahuachapán, estaban de
punta ayer.
Las réplicas continuaban mientras los servicios de electricidad,
agua potable y telefonía mostraban fallas continuas.
En los municipios indicados se registraron algunos daños. En otros,
incluidas las tres cabeceras departamentales de la zona, los movimientos
fueron sensibles pero sin provocar desgracias.
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| Juayúa. Varias viviendas de adobe resultaron
afectadas ayer. En algunas, los daños son muy grandes.
Foto EDH/Marlon Beltrán |
Desvelos
Pocos durmieron desde el primer sismo que se registró a la 1:55
de la madrugada. Su magnitud, según el Servicio Nacional de Estudios
Territoriales, fue de 4.3 grados con epicentro en el cantón Los
Naranjos, de Juayúa.
Los recuerdos del terremoto del 13 de enero de 2001 volvieron a muchos
que, atemorizados, pensaban en salir de sus casas antes de las dos de
la madrugada.
Un segundo movimiento ocurrido poco después los convenció.
Abundaron quienes no durmieron, otros lo hicieron con inquietud.
Después del amanecer, los rumores crecían junto a la incertidumbre
de lo que podía pasar durante el día.
En Juayúa, Cruz Roja recorrió calles y carreteras en distintas
etapas para verificar que no hubiera lesionados. Encontraron a muchos
que padecían crisis de nervios. Diferentes autoridades llegaron
al municipio para evaluar la situación.
Mientras, en la cercana ciudad de Apaneca, se recomendaba la evacuación
de cerca de 155 familias en la Colonia Regalo de Dios.
Son damnificados de los terremotos de 2001 y las nuevas casas estaban
afectadas.
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| San José La Majada. Desprendimientos
de tierra se produjeron en distintos sectores de la carretera y limitaron
el paso de vehículos. Foto EDH/Marlon
Beltrán |
Una muerte
Abner Antonio López Méndez era agente de la Policía
Nacional Civil. Murió poco después del primer sismo sensible,
cuando viajaba en una motocicleta junto a otro compañero.
Cerca de las dos y 20 minutos de la madrugada, se desplazaban en una calle
de Santa Catarina Masahuat y su acompañante, quien conducía
el vehículo, perdió el control y cayeron al suelo.
Fue el único deceso informado por las autoridades y no estaba relacionado
directamente con los movimientos telúricos.
Hubo rumores de otros muertos, pero no los confirmaron fuentes oficiales.
Anoche, el miedo aún acompañaba a los vecinos.
Apaneca
Además de la posible evacuación de los residentes en una
colonia, hubo otros problemas.
- Viviendas de adobe que resistieron los terremotos de 2001 sufrieron
algunos daños.
- El local de la PNC y el convento San Andrés se deterioraron.
- Según el alcalde Osmín Guzmán, en varios cantones,
que no precisó, había derrumbes y algunas viviendas con
averías de diferentes magnitudes.
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| Los Naranjos. Las clases fueron normales ayer
en la escuela local, pese a ser el lugar en que se originaron los
movimientos de tierra. Foto EDH/Antolin Escobar |
Fallas en los servicios básicos
Al miedo, los vecinos de las comunidades en que se percibieron
los movimientos de tierra unieron ayer muchas limitaciones.
Apaneca no tenía electricidad ni agua potable en la tarde. En Juayúa,
los servicios sufrían fallas, igual que las telecomunicaciones.
Uno de los peores problemas se produjo en Nahuizalco, cercano a la cabecera
departamental.
Según detalló el jefe edilicio Jorge Patriz, la principal
fuente de agua potable situada en el cantón Mirazalco resultó
dañada. Las cuatro tuberías de abastecimiento estarán
fuera de servicio al menos durante tres días.
Los centros de estudio de Apaneca y Juayúa suspendieron las clases
ayer. La licenciada Olga Emely Cazú, directora departamental de
educación, indicó que dos escuelas estatales presentaban
algunos daños menores.
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| San José La majada. Las tuberías
en la cisterna del centro escolar de la localidad resultaron averiadas.
Está cerca del epicentro. Foto EDH/Antolin
Escobar |
Si hoy hay nuevas réplicas, mantendrán cerradas
las instituciones.
Pero en el centro escolar del cantón Los Naranjos, sitio del epicentro
de los sismos, las labores fueron normales ayer.
Presidente llegó a la zona
Conocer de primera mano lo ocurrido era necesario para
evaluar la ayuda que se puede brindar y las medidas para prevenir desgracias.
El Presidente Elías Antonio Saca recibió continuos informes
desde que iniciaron los sismos en el cantón Los Naranjos, y al
conocer que había más de 50 casas dañadas en los
municipios afectados optó por viajar a la zona la tarde de ayer.
Tras conversar con vecinos de las zonas en que se produjeron los daños
en Juayúa, indicó que trabajará junto a diferentes
ministerios para atender las necesidades surgidas y tomar medidas que
permitan prevenir otras situaciones adversas para las comunidades.
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| Evalúan. Antonio Saca recorrió
los sitios afectados. Foto EDH/Antolin Escobar |
Expresó su solidaridad al alcalde Edgar Valladares
y se trasladó a Apaneca, donde coordinó con los militares
la instalación de tiendas de campaña para quienes prefieran
desalojar sus casas.
También coordinó la asistencia de camiones cisterna en Nahuizalco,
mientras se normaliza el servicio de agua y estableció con policías
y soldados la seguridad necesaria.
Autoridades
Diferentes funcionarios recorrieron el sector para conocer las necesidades
de los
vecinos afectados
- Junto al Presidente se encontraba Mauricio Ferrer, director del Comité
de Emergencia Nacional.
- También el comisionado nacional para la Promoción del
Café, Antonio Salaverría.
- Además el viceministro de Vivienda y Desarrollo Urbano, Francisco
Vega.

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